CARMEN HERRERO | Carmen Herrero (economista): «España tiene un problema muy importante de salarios»
La catedrática de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad de Alicante e investigadora del Ivie, Carmen Herrero, ha destinado gran parte de su trabajo a analizar la desigualdad, uno de los mayores problemas de la sociedad española, lo que le ha valido numerosos reconocimientos, como el Premio Rei Jaume I de Economía. Doctora Honoris Causa por la Universidad de Granada, también forma parte de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Este jueves será la encargada de realizar la ponencia La influencia del Mediterráneo Español en Europa durante el acto de presentación en Madrid del III Foro Económico y Social del Mediterráneo.
[–>[–>[–>– Su trayectoria refleja una preocupación constante por los temas sociales y, en particular, por la equidad. ¿Qué diagnóstico realiza de la sociedad española en este aspecto y cómo estamos en comparación con nuestros vecinos europeos?
[–> [–>[–>– Hemos mejorado en los últimos años, pero la mejora es muy lenta. El año pasado hicimos un estudio con la Fundación Ramón Areces y el Ivie (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas) y lo comprobamos. Además, observamos un cambio preocupante en la distribución de la renta: antes había pocos ricos, pocos pobres y mucha gente con rentas medias; ahora hay un desplazamiento hacia la pobreza. Es decir, hay muy pocos ricos, aunque muy ricos, menos gente de clase media y más pobres. Y, en comparación con Europa, estamos a la cola. Estamos mejor que muchos, pero por detrás de los países a los que nos gustaría compararnos. Peor que Alemania, Francia o el Reino Unido, y en una situación muy similar a la de Italia.
[–>[–>[–>
El problema es que el estado del bienestar no se reparte igualitariamente
[–>[–>[–>
– ¿Cómo es posible que haya más pobreza o desigualdad con el desarrollo del estado del bienestar?
[–>[–>[–>– El problema es que el estado del bienestar no se reparte igualitariamente y el crecimiento lo aprovecha, sobre todo, la parte alta de la renta. Los más ricos se llevan la parte fundamental del crecimiento, mientras que los más pobres solo consiguen un poco. Además, hay un componente regional muy marcado: la Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía y Extremadura están sistemáticamente a la cola en renta y equidad.
[–>[–>[–>
– ¿Cuál diría que es el origen principal de esta desigualdad en España?
[–>[–>
[–>– Creo que en España existe un problema muy importante de salarios. A pesar de lo mucho que se quejan los empresarios de la subida del SMI, lo cierto es que los salarios españoles no son competitivos. Y eso está provocando, entre otras cosas, que muchas de las personas mejor formadas se vayan a trabajar a otros sitios como Estados Unidos, China o los países del Golfo. Estamos perdiendo talento por arriba y, a la vez, recibimos inmigración de África y Latinoamérica, que se coloca en la parte baja de la distribución, aumentando el grupo de personas en situación vulnerable sin medidas suficientes para paliarlo. No recibimos suficientes inmigrantes cualificados que vengan a ocupar posiciones elevadas.
[–>[–>[–>
También recibió el Premio Rey Jaime I de Economía, en otro momento de la entrevista. / ALEX DOMINGUEZ
[–>[–>[–>
– ¿Pero es un problema de productividad, como aseguran los empresarios, o en las condiciones actuales hay margen para subir esos salarios?
[–>[–>[–>– Esta claro que, si nos quedáramos con la gente más productiva, sí habría margen. El problema es que, antes de empezar, ya los hemos expulsado, al menos en parte. Es difícil realizar una afirmación muy taxativa. Es verdad que la productividad ha sido tradicionalmente mala en España, pero es un círculo vicioso: si te pagan mal, no te esfuerzas; si te pagan bien, te esfuerzas más. También existe la percepción real de que algunas empresas ganan muchísimo y esto no repercute en los trabajadores, mientras los ejecutivos ganan barbaridades. Además, tenemos un desequilibrio entre educación y mercado de trabajo. Nuestra pirámide educativa ha sido como un «reloj de arena»: mucha gente con estudios universitarios, muy poca con estudios medios (formación profesional) y mucha gente sin estudios o estudios básicos. Esto frustra a los sobrecualificados y deja vacíos en sectores que necesitan formación técnica dual. Además, en regiones como la Comunidad Valenciana tenemos el problema concreto de las pymes.
[–>[–>[–>
– ¿A qué se refiere?
[–>[–>[–>
– Pues que no tenemos grandes empresas, tenemos muchas pymes, que son empresas muy pequeñas, que apenas son capaces de sobrevivir y, por tanto, aún menos de repartir riqueza. Es una situación insostenible e irresoluble. Son necesarias para el tejido social, pero les cuesta mucho ser competitivas y pagar buenos salarios, a menos que innoven constantemente. Y el problema es que, si una pyme tiene una idea innovadora muy buena, acaba comprándola un fondo o una gran empresa, a veces ni siquiera española, por lo que el beneficio no repercute en la sociedad local. Necesitamos consorcios de empresas pequeñas con ideas comunes para que la innovación se expanda por el tejido productivo local. Es complicado y más en un mundo tan globalizado, en la que la supervivencia de los pequeños en cada vez más difícil.
[–>[–>[–>
El gran obstáculo de los servicios sociales es la accesibilidad
[–>[–>[–>
– Hablemos de los servicios sociales. ¿Por qué no funcionan mejor para reducir la desigualdad?
[–>[–>[–>
– El gran obstáculo es la accesibilidad. Muchas personas que necesitan ayudas, como el Ingreso Mínimo Vital (IMV), son incapaces de pedirlas por las barreras informáticas o el desconocimiento. El Estado, en sentido amplio, hablo del Gobierno, de la Generalitat y de los ayuntamientos, no ayuda lo suficiente a las personas en situación de vulnerabilidad, no hay suficientes oficinas ni gente dedicados a atenderles. Al final esa labor la realizan las ONG, como Cáritas, donde te encuentras un montón de voluntarios enseñando a las personas a entrar en un ordenador y pedir una ayuda. Si todo lo tienes que pedir online y no sabes ni lo que es un ordenador… No tienes trabajo, estás sin vivienda, en la calle, ¿cómo vas a pedir una ayuda por internet?
[–>[–>[–>
– Citaba el Ingreso Mínimo Vital (IMV), que es una de las grandes apuestas del Gobierno para frenar la desigualdad. ¿Es una buena medida, porque sabe que hay quien está en contra de estos subsidios y dice que la lucha contra la exclusión debería realizarse de otra forma?
[–>[–>[–>
– Siempre hay costes y beneficios en cualquier medida. En este caso, es verdad que hay un coste administrativo enorme, porque si hay que controlar el caso específico de cada una de las personas que lo piden, se necesita un batallón de inspectores, pero creo que va por el buen camino. Sobre todo, ahora, que lo han hecho compatible con tener un empleo, porque, de lo contrario, desincentivas la búsqueda de trabajo. De todas maneras, no estoy de acuerdo con esa idea de que si le das dinero a la gente ya no tiene incentivos para hacer nada. Eso no es cierto, al menos, en general. La gente lo que quiere es vivir y vivir dignamente, sobre todo si es una familia. Una cosa interesante es que el relator de Naciones Unidas para la Pobreza sacó un informe hace unos días en el que una de las medidas que proponía no era el Ingreso Mínimo Vital, sino la renta básica universal.
[–>[–>[–>

Herrero ha dedicado buena parte de su carrera a estudiar la desigualdad. / ALEX DOMINGUEZ
[–>[–>[–>
– ¿Cuál es la diferencia?
[–>[–>[–>
– La renta básica universal es una ayuda que se da a todo el mundo indiscriminadamente y luego se recogen los excesos en impuestos. Es decir, se le da a todo el mundo, pero luego, en la declaración de la renta tienes que devolver lo que no te corresponda. Su principal ventaja es que se ahorra todo el control previo que suelen tener las ayudas sociales y solo queda el control posterior, que ya hace Hacienda. El problema es que ponerla en marcha la primera vez es carísimo. Pero, por lo que preguntaba antes, creo que el Ingreso Mínimo Vital va bien encaminado, pero falla al no llegar a quienes más lo necesitan por esa falta de accesibilidad. También hay que tener en cuenta el mercado informal en el que se mueven muchas de las personas a las que va dirigido, que muchas veces están cuidando ancianos o limpiando casas, y tienen miedo de que las pillen si lo solicitan.
[–>[–>[–>
– ¿Qué impacto tiene ese mercado informal que menciona?
[–>[–>[–>
– Es un problema enorme. Tenemos un mercado informal en nuestras propias casas con los cuidados y las empleadas de hogar. Y no debería ser así, todo el trabajo debería cotizar, pero la gente no piensa que es un empleador cuando contrata a alguien sin darle de alta. ¿De verdad no te parece mal tener a una persona todos los días trabajando en tu casa de forma ilegal? Imagínate que hay un accidente o esta persona tiene un problema de salud… De verdad que la gente no piensa. Ahora hay muchos inmigrantes cuidando a nuestros ancianos sin estar dados de alta, eso también debilita el sistema.
[–>[–>[–>
– Sobre la inmigración, hay discursos que la señalan como un problema, pero lo cierto es que es la responsable de buena parte del crecimiento actual de la economía. ¿Cuál es su visión al respecto?
[–>[–>[–>
– Es un discurso injustificado y racista. La realidad es que necesitamos a los inmigrantes para que el estado del bienestar no se caiga. En España estamos mimando a los viejos y olvidando a los jóvenes. El grupo de edad de mayores de 65 años es ahora el más rico del país; hay pensiones que son mejores que los salarios de quienes trabajan. Esto es insostenible si no hay gente trabajando y cotizando. Y los inmigrantes vienen a hacer trabajos que los españoles ya no hacen, como en la agricultura o la construcción.
[–>[–>[–>
– ¿Qué opinión le merece, en este sentido, el proceso actual de regularización extraordinaria?
[–>[–>[–>
– Que está muy bien. Hablamos de personas que ya están aquí y, en muchos casos, trabajando. Si los regularizas, facilitas su acceso al mercado de trabajo formal y eso significa más cotizaciones. No le veo ningún inconveniente ni razón para la polémica. ¿A quién le van a quitar el trabajo? ¿A la gente que está barriendo las calles? ¿A los que trabajan en la agricultura? Sí ya hay muy pocos españoles en estos trabajos que, por otra parte, están necesitados de más mano de obra.
[–>[–>[–>
Las nuevas generaciones ya viven peor que sus padres
[–>[–>[–>
– ¿Es cierto que las nuevas generaciones vivirán peor que sus padres?
[–>[–>[–>
– Ya están viviendo peor. El indicador más claro es la vivienda. Antes, si tenías trabajo, podías empezar a comprar una casa; ahora los jóvenes dedican hasta el 50% de su salario al alquiler, cuando lo razonable sería un 30%. Esto crea una segregación brutal: al final, solo pueden comprar piso quienes heredan de sus padres o a quienes sus padres les ayudan a hacerlo. Este gasto excesivo en vivienda frena el consumo y empobrece a la clase media, aumentando la brecha social.
[–>[–>[–>
– Para terminar, ¿por qué no conseguimos romper el techo de cristal?
[–>[–>[–>
– Hay razones culturales y estructurales. El entorno empresarial sigue muy masculinizado y los directivos se sienten más cómodos entre hombres. La maternidad sigue provocando una ruptura en la vida laboral de la mujer que no se recupera nunca, porque culturalmente se entiende que los hijos son su responsabilidad. Pero también hay algo autoinducido: las mujeres a veces se perciben como menos válidas. En experimentos de apuestas sobre habilidades, los hombres apuestan siempre, aunque hayan sido los últimos; las mujeres solo apuestan si han sido de las tres primeras. La mejor medida, más allá de las cuotas, es convencer a las mujeres de que son tan válidas como los hombres.
[–>[–>[–>
«Las empresas de IA deberían pagar unos impuestos bestiales»
– ¿Qué impacto espera de la Inteligencia Artificial (IA) en este escenario?
– Es un dilema. La inteligencia artificial está revolucionando el mercado laboral porque va a sustituir muchos trabajos de ‘cuello blanco’ (contabilidad, banca, programación), lo que es preocupante, porque, de momento, son los mejor pagados, y repercutirá menos en trabajos manuales o de cuidados, donde un robot difícilmente sustituirá a una persona a corto plazo.
– Hace unos años, cuando empezaron a automatizarse las fábricas, se llegó a proponer que los robots pagaran impuestos, como los trabajadores. ¿Qué debería ocurrir con la IA?
– Es complicado, pero sí, creo que las empresas de inteligencia artificial deberían pagar impuestos y unos impuestos bestiales. Igual que se los estamos pidiendo a las energéticas o las telefónicas.
– ¿Habla de un impuesto específico?
– Sí. Hay una cosa que la gente no entiende y es que hay que pagar impuestos por todo. De lo contrario, el estado del bienestar se va a la porra. Cada actividad debe pagar un impuesto, porque eso es lo que permite que podamos tener sanidad, educación o servicios sociales. Mire, hay una cosa que no entiendo en Alicante. Usted va a Venecia o París o cualquier ciudad y paga una tasa turística, y en Alicante no la aplican. Se ha demonizado por presión empresarial. Es una tontería decir que la tasa turística provoca pérdida de competitividad; lo que va a hacer perder turismo es que pronto no se podrá vivir aquí por el calor o la saturación. Si tienes 5.000 cruceristas ensuciando y sin consumir, ponles un impuesto de dos euros. El Ayuntamiento dice que no tiene dinero, pero es porque no quiere recaudar donde debe.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí