Cartas de amor al Málaga
La despedida de los jugadores malagueños, al final de su contrato tras su ascenso, conmueve a la afición blanquiazul. Seis jugadores se han despedido ya del equipo de Martiricos: Gabilondo, Víctor García, Brasanac, Javi Montero, Dorrio y Carlos Dotoraunque esta última podría ser una cita posterior a medida que avance el verano a través de oficinas de La Rosaleda. Los jugadores acudieron a las redes sociales para despedirse de la afición malaguista. Los hay de todo tipo, desde los que sólo han estado un año en la capital de la Costa del Sol hasta los que han vivido el proceso de mudarse. en tres temporadas desde la Primera RFEF a la Segunda.
Dorrio Es el que más conmovió a los seguidores de Malacitan. El extremo perdió a su padre en una temporada muy difícil para él debido a las lesiones. Aunque la campaña terminó con un ascenso, Ha sido un año complicado para el exjugador del Amorebieta y del Racing de FerrolLlegó a Málaga con dos descensos consecutivos a sus espaldas. «Llegué aquí de la más absoluta oscuridad y, gracias a mis compañeros, a cada trabajador del club y al cariño con el que nos cuidan, este equipo nos ha vuelto a devolver los colores a mí y a mi familia. Hemos sido muy felices. Cada vez que recuerdo a mi padre me viene a la cabeza este club y esta ciudad: nuestra última foto en La Rosaleda, su gorra y su bufanda, y nuestros últimos momentos de juego en cada rincón de la provincia. Hasta mis últimos días diré que jugué en el Málaga CF», rezó. texto.
Javi Montero, por su parte, se marchó admitiendo que no quería dejar de ser jugador del Málaga.. “Quizás uno de los peores momentos de mi carrera… Llevar a este club a donde nunca debería haber ido, dejarme el alma y no tener la oportunidad de quedarme a disfrutarlo, es muy doloroso para mí”, admitió el central sevillano. Brasanac también tuvo palabras de amor y cariño para el Málaga y el malaguismo. “Disfruté cada minuto de La Rosaleda y no sabéis la ilusión que me hizo ver a mis hijos tirar los penaltis tras las victorias, porque ellos también saben que este estadio tiene algo especial”.
doctor Fue breve en sus palabras de despedida, quizá porque sabe que hay opciones de que si el Celta no cuenta con él para la temporada 26-27 pueda volver a jugar en La Rosaleda. «Estoy seguro de que esto es sólo el comienzo de algo mucho más grande para todos. Nadie sabe qué pasará mañana, así que de momento toca disfrutar de todo lo que hemos conseguido y prepararnos para lo que pueda pasar. No quiero entrar en detalles. Simplemente: gracias Málaga», concluyó el centrocampista madridista.
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