Casi medio millón de españoles tiene esta enfermedad que te va dejando ciego y no lo sabe
Quedarse ciego sin darse cuenta. Existe una enfermedad ocular que roba la visión de forma silenciosa porque al principio prácticamente no presenta síntomas. Cuando el paciente se da cuenta, la pérdida de visión ya es considerable. Esta patología causa … un daño progresivo e irreversible al nervio óptico y, actualmente, es una de las principales causas de ceguera a nivel mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se estima que en España alrededor de 1,1 millones de personas padecen glaucoma, especialmente el tipo más común, el de ángulo abierto, pero alrededor de 400.000 personas no saben que lo padecen.
“El glaucoma es conocido como el “ladrón silencioso de la visión” porque progresa sin síntomas al principio. Mucha gente descubre que lo padece cuando ya ha perdido parte de su campo visual y el daño es irreversible”, explica Joaquín Carratalá, presidente de la Asociación de Personas y Familias Afectadas por Glaucoma (AGAF).
Esta patología ocular conlleva una pérdida progresiva del campo visual periférico que da lugar a la famosa visión de túnel o “cañón de escopeta”, que dificulta actividades diarias como conducir, leer o moverse con seguridad.
No existe cura, pero los tratamientos actuales, que se basan principalmente en colirios, procedimientos láser o intervenciones quirúrgicas, pueden detener su progresión en muchos casos si se detecta a tiempo y se sigue adecuadamente.
Aunque puede afectar a cualquier persona, algunas personas tienen más probabilidades de desarrollarla. La edad es uno de los principales desencadenantes. A partir de 40 años Las probabilidades empiezan a aumentar y, a partir de los 60 años, aumentan mucho más significativamente debido al envejecimiento del nervio óptico y a las alteraciones en el drenaje del humor acuoso, que favorecen la aparición de la enfermedad.
La presión intraocular elevada también es un factor de riesgo, pero puede modificarse. Aunque no todas las personas con hipertensión ocular desarrollarán glaucoma, es el más asociado con daño progresivo del nervio óptico. Por eso es importante revisarlo periódicamente.
Si tus padres padecieron esta enfermedad, la probabilidad de padecerla se puede multiplicar. En estos casos, los oftalmólogos recomiendan iniciar exámenes antes de los 40 años para evitar problemas mayores y encontrar una solución.
Los cambios vasculares provocados por la diabetes también pueden comprometer la perfusión del nervio óptico y favorecer su deterioro. Además, en casos avanzados puede provocar complicaciones como el glaucoma neovascular, una forma más agresiva ligada a daños previos en la retina.
Asimismo, la presión arterial alta sin un control adecuado daña los vasos sanguíneos de la retina y reduce la perfusión sanguínea al nervio óptico, disminuyendo la oxigenación necesaria para mantenerlo sano.
El glaucoma traumático puede ocurrir inmediatamente o años después de un traumatismo ocular de cualquier tipo, asociado o no a la práctica deportiva; mientras que en personas con alta miopía, las características del propio ojo a veces pueden aumentar el riesgo de glaucoma. Las personas que padecen una miopía elevada (más de 6 dioptrías) o un espesor corneal inferior a 500 micras deben tener especial cuidado.
Revisión después de 40 años
«El glaucoma no previene. Cuando el paciente se da cuenta de que ha perdido la vista, el daño ya es irreversible. Por eso insistimos tanto en los controles periódicos, incluso en ausencia de síntomas. Recomendamos realizar valoraciones completas a partir de los 40 años, incluso en ausencia de molestias, y realizarlas en personas con factores de riesgo como antecedentes familiares, diabetes, alta miopía o hipertensión. Dado que la enfermedad generalmente progresa de forma silenciosa, estos exámenes permiten identificar alteraciones emergentes que el paciente no previene. perciben en su vida diaria”, explica el Dr. Gonzalo Muñoz, director médico de Baviera.
Las pruebas de seguimiento fundamentales incluyen medición de la presión intraocularprincipal factor de riesgo modificable, con el examen del nervio óptico, cuya evaluación permite detectar los primeros signos de daño. A esto se suman las pruebas de campo visual, que son fundamentales para identificar la pérdida de visión periférica en etapas tempranas. Estos controles son eficaces para preservar la visión restante, pero no recuperan la visión ya perdida.
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