CASO DESAPARECIDO LOLO | “Me dijeron que lo sentían mucho, que habían entrado unas pateras y que la prioridad no era buscar a mi hermano”
«Tengo los gritos de mi hijo grabados y no se me irán jamás». Han pasado 16 años, pero Remedios lo recuerda como si acabara de ocurrir. El 3 de noviembre de 2006 sonó su teléfono. La mujer acababa de terminar de hacer unos recados, iba en el autobús. «Dígame». Al otro lado, nada más descolgar, una voz pedía ayuda. “Entonces escuché la voz del chico que salió de mi casa con mi hijo, la voz del chaval ese, su supuesto amigo: ¡ayúdanos!».
[–>[–>[–>Se llama Manuel Ríos Cruz pero todos le llaman Lolo. Tenía 25 años cuando desapareció. ‘Lolo, el joven sevillano que desapareció en el mar’ es el siguiente caso que aborda En Paradero Desconocido, el pódcast de PRENSA IBÉRICA, desde este jueves 1 de enero. La serie puede escucharse en este medio y resto de los diarios del grupo editorial y en las principales plataformas de audio. La historia del joven sevillano es la penúltima entrega de la primera temporada de un pódcast que nace para poner voz a los que no están, a los desaparecidos, desde el corazón de la búsqueda: sus familias, su hogar.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Remedios ante los micrófonos de Prensa Ibérica, se instala en aquel fatídico día de noviembre de 2009. Aunque han pasado 16 años, revive el momento como si fuera hoy, como si estuviera pasando otra vez. “¡Ayudanos! ¡Ayúdanos…! Yo le decía a este chico, ¿qué pasa? ¡¿Dónde está Lolo?! Y él me decía, apunta Reme, apunta, pero todo eso esto muy alterado… ¡Apunta! ¡Coge papel y lápiz y apunta!”. Remedios no sabía que apuntaba, pero con la ayuda de una joven que estaba a su lado en el autobús, apuntó. Eran unas coordenadas marítimas. Números, letras, dictadas con nervios. «Yo decía cosas que no sabía que eran. No había oído una coordenada en mi vida. Solo sabía decir: ¿Y Lolo? ¿Dónde está mi hijo?». Se instaló el horror, se instaló el caos.
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“Estamos en la mar. Estamos a la deriva que estamos muy mal, mamá, corre y busca ayuda”
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«Por fin se puso mi hijo, Lolo…”, revive con dolor a lo largo del capítulo la mujer. “Yo no hacía más que decirle a su amigo que me pasara a mi hijo… Se puso y me dijo mamá, por favor, ayúdanos… mamá, ayúdame, ayúdame, por favor. Yo le dije, pero ¿cómo te ayudo? Pero, ¿dónde estáis? Que estamos en la mar, en la mar, a la deriva. Estamos a la deriva que estamos muy mal, mamá, corre y busca ayuda”. ¿A la deriva? Nervio y confusión. «No sabía que estaban en el mar», afirma Remedios. No era algo habitual en Lolo. No disfrutaba en el agua, «meterse en lo profundo le daba ansiedad». La llamada de se cortó… y no volvieron a hablar más.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Apuntadas las coordenadas, y en medio de la confusión, del miedo, del horror, Remedios se bajó del autobús. «Me dijeron que pidiera ayuda a Salvamento Marítimo». Un señor que escuchó a Remedios gritar en la calle fue quién llamó.
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“Yo llegué a mi casa con la esperanza de que dentro de un rato me iban a llamar. Me iban a decir señora, su hijo ya está fuera del agua. Cogí un macuto, eché un chándal, unos calcetines, una sudadera…”, cuenta la madre de Manuel. “Incluso metí otro más por si el amigo estaba mojado también. O sea que yo pensé hasta en el otro. Metí las dos cosas, las dos mudas”. La esperada llamada no se dio.
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[–>Lolo desaparece el 3 de noviembre de 2009. / En Paradero Desconocido
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A la voz de Remedios, a lo largo del capítulo que narra la búsqueda de Lolo, se suma la de su hermana Raquel. “Yo estuve toda la noche llamando a Salvamento Marítimo”, recuerda Raquel. “Me decían que sí, que había salido un helicóptero…”. La joven revive la agonía de no saber, los primeros minutos. La ansiedad por esa llamada que no llega, el pánico por no tener medios ni forma de salir a buscar ellos mismos, pues se trataba de una desaparición en el mar.
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“Yo llamaba y llamaba… Y por la mañana”, cuenta a corazón abierto Raquel, “a las 6:00 o las 7:00 horas, cambiaron el turno y la persona que me cogió el teléfono me dijo que lo sentía mucho, pero que la prioridad no iba a ser buscar a mi hermano, que habían entrado unas pateras y que la prioridad no era él”. No fue lo más duro que escucharon esa noche. Antes de la presunta llegada de las pateras, afirman madre e hija, la búsqueda si se inició. “Nos dijeron que un helicóptero había salido”, recuerda Remedios, “me dicen, vimos una barca como boca abajo y tuvimos que volver a repostar. Volvieron y cuando llegaron ya no había nada, ni la barca bocabajo ni nada. O sea, no había nada. Entonces les avisaron de las pateras de Granada, se fueron, sin más”.
[–>[–>[–>Un viaje a Marruecos en busca de respuestas, unos restos que podrían ser él… una búsqueda que no cesa. Una familia que no puede más. “Tener un familiar desaparecido es durísimo. A algunos les hacen caso, a otros no… Tenerlo en el mar, creo que es aún peor».
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Manuel, Lolo, tenía 25 años cuando salió de casa, «era el momento más feliz de nuestras vidas, estábamos todos tan bien…». Este mes de abril habría cumplido 41. En Paradero Desconocido te cuenta todas las claves de la desaparición de Manuel Ríos Cruz.
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