China se marca el objetivo económico más bajo en 35 años por la incertidumbre global
Con pertinaces desajustes internos y Donald Trump alborotando el mundo con guerras comerciales y convencionales, China se ha fijado el objetivo económico más humilde desde que empezaron sus pronósticos en 1991. Para mantener el rumbo y blindarse contra las incertidumbres presentes y futuras pretende crecer China entre un 4,5% y un 5% porque entiende que el contexto exige prudencia y seguir con la fórmula: más consumo interno y más inversión en tecnología.
[–>[–>[–>«Raramente nos hemos encontrado en los últimos años con un panorama tan grave y complejo, donde las amenazas y retos externos coinciden con dificultades domésticas y difíciles decisiones políticas», ha revelado Li Qiang, primer ministro, en la Asamblea Nacional Popular o Parlamento. Sirve la jornada como un debate del Estado de la Nación donde los aplausos sincronizados de los 3.000 delegados salpicando su discurso sustituyen al ruido de los parlamentos occidentales. Durante una hora detalló los logros del Gobierno, los asuntos mejorables y las acciones futuras.
[–> [–>[–>Es costumbre que el protagonismo recaiga en dos cifras, la del crecimiento económico y la del presupuesto militar. La primera incluye por primera vez una horquilla (entre el 4,5% y el 5%) que jubila la anterior fórmula de «alrededor del 5%». Ese nuevo suelo le inquieta menos a China que al mundo. No hace tanto tiempo encadenaba crecimientos por encima del 10% que apuntalaron el «milagro chino». Generaban mucha admiración en Occidente pero alertaba China de que aquella expansión a cualquier precio disparaba las desigualdades sociales y arruinaba el medio ambiente. Sálvese quién pueda y ensuciemos hoy y ya limpiaremos mañana, por resumirlo. Jubilado Jiang Zemin, lo más ultraliberal que ha despachado el país, se sacrificaron puntos porcentuales por un patrón más razonable. Crecimiento científico se llamó entonces y desarrollo de alta calidad se llama ahora.
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Sobreproducción
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Ese medio punto da margen a China para aliviar problemas enquistados con recetas dolorosas. La sobreproducción de sus fábricas es uno: provoca guerra de precios en el interior que acercan a la deflación y una exportación masiva que tensa las relaciones con Bruselas y Washington. Son previsibles los cierres de empresas y el aumento de paro en los próximos meses.
[–>[–>[–>No se anima el autoconsumo, tampoco baja el paro juvenil y el mercado inmobiliario sigue arrodillado desde que Evergrande quebrara cinco años atrás. El derrumbe de los precios de la vivienda es un drama para los millones de chinos que volcaron sus ahorros en el ladrillo. El horizonte aconseja el ahorro y desatender los anzuelos que lanza el Gobierno para que vacíen los bolsillos. Siguen las exportaciones como principal motor económico, por más que Pekín ansíe relevarlas por la demanda interna. Su superávit rebasó el pasado año el listón psicológico del billón de dólares. Lo hizo por un camino inédito, con el derrumbe de los intercambios con Estados Unidos, su principal socio, por el efecto de las guerras comerciales. El sudeste asiático, Europa o África absorbieron de sobras ese vacío.
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Diversificación frente a proteccionismo
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Esa diversificación de mercados, emprendida cuando Pekín comprendió que el proteccionismo había llegado para quedarse, es una de las razones que explican su victoria en la última guerra comercial con Estados unidos. La otra es la autosuficiencia tecnológica, asunto que atendió Li sin prisas en su discurso. Años atrás estimuló Pekín la inversión en baterías y coches eléctricos como ahora lo hace en inteligencia artificial, robótica y biomedicina. Los objetivos son múltiples: estimular la economía con las «nuevas fuerzas productivas de calidad», evitar la trampa de los países de renta media y blindarse de los castigos comerciales ajenos.
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[–>China desveló un aumento del presupuesto militar del 7%. La cifra permite lecturas opuestas. Por un lado, desborda largamente la marcha económica; por el otro, son dos décimas menos que los pasados ejercicios. No es un detalle menor con la que está cayendo en Oriente Medio y el desacomplejado regreso del militarismo japonés. El Ejército chino no ocupa portadas por secuestrar líderes ni bombardear países sino por las cíclicas purgas. Meses atrás cayó Zhang Youxia, número dos de la Comisión Militar Central, y en las vísperas de la asamblea han sido cesados más de una decena de diputados militares.
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