claves científicas y consejos de los expertos para mejorar tu bienestar



La gratitud a menudo se presenta como una actitud deseable o una norma de buenos modales. Sin embargo, en los últimos años, la ciencia ha comenzado a mirar el tema con una perspectiva diferente: no sólo como una emoción placentera, sino como una práctica capaz de modificar procesos biológicos, mentales y sociales. Desde reducir el estrés hasta mejorar el estado de ánimo y la conexión, la gratitud parece tener un impacto más profundo de lo que imaginamos.
En un contexto caracterizado por las prisas, las quejas constantes y la hiperestimulación, distintos expertos coinciden en que El entrenamiento de la gratitud implica un cambio deliberado de enfoque. No se trata de negar lo que duele, sino de equilibrar nuestra mirada y dejar de filtrar la realidad sólo desde lo que falta o lo que nos molesta.
Él Dr. Mario Alonso Puig define la gratitud como “una forma de ser y estar en la vida” con un impacto directo en la salud. Para él, agradecer no implica grandes gestos: Puedes empezar reconociendo algo tan básico como despertarse sin dolor, un lujo que muchas personas no tienen.
Puig destaca que la gratitud mejora el estado de ánimo y fortalece la salud física, demostrando cómo Las emociones positivas influyen directamente en el bienestar general. “La gratitud es una forma muy sencilla, muy cercana, muy útil, muy práctica de influir en nosotros positivamente y reducir el miedo con el que muchas veces vivimos”, subraya.


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¿Qué es la gratitud y por qué no es ingenua?
Basado en una definición clínica propuesta en las publicaciones del Institutos Nacionales de Salud, La gratitud puede entenderse como “la apreciación de lo que es valioso y significativo para uno mismo”.. Es decir, un estado general de reconocimiento y aprecio, más que de optimismo forzado. Esta precisión es fundamental para diferenciarlo de la negación emocional o del pensamiento positivo tóxico.
Los sesgos negativos (la tendencia natural del cerebro a centrarse en las amenazas y las deficiencias) tienen raíces evolutivas. El psicólogo clínico Macarena Gavric Berrios explica que detectar peligro ha sido, durante miles de años, una ventaja adaptativa. El problema surge cuando este radar permanece encendido incluso en ausencia de riesgos reales, generando rumiación, ansiedad y malestar crónico.
La gratitud como “interruptor biológico”
Desde el campo de la longevidad, Gary Brecka biólogo y experto en el tema, sostiene que la gratitud no es sólo un gesto social, sino un verdadero “estado biológico”. En su participación en Podcast humano definitivoexplicó que Agradecer conscientemente activa los neurotransmisores asociados al bienestar -como la dopamina y la serotonina- y reduce la producción de hormonas del estrés.
Según Brecka, prácticas simples como llevar un diario de gratitud o gratitud verbal diaria Pueden “reprogramar” la respuesta emocional. Con el tiempo, este entrenamiento mental Desarrolla resiliencia y mejora la forma en que el cuerpo responde a las demandas diarias.incluso en contextos laborales exigentes.
Lo que dice la evidencia científica
Las afirmaciones sobre la gratitud tienen apoyo empírico. Un análisis publicado en Diario Einstein revisó docenas de ensayos clínicos y concluyó que la gratitud puede funcionar como un complemento terapéutico en la ansiedad y la depresiónademás de aumentar las emociones positivas en la población general.
Brecka también cita una serie de estudios de la Universidad de Pensilvania, que examinaron 44 investigaciones sobre la gratitud y la satisfacción con la vida. Los resultados mostraron que Practicar la gratitud hoy no sólo se asocia con el bienestar actual, sino que predice una mayor satisfacción vital en el futuro.


Cambios reales en el cerebro y el cuerpo.
Desde la neurología, Alejandro Anderssondirector del Instituto de Neurología de Buenos Aires, explica que La gratitud activa áreas clave del cerebro como la corteza prefrontal medial —vinculado a la regulación emocional— y al circuito de recompensa. Al mismo tiempo, Ejerce control inhibidor sobre la amígdala.centro neurálgico del miedo y la ansiedad.
En términos fisiológicos, La práctica sostenida de la gratitud se asocia con niveles más bajos de cortisolMenos inflamación crónica y mejoras en la variabilidad del ritmo cardíaco. Andersson también señala Beneficios sobre el sistema inmunológico y la calidad del sueño.especialmente cuando se practica la gratitud antes de dormir.
Gratitud, trabajo y conexiones.
Los efectos no se limitan al nivel individual. Una reseña publicada en el revista de salud ocupacional demostró que Las prácticas de gratitud en entornos laborales reducen el estrés y los síntomas depresivosademás de aumentar el engagement y reducir el burnout.
Desde el enfoque de la atención plena, Sol Candotti Destaca que la gratitud fortalece los vínculos: Cuando una persona se siente reconocida, aumenta la confianza y la intimidad. En los equipos de trabajo, este reconocimiento mejora la comunicación y reduce las tensiones.
El riesgo de la gratitud forzada
No todos los expertos ven sólo ventajas. Arturo Brooksprofesor de Harvard y autor de Construye la vida que deseasalerta en “el lado oscuro de la gratitud“Oblígate a ser agradecido ante situaciones dolorosas o injustas puede generar disonancia cognitiva y empeorar el malestar emocional.
Brooks ofrece un enfoque más honesto: Primero aceptar el dolor y, con el tiempo, identificar posibles aprendizajes.. Para ello recomienda el “registro de fallas», una práctica que permite redefinir experiencias difíciles sin negar lo que duele en el momento.
Cómo empezar a practicar la gratitud
Los expertos coinciden en que no son necesarios cambios radicales. Escribe cada día tres cosas por las que estés agradecido, expresa tu gratitud en voz alta o tómate unos segundos para registrar los aspectos positivos de una rutina diaria. Estas son formas sencillas y efectivas de entrenar la atención.
La clave, insisten, es la coherencia. Los beneficios aparecen cuando la gratitud se convierte en un hábito y no en un recurso ocasional. No se trata de eliminar la queja, sino de evitar que se convierta en el único prisma desde el que interpretamos la realidad.
En breve, La gratitud no es una poción mágica ni una negación del malestar. Es una práctica deliberada que ayuda a equilibrar su perspectiva, reducir el estrés y mejorar la calidad de vida. Como se resume en una frase atribuida a David Steindl Rastrepetido por muchos expertos: No es la felicidad lo que nos hace agradecidos, sino la gratitud que, con el tiempo, puede hacernos un poco más felices..
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