COLONIA DE SANT JORDI | Prisión permanente para el asesino de su suegra en Mallorca
El Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial de Palma ha impuesto la pena de prisión permanente revisable a Vítor Aníbal Temporao Martins, portugués de 49 años, por matar a patadas en la cabeza a su suegra, Erika Helene rohrig, de 74 años, en la casa de la anciana en la Colònia de Sant Jordi (Mallorca) en la tarde del 25 de septiembre de 2024. El tribunal considera probado que el hombre asesinó a la anciana propinándole repetidos golpes con el talón en la cabeza cuando la víctima estaba tendida en el suelo, sin posibilidad de defenderse y durante unos quince minutos, lo que le causó un «sufrimiento innecesario e inhumano» . La víctima estaba en una situación especialmente vulnerable por su «extrema fragilidad, por su edad y estado de salud».
[–>[–>[–>Esta sentencia se esperaba después de que el jurado popular considerara probado que el reo esperó a la víctima en su casa y la tiró al suelo. La víctima quedó tendida boca abajo y el individuo, sin darle posibilidad de defenderse, le propinó repetidos golpes con el talón en la cabeza hasta que le causó la muerte.
[–> [–>[–>El jurado estimó que el acusado era consciente de que la víctima no podía defenderse por su edad y su estado de salud débil, lo que la convertía en una persona muy vulnerable, y que no podría defenderse ni escapar. Además se aprovechó de que la vivienda de la mujer está alejada del núcleo urbano de la Colónia de Sant Jordi, lo que impedía que cualquier vecino fuera en su ayuda.
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Además, otro de los hechos considerados probados por el jurado fue que estuvo quince minutos golpeando a la víctima hasta causarle la muerte, buscando con ello «causarle un sufrimiento innecesario e inhumano«. Y a ello se añade la llamada realizada con el teléfono móvil de la madre a su hija mientras era golpeada, «lo que denota un interés por provocar un sufrimiento innecesario a la hija al escuchar los gritos desgarradores de su madre».
[–>[–>[–>El tribunal tiene en cuenta también que la víctima, de 74 años, «se encontraba en una situación de extrema fragilidad y debilidad, por su edad y estado de salud, que le impedía totalmente defenderse». Y cometió el crimen «en un contexto de dominación y desprecio hacia la mujer», lo que supone un agravante por razón de género.
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Todos estos hechos llevaron al jurado a considerar al acusado, por unanimidad, culpable de un delito de asesinato sobre una víctima especialmente vulnerable.
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[–>Por ello el tribunal le impone una pena de prisión permanente revisable, a la que añade la prohibición de residir en Mallorca y de comunicarse con la hija de la víctima durante diez años después de cumplida la condena, y una indemnización de 300.000 euros.
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