Cómo se lu echa en falta
Antonio Ramón Maria Trevin Lombán (mi hermano «Trevas») y María Eugenia Naves, «Maru», su compañera de vida, comienzan su concienciación social al tiempo que su concienciación sindical y su vida laboral en Candás. Su primer destino como maestros -acceso directo y matrimonio pedagógico- coincidió también con los primeros pasos del Sindicato de Profesores Suatea. Esa es su época más progresista.
[–>[–>[–>Es en ese comienzo cuando en ocasiones, mi madre, viuda, comerciante de 14 horas diarias y con 50 años, me llamaba asustada de que les pudiera pasar algo, «por andar en política», temor lógico heredado de los 40 años de dictadura represora. Aún se despertaba alguna noche gritando en pesadillas «¡Qué matan a papá!, ¡Qué matan a papá!!», consecuencias de una infancia en los Oscos sufriendo las escapadas de su padre a un escondite en el monte para que no lo pillaran los mismos falangistas que asesinaron cruelmente al comandante Moreno en el puerto del Acebo. No sabía que yo llevaba varios años a saltos entre los «grises» de la época y luchando en Magisterio con «Los Indios Metropolitanos», de la Universidad ovetense.
[–> [–>[–>Antonio Trevin, a la izquierda, con su hermano Miguel. / .
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En Llanes intercalan la enseñanza con la militancia y la política municipal, de concejal en un principio y de alcalde finalmente, alcanzando el puesto por primera vez en 1987. Mi hermano elige los cargos públicos centrando sus ideales y su discurso, aunque Maru, mujer fuerte de izquierdas, sigue en su hombro como el «Pepito Grillo» de voz firme e ideología permanentemente socialista: ¡una hacha!
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La Presidencia autonómica y el puesto parlamentario de diputado en Madrid le dan sabiduría política y orgullo, aunque siempre reiteró que el cargo que más trabajo, honor y satisfacción le otorgó a nivel personal, fue el realizado en Oviedo en la Delegación de Gobierno.
[–>[–>[–>Tras la triste desaparición de sus cimientos ideológicos (Maru muere el 9 de Agosto de 2014) aun lo intenta después de cierto tiempo, con distinta pareja, y vuelve al combate electoral en su territorio de adopción, Llanes aunque, lógicamente, con muy distinta suerte, no gana pero ejerce una oposición firme que regala a los votantes un último gesto democrático: le quita la careta al grupo en el poder como agrupación progresista de formas amigables, respetuosa con la ley y con la legislación vigente. En vida… ¡Y en muerte! En La Nueva España del 07 de Julio de 2026, rezaba: «Victoria póstuma de Antonio Trevín en los tribunales: ‘El alcalde de Llanes denegó injustamente un turno de réplica en un pleno’». Enferma de gravedad y, desgraciadamente, también pierde. Muere, luchando, eso sí.
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Es curioso como en sus honras fúnebres se representaron todas estas parcelas de su vida con los personajes adscritos a ellas. En primera fila de la función, los políticos de alto rango, en los últimos momentos, más «aguantados» que queridos. Cercanos como siempre, los camaradas de partido, verdaderos compañeros de lucha y confianza. Y la pandilla de toda su vida, amigos/hermanos, Jose Ángel Corujo «Coru», Marcelino Vázquez «Marcelo», Antonio Reguera «Regue» y Jose Luis Testa (T), gente sencilla, ya sin cargos ni aspavientos públicos, que no tuvieron ningún papel en las exequias salvo dar un pésame discreto a las plañideras y abrazarse a mí en las escaleras del Palacio Presidencial con ese cariño que rompe todos los muros del gesto protocolario. Esta misma semana me llego un mensaje de uno, de «Regue», portavoz de todos, que resume el afecto noble, alegre, sentido y sincero de toda una vida de camaradería: «Hola Miguel. Se acerca el aniversario de tu hermano. ¡Cómo se lu echa en falta! ¡Un abrazu!».
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