Como venga un cerillazo, arde todo
El calor extremo ya está pasando factura a las ganaderías asturianas. Las altas temperaturas están reduciendo la producción de leche, provocando problemas de salud en los animales y secando unos pastos que, si la situación no cambia, podrían obligar a los ganaderos a utilizar antes de tiempo las reservas de alimento previstas para el invierno.
[–>[–>[–>«Con caídas importantes, pero lo vital es que las vacas no se mueran». Así resume José Manuel Pérez, ganadero de Tineo, el momento que vive el sector. Explica que el estrés por calor está afectando especialmente a las explotaciones de leche con mayor nivel de producción y que, aunque disponen de ventiladores para aliviar las altas temperaturas, las medidas no están siendo suficientes. De hecho, ya se plante comprar duchas para refrescar a los animales.
[–> [–>[–>En su caso, el episodio de calor de apenas tres o cuatro días ha supuesto una caída de casi cinco litros de leche diarios por vaca. Pero las consecuencias van mucho más allá de la producción. «Las vacas están muy poco tiempo acostadas», explica, y ese estrés también dificulta la reproducción. «Muy pocas quedan preñadas y algunas tienen abortos», lamenta.
[–>[–>[–>
A esa preocupación se suma la situación del campo. El maíz empieza a resentirse en la zona de Tineo y Pérez advierte de que, si este calor se prolonga hasta agosto, «algunas explotaciones tendrán que empezar a utilizar la comida reservada para el invierno».
[–>[–>[–>La situación no es muy distinta en Salas. «Muy mal», responde Iván Rodríguez, ganadero de Salas, al valorar cómo está afectando el calor a su explotación de leche. Allí la producción ha descendido entre cuatro y cinco litros por vaca, una pérdida que, en una ganadería de 61 animales en ordeño, supone dejar de producir unos 600 litros de leche cada dos días.
[–>[–>[–>
Además, las altas temperaturas están favoreciendo la aparición de problemas sanitarios. Rodríguez asegura que algunas vacas están sufriendo mamitis causada por E.coli, una infección que complica todavía más una campaña ya marcada por el calor.
[–>[–>
[–>Fuera de la nave, el panorama tampoco invita al optimismo. «Está todo el campo quemado», asegura el ganadero, que ya ha tenido que regar el maíz de forma artificial. Y lanza una advertencia que resume la preocupación del sector: «Como venga un cerillazo, arde todo».
[–>[–>[–>
Las consecuencias del calor también las está notando David Pérez Naya, secretario regional de Coag Asturias, que cuenta con una explotación de 63 vacas de carne, dedicada tanto a la producción de leche como de carne. «Las vacas están dejando de producir leche y, con este calor, el ganado necesita mucha más ventilación», explica. En el caso del vacuno de carne, la preocupación se centra en la sequía y en los problemas de abastecimiento de agua.
[–>[–>[–>El ganadero alerta, además, de que «afecta muchísimo» y de que las altas temperaturas favorecen la aparición de enfermedades transmitidas por mosquitos, como la dermatitis nodular. El sofoco, asegura, está alterando incluso los partos. «En dos semanas tuve dos partos que se adelantaron entre diez y quince días. No traían leche y las crías llegan muy débiles», relata.
[–>[–>[–>
El campo tampoco ofrece buenas noticias. «El pasto está más seco y apenas hay», lamenta. Calcula que se están recogiendo entre 40 y 50 alpacas, aproximadamente la mitad de una campaña normal. Además, el forraje es de peor calidad. «Es poco y malo, muy duro para el ganado», resume.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí