Con la Biblia hemos topado
Al parecer Trump, tras el choque con el Papa, se ha aprestado a la lectura de la Biblia, para saber de qué va la cosa. Si se lo toma en serio (que no creo) podría acabar de fundirse su cerebro. ¿Tiene alguien cerca capaz de aclararle la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, explicándole que no tienen mucho que ver y por eso mismo clavaron en una cruz al autor del segundo? ¿Sería su yerno Jared el más indicado? Ya sé que es un asunto espinoso si los hay, pero tampoco hay por qué callarlo. Digamos que en todo el actuar un tanto primario de Trump hay algo veterotestamentario, aunque no creo que sepa qué es. ¿Podrán convivir en su cabeza el Dios tremendo y un tanto belicoso del Antiguo con el compasivo y pacífico del Nuevo? Meterle en vena el Sermón de la Montaña podría provocarle un choque anafiláctico. Mejor no desequilibrarlo más mientras tenga cerca el botón nuclear.
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