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Con mucha frecuencia los médicos son puenteados por jugadores y técnicos

Con mucha frecuencia los médicos son puenteados por jugadores y técnicos
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  • Publishedjunio 22, 2026



Pedro Luis Ripoll es un héroe sin capa, pero con bata. Una condición forjada tras años mejorando la vida del conjunto de la sociedad, en general, y siendo el mejor aliado de los deportistas de élite, en particular. El prestigioso cirujano traumatólogo, natural de Jumilla (Murcia), es una eminencia que colecciona reconocimientos, los dos últimos de un valor especial. Hace dos semanas se le concedió la medalla de oro de la Región de Murcia y en octubre recibía de manos de sus Majestades los Reyes el Premio Nacional a las Artes y las Ciencias Aplicadas al Deporte, que concede el Consejo Superior de Deportes. Todo ello como director de Ripoll y De Prado Sportclinic, un Centro Médico de Excelencia FIFA que se ha convertido en un referente mundial. Dembélé, Araujo, Balde, Pubill, Luis Suárez… Estrellas de fútbol ‘salvadas’ por una estrella de la medicina.

Pregunta. Más que un médico parece un deportista con tanto título conquistado. ¿Qué siente ante tanto reconocimiento?

Respuesta. Me siento abrumado. Pero no los interpreto como éxitos a título personal, sino en nombre de una institución médica que en este momento es de las más importantes de Europa, que reúne a los mejores especialistas del mundo y que fundó mi familia en 1897, concretamente mi bisabuelo.

Ripoll, recibiendo de manos de la reina Letizia el Premio Nacional a las Artes y las Ciencias Aplicadas al Deporte

Ripoll, recibiendo de manos de la reina Letizia el Premio Nacional a las Artes y las Ciencias Aplicadas al Deporte

P. ¿Llegó a jugar al fútbol o cualquier otro deporte o lo suyo era ser médico sí o sí?

R. Sí, y también al rugby. Pero nunca destaqué, ni mucho menos. Al fútbol jugaba en dos puestos contradictorios, o de libre o de delantero centro. En los Jesuitas se impulsaba mucho a hacer deporte y era una parte esencial de la formación. Estuve en un internado de Valencia desde los nueve años hasta los 17. Recuerdo que los goles, como eran en tan pocas ocasiones, los celebraba muchísimo. En mi familia somos médicos desde finales del siglo XIX, así que yo también lo he sido, por tradición y por vocación. A los ocho años ya estaba con mi abuelo y con mi padre acompañándolos en las consultas. Porque en esta profesión hay un componente humano primordial de querer mejorar la sociedad en la que vives aliviando el sufrimiento de las personas. La medicina ha evolucionado muchísimo, pero en la relación con el enfermo siempre he procurado mantener los principios esenciales de cercanía y dedicar el tiempo que necesita cada enfermo par que se sienta acompañado, compartir un poco los sufrimientos de la gente.

P. ¿Recuerda la primera lesión que trató?

R. La primera lesión que traté fue la de un futbolista del Cartagena, que se llamaba Alejandro Sagarduy. Nunca se me olvidará. Le hice una artroscopia de rodilla en el año 84, por una lesión meniscal, del asa de cubo, el menisco interno. Es como el primer partido de un futbolista. Recuerdo el camino al hospital, de una gran concentración, hacer el proceso por anticipado mentalmente… Estuve en el banquillo del Murcia como médico durante dos décadas, viajaba con el equipo incluso, y no cobraba nada, lo hacía por amor al club. Para mí el Murcia era como una cosa propia. He llegado a estar sentado en el banquillo del Bernabéu con Kubala como entrenador. Aquel día, estando en el banquillo, pasó el metro y pocos sabían que el banquillo temblaba ligeramente cuando pasaban por debajo. Kubala pensó que era un terremoto y se fue del banquillo. Era médico del Cartagena, del Murcia y de otros clubes de mi entorno.

Ripoll, junto a Xabi Alonso tras operarlo junto al doctor De Pedro en 2014.

Ripoll, junto a Xabi Alonso tras operarlo junto al doctor De Pedro en 2014.

P. Tiene que tener mil anécdotas de esa época.

R. Sí, para escribir un libro. Recuerdo otra en la que nos entrevistaron hasta de la CNN y The New York Times porque un futbolista brasileño del Murcia, Ramalho, se tragó un supositorio como si de una pastilla se tratase en lugar de aplicárselo por el sitio correcto. Se puso malísimo porque eso tenía un componente antiinflamatorio potente que le provocó vómitos, y la noticia dio casi la vuelta al mundo. El supositorio se lo mandó el masajista para el dolor y Ramalho se lo comió. Recuerdo con muchísimo cariño aquella época, fue algo muy bonito e intenso.

El médico es una figura a la que los clubes no dan la importancia que tiene

P. Los jugadores llevan la cuenta de sus goles y usted podría hacerlo de las carreras de deportistas que ha salvado.

R. No considero que haya salvado carreras de deportistas, pero sí que se prolongaran en el tiempo, introduciendo en nuestra institución el concepto de la especialización. Aquello fue un paso esencial. En nuestra institución hay un director, que soy yo en este caso, pero luego tenemos a algunos de los mejores especialistas del mundo en según qué articulación. Eso hace que la calidad de la asistencia sea muy alta. La especialización fue y ha sido el gran paso de la medicina en los últimos 30 años.

P. ¿Cuál es la lesión más grave a la que ha tenido que hacer frente?

Los médicos no tienen tanta autoridad en los equipos como la gente cree

R. Por diversos componentes, la lesión que sufrió Luis Suárez (el delantero ex del Almería y ahora en el Sporting de Portugal). Es una lesión poco conocida, pero que ha alterado la carrera de muchos jugadores. Se trata de la fractura del tercio medio del peroné (la que ha sufrido Isco recientemente, por ejemplo). Es una lesión aparentemente sin importancia, pero muy difícil de ver y que ningún futbolista acepta que ha de operarse desde el principio. Y claro, fue una lesión que se prolongó durante sus buenos meses y que puso en peligro la carrera del futbolista y los intereses del club. Es una lesión peligrosísima, que nadie acepta que lo es, y que si no se opera se complica de una manera increíble porque puede estar dando la lata y generando una gran frustración.

Ripoll, presente en una de las ediciones del MARCA Sport Weekend.

Ripoll, presente en una de las ediciones del MARCA Sport Weekend.

P. ¿Cuál es la sensación en un quirófano?

R. Se siente mucha responsabilidad. Cuando estás en la mesa del quirófano el grado de concentración que se alcanza es altísimo. Podría empezar a arder y no nos daríamos cuenta. Tienes un parte de cirugías, lo terminas y la satisfacción te dura 10 segundos hasta pensar en la siguiente. Las zonas de confort no son compatibles con la vida de un cirujano, tienes que ser muy humilde y consciente de que te enfrentas a retos que no puedes controlar al 100%.

P. ¿Tiene la sensación de que, como con los árbitros, los médicos también se han convertido en un foco de crítica habitual?

R. Sí, la exposición pública lleva a elogios y críticas. Pero los médicos no tienen tanta autoridad como la gente cree en el desarrollo de la evolución de los futbolistas. Los clubes no dedican presupuestos altos a los departamentos médicos en general y luego, con mucha frecuencia, son puenteados. Los jugadores hablan con los entrenadores sobre si pueden jugar o no. En el mejor de los casos, los médicos son escuchados en el transcurso de las lesiones, pero al final es el entrenador el que le pregunta al jugador, sobre todo en las lesiones musculares. Y luego las críticas al médico, que debe aguantarlas en silencio. Es una figura a la que los clubes no dan la importancia que tiene.

La rodilla del futbolista es cruel porque si no funciona a la perfección nunca va a ser el que era

P. ¿Qué siente cuando la carrera de un deportista depende de su diagnóstico y de sus manos en la operación?

R. Procuro concentrarme en lo que tengo que hacer, intento que todos esos factores que existen desaparezcan en el quirófano. Hay un plan y se trata de llevarlo a cabo con la mayor precisión, humildad y concentración posible. El elogio nos debilita.

P. ¿Un partido qué ‘machaca’ en el cuerpo de un futbolista?

R. Un partido en un jugador de élite produce varios efectos: primero mental, hay que tener una mente muy poderosa para soportar la presión enorme de club, afición, entorno… Y luego si hay que señalar una estructura, sobre todo las rodillas. Son el punto débil del futbolista y la que más consecuencias tiene. La rodilla del futbolista es cruel porque si no funciona a la perfección nunca va a ser el que era.

Lo de Araujo es un problema oculto entre muchos jugadores, que lo sufren en silencio

P. En lo mental fue mediático el caso del azulgrana Araujo.

R. Lo de Araujo es un problema oculto entre muchos jugadores, lo sufren en silencio y no lo comunican. Sufres una tremenda inseguridad en ti mismo, en tus posibilidades y en tu capacidad para rendir al nivel que la afición te exige. Te genera todos los componentes que puede tener la ansiedad, de inseguridad, de imprecisión… La presión devora a muchos deportistas. Se habla de los famosos futbolistas de entrenamientos que luego no son capaces de jugar con naturalidad en los partidos. Se habla del desparpajo de Lamine, pero lo que hace es muy difícil y hace falta un cierto grado de inconsciencia… Lo de Lamine no es desparpajo, eso es simplificarlo mucho, lo que tiene es una cabeza privilegiada para ser el mismo o mejor partido tras partido. Con esa presión no puede cargar cualquiera.

P. ¿Cuánto margen debería haber entre partido y partido para que un jugador esté listo para volver a competir en plenitud?

R. Depende del jugador y de las lesiones que tenga. Es un deporte de equipo pero que juegan individuos. Los entrenadores siempre quieren poner a los mejores. Se habla mucho de que De la Fuente se ha llevado a Lamine, Nico o Víctor Muñoz estando lesionados. ¿Pero acaso dejarlos en casa era una opción? ¿Qué se hubiera dicho? El fútbol como espectáculo no va a cambiar. La inteligencia es la capacidad de entender la realidad. Los partidos no van a disminuir. Un equipo no se puede estructurar como hasta ahora. Con sólo once jugadores te vas a estrellar contra una realidad. Tienes que tener grupos, sistemas, composición de las lesiones… Basar tus estrategias en una nueva realidad y no poner siempre a los mismos. Hay que tener un equilibrio para poder competir, tienes que tener esa capacidad de intercambiar piezas… ¿Competir el 100%? Ninguno. Pasan épocas mejores o peores, pero eso está fuera de la capacidad del ser humando. Es imposible estar al 100% por muchas circunstancias.

El doctor Ripoll, junto a Fernando López Miras, presidente de la Región de Murcia, tras recibir la medalla de oro.

El doctor Ripoll, junto a Fernando López Miras, presidente de la Región de Murcia, tras recibir la medalla de oro.

P. ¿Hasta qué punto se está poniendo en riesgo la salud de los jugadores?

R. Hasta un punto muy alto. Pero no sólo por el número de partidos sino porque los clubes, técnicos y jugadores no se adaptan a la realidad. Un jugador no puede enfadarse porque lo cambien para dosificarlo. Lo que no puede ser es perderlo cuatro meses por no guardar los tiempos de recuperación.

La presión devora a muchos deportistas

P. ¿El deporte de élite machaca?

R. Absolutamente, física y mentalmente. No es bueno para la salud, esto es sabido. Es verdad que cada vez los futbolistas al acabar sus carreras están menos machacados, pero los exfutbolistas que circulaban por la consulta de mi padre eran auténticos inválidos. Hoy en día eso ha disminuido.

P. Los temidos cruzados de la rodilla siguen siendo un quebradero de cabeza.

R. Lo primero que hay que hacer es dejar el calendario a un lado. Reconectar el cerebro con la rodilla. En muchos casos no vuelves a ser el mismo con lesiones asociados. El temido cruzado tiene razones para seguir temiéndolo, no hay que perderle el respeto. Esta lesión es un proceso empieza en el vestuario y acaba en la vuelta al campo, la cirugía es sólo una parte. Es un proceso completo hasta la vuelta al césped.

Con la presión de Lamine no puede cargar cualquiera

P. 733 lesiones en Primera esta temporada y 55 jugadores operados. ¿Qué le dicen estas cifras?

R. Pues que juegan demasiados partidos en unas situaciones muy expuestas. Y que no se respetan los plazos de recuperación en las lesiones.

Ripoll, junto a Mariano De Prado, tras serle concedido a su clínica el certificado de Centro de Excelencia FIFA.

Ripoll, junto a Mariano De Prado, tras serle concedido a su clínica el certificado de Centro de Excelencia FIFA.

P. ¿Teme que a Lamine le pase factura su precocidad, que el físico no le aguante para una carrera muy larga estando expuesto a la élite desde tan pronto?

R. Sí, espero que no, pero lo temo. A ver qué digestión hace del éxito para que su carrera dé lo que todos esperamos. Es una persona elástica, de poco peso, y eso le da ventaja para las lesiones. Pero…

Lo de Messi, Modric o Cristiano es genética, suerte y medicina

P. Cuando ve a Modric, Messi o Cristiano compitiendo aún a gran nivel, ¿qué piensa?

R. Que influye la genética, la suerte de no sufrir lesiones graves y los progresos de la medicina en el diagnóstico y en el tratamiento. La dietética, nutrición, cuidados….

P. Marc Pubill, al que operó estando en el Almería, es una debilidad suya. Estrella del Atlético, mundialista…

R. Para mí Pubill es como si fuese un hijo y su padre, un hermano. Es el mejor padre de futbolista que he conocido en mi vida, por no decir el único. Le ha llevado siempre por el camino de la humildad y del trabajo. Tuvieron el detalle de llamarme cuando fue convocado para el Mundial y para mí fue una alegría enorme. Es de esas cosas que compensan en la vida. Es un crack en todos los sentidos. En mi despacho es de las pocas camisetas que tengo colgadas.



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