Con Winning Stock saldremos a bolsa para comprar pymes
Las claves
Generado con IA
Generado con IA
A Nicolás Luca de Tena se le escapa la risa a través del teléfono cuando se le pregunta qué hace un multimillonario de 72 años creando empresas tecnológicas en una mañana de julio, en vez de estar en un yate en Ibiza.
Y es que el veterano emprendedor sevillano está en plena forma. Después de crear, y vender, empresas tan exitosas como Multiasistencia, La Nevera Roja, Conversia, IESA, hace tres meses lanzó Billionhands, con la que reinventa el mercado publicitario a través de la IA y los rankings.
Ahora prepara un nuevo golpe con Winning Stock, un asalto a lo que considera el mayor mercado potencial en el mundo: la compra y venta de pymes a escala masiva.
Una nueva aventura que pretende tener en el mercado antes de final de año y para la que se está estudiando una salida a bolsa en un proyecto con escala global.
¿En qué fase de desarrollo se encuentra Billionhands después de sus primeros meses?
Lo lanzamos en marzo posicionándonos como una plataforma de rankings sobre el mercado, certificados mediante auditorías con una Big Four y Aenor para garantizar de forma estricta que no existen manipulaciones en las votaciones de los usuarios.
Nuestros rankings los hacen los usuarios y ahora hemos introducido una innovación tecnológica disruptiva: la posibilidad de personalizarlos.
Por ejemplo, si publicamos ‘Los mejores vinos tintos de España’, el usuario puede votar y también puede hacer su propio ranking mediante filtros inmediatos por precio, graduación o denominación de origen para generar una lista a su medida.
Esta capacidad se está usando masivamente y ha generado una viralidad enorme: la gente crea sus propias métricas y las comparte con sus allegados, hasta el punto de registrarse decenas de listas compartidas de forma simultánea.
Lo estamos viendo por ejemplo ahora con el Mundial, con clasificaciones por favoritos, que comparten con sus contactos.
Empezaron en España, ¿han iniciado ya la expansión internacional?
Ya estamos en proceso de internacionalización. Nuestro modelo de negocio se basa en el patrocinio de los rankings por parte de anunciantes.
Como la vía de comercialización procede de grandes agencias globales, el producto es siempre internacional. Si una firma requiere una campaña en Finlandia o Argentina, la desarrollamos al instante porque la arquitectura tecnológica lo permite en cualquier punto del globo.
¿Qué papel juega su inteligencia artificial BIL dentro de esta arquitectura?
Contamos con un equipo de quince especialistas en IA que operan como chefs tecnológicos: seleccionan e integran los mejores ingredientes del mercado -OpenAI, Anthropic, Claude, Perplexity- para perfeccionar la generación de clasificaciones.
Entre sus capacidades, BIL ha generado una base de datos con más de 480 millones de pymes en todo el mundo.
Consultas específicas de los usuarios sobre cualquier categoría de negocio en cualquier país están categorizadas e indexadas para su explotación inmediata.
Desplegar esa infraestructura requiere un músculo financiero considerable. ¿A cuánto asciende la inversión acumulada?
La inversión ejecutada alcanza los 50 millones de euros. Hay que matizar que esta cifra engloba el desarrollo conjunto de diversos proyectos tecnológicos impulsados bajo el marco global de la compañía, cuyos activos han convergido operativamente en BillionHands.
¿Qué pueden hacer las pymes para enamorar a los algoritmos de IA?
Nosotros les damos una herramienta. El usuario no sólo encuentra clasificaciones curiosas, sino también ve cuál es la mejor, la más votada por otros usuarios. Desde qué lavadora comprar a una lista de asadores en una ciudad concreta ordenados según lo que busca, o por proximidad a su localización.
Este uso de la IA, ¿va a incrementar la brecha tecnológica entre pymes y grandes corporaciones, o por el contrario la acorta?
Es una herramienta plenamente democratizadora. Da acceso a las pymes a dónde antes no llegaban desde que desaparecieron las páginas amarillas.
Tradicionalmente, la pyme que busca captar clientes debía recurrir a las redes sociales, cuyos entornos publicitarios y requisitos jurídicos y normativos resultan excesivamente complejos para un pequeño comerciante.
Nuestra plataforma es muy sencilla, y figurar en los rankings es gratuito. Si un profesional ofrece un buen servicio y los usuarios lo valoran, obtendrá de forma orgánica un posicionamiento preferente.
Y si desea promocionarse mediante publicidad, la plataforma le permite estructurar ofertas o descuentos para incentivar directamente la conversión y mejorar la percepción de su marca.
Aunque la publicidad por sí sola no vale para subir en los rankings. Es la valoración de los usuarios lo que cuenta.
¿Cuáles son las vías de monetización del proyecto?
Articulamos la rentabilidad a través de tres líneas de negocio. La primera es vender datos, la provisión de investigación de mercado cualitativa para grandes firmas: diseñamos rankings a medida que permiten capturar los gustos y tendencias de consumo masivos de miles de usuarios.
Por ahora no tocamos la política, pero se podría hacer un ranking de los partidos favoritos de los usuarios de cara a unas elecciones.
«Si tu meta es ganar dinero para comprarte un Ferrari y un chalé impresionante, tienes muy pocas posibilidades de conseguirlo. Hay que poner en marcha algo que realmente interese a la gente»
La segunda es la venta de espacios publicitarios dentro de las listas de mayor tráfico. Si preguntamos por ejemplo por destinos de vacaciones, mucha gente se va a querer anunciar ahí.
La tercera reside en la estructuración de la oferta comercial de proximidad.
Además de BillionHands, ¿en qué otras iniciativas inversoras se encuentra trabajando a través de su vehículo de inversión Next Chance?
Lanzaremos este año al mercado una nueva línea de negocio con mucho dinero detrás destinada explícitamente a la adquisición masiva de pymes.
El tejido empresarial pyme presenta dos fallos de mercado estructurales a nivel global: la ausencia de relevo generacional cuando los fundadores alcanzan los 60 o 65 años y la inexistencia de un mercado de compraventa fluido.
En España se vende anualmente, por decir una cifra, el 0,01% de las pequeñas empresas, pese a contar con un censo superior a cinco millones de pequeñas compañías y autónomos.
Para abordar esta oportunidad estamos constituyendo una filial de Billionhans denominada Winning Stock.
¿Cuál va a ser el modelo de negocio de Winning Stock?
Se enfocará en consolidar pymes. Hay consenso en que la fragmentación en el mercado de pymes resta eficiencia a la economía. Hacerles ganar tamaño en un objetivo para países como España. Hay mucho valor en unirlas.
Con el respaldo de socios financieros de gran solvencia, iniciaremos compras en España como piloto ordenadas mediante nuestra inteligencia artificial BIL.
Un ejemplo con el que estamos trabajando: Una empresa de 30 empleados de jardinería de la Costa del Sol nos pide pymes competidoras para adquirirlas y hacer una mayor. Eso es Winning Stock.
¿Qué estructura accionarial y financiera sostendrá esta operativa?
En BillionHans estamos negociando con inversores, compañías de capital riesgo. Hasta la fecha, el desarrollo se ha financiado de manera exclusiva a través de nuestro vehículo holding, Next Chance.
Para Winning Stock, planteamos una entidad independiente dotada de equipo directivo y recursos financieros propios.
Para comprar pymes hace falta mucho pulmón. Incluso estamos pensando seriamente su salida a bolsa para pedir dinero al mercado de capitales como vía de financiación principal.
El lanzamiento será antes de final de año.
¿Cuál será la operativa de adquisiciones de empresas?
El mercado es infinito. Para hacerlo homogéneo vamos a pagar a todas igual: seis veces EBITDA, que es un precio muy alto, y luego buscamos nosotros las sinergias para que la operación tenga sentido.
Si te preguntas cuántas empresas tienen unos 200.000 euros de EBITDA en España, te diría de forma aproximada que un millón. Si multiplicas 200.000 euros por ese millón de pymes, te salen 200.000 millones de euros.
Es que el sector de las pymes, tanto en España como en Francia o en cualquier país, es el mayor sector que existe: mayor que el del petróleo o el de la publicidad o la obra pública. Es el mayor mercado en el mundo.
Si a una pyme grande le integras ocho pymes para consolidar, estás moviendo ya de entrada millones de euros; pero es que en España hay cinco millones de pymes.
Es una locura de mercado. Y ahí tenemos claro que, para tener los financiadores necesarios para una operación así, la vía es salir a bolsa.
De todas las empresas que ha creado y en las que ha participado a lo largo de su trayectoria -Multiasistencia, La Nevera Roja, Conversia, IESA…-, ¿cuál es la que mejor recuerdo sentimental le ha dejado?
El mejor recuerdo es de la primera. En Multiasistencia estuvimos 27 años, nos comimos todo el barro del mundo y trabajamos muchísimo. Al cabo de 27 años la vendimos.
En esa y en todas las demás compañías que hemos ido haciendo después, siempre nos hemos dirigido a mercados fragmentados, a mercados con mucha pyme. En Multiasistencia arreglábamos los siniestros de las compañías de seguros en cinco países y teníamos fontaneros, pintores, albañiles… ingleses, franceses, portugueses, polacos.
«Los andaluces somos gente muy inteligente y creativa, y con el despliegue de las nuevas tecnologías se ha generado un ecosistema muy potente».
Luego La Nevera Roja fue un milagro. Facturamos unos millones y la vendimos por 80, un disparate total. Pero bueno, se encendió el mercado de la comida a domicilio y nos pilló por medio justo en el momento.
Después hicimos Conversia, que es la líder en España en implementar los sistemas obligatorios de protección de datos de centenares de miles de pymes. Se lo vendimos a José Elías en el 2021.
Y luego, la que fue la operación más rentable para nosotros fue cuando compramos IESA, que era la empresa del software que utilizan los despachos de administradores de fincas en toda España. La compramos por 14 millones y luego la vendimos por mucho más.
Siempre con mucho barro. Porque cuando estás con las pymes, que nos gusta mucho, no es ir aquí al Paseo de la Castellana a los grandes despachos. Nosotros estamos todos los días con fontaneros, peluqueros…
Con ese historial, ¿qué hace un hombre al que la prensa califica de multimillonario una mañana de julio creando empresas y atendiendo a un periodista en lugar de estar en un yate, jugando al golf o comprando una bodega?
[Ríe] Nosotros somos gente poco arrogante en ese aspecto. Hemos vendido empresas por 500 millones de euros y luego hemos hecho barbaridades por valor probablemente de unos 200 millones, porque es imposible tener éxito todo el tiempo.
Pero entre 500 y 200, hay 300 millones. Es decir, somos ricos empresariales, no ricos personales. Dedicamos el dinero a seguir creciendo y hacer cosas nuevas. Obviamente, con tanto dinero de por medio, alguna vez haces alguna cosa de rico, unas vacaciones en un buen hotel (ríe).
En mi caso, que ya tengo 72 años, mi mujer me dice que la estoy engañando todo el día porque estoy enamorado de mi oficina y no le hago caso a nadie más. Lo cierto es que lo pasamos muy bien todo el equipo.
Ahora estamos metidos de cabeza en el tema de la inteligencia artificial, que nos motiva muchísimo. Con la experiencia acumulada en el mundo de las pymes, el ámbito internacional y la tecnología, cada vez se nos ocurren iniciativas más atractivas, como la compra de pymes con Winning Stock.
Yo estoy mucho más contento aquí, hablando contigo y cerrando acuerdos e iniciativas que en un barco en Ibiza.
Dice Elon Musk que emprender es como asomarse a un precipicio mientras se mastican cristales. Sin embargo, observando su trayectoria parece algo mucho menos dramático.
[Ríe] Tengo mis propias frases sobre el emprendimiento. La primera es que al 90% de las personas lo que les gusta es estar en su zona de confort: su trabajo, sus amigos, sus plataformas de entretenimiento, tomarse una cerveza y dar una vuelta.
Luego hay gente que, por ambición o por deseo de aprender, quiere salir de esa zona. Y al final de la zona de confort está ‘la frontera’, como en las novelas del Oeste.
Es un lugar lleno de oportunidades donde se puede ganar mucho dinero si eres valiente, pero también está repleto de pirañas, cocodrilos y personas que te asaltan.
Y cuanto más creces, más expuesto estás. En nuestro caso, sobrevivimos en la frontera arriesgando nuestro propio dinero, a diferencia de la tendencia actual de arriesgar el capital de terceros, lo que duplica la exigencia de nuestra posición.
¿Qué mensaje traslada a esos miles de jóvenes que están creando ‘startups’ con la ilusión de escalar su empresa, pero cuyo objetivo principal parece ser dar un golpe financiero?
Si tu meta es ganar dinero para comprarte un Ferrari y un chalé impresionante, tienes muy pocas posibilidades de conseguirlo. Para ganar mucho dinero y acceder a eso, lo que debes hacer es inventar, diseñar y poner en marcha algo que realmente interese a la gente, pagando el precio de trabajar como un loco.
Si te dedicas a desarrollar una solución útil de lunes a domingo, junto a un buen equipo y con pasión, al final logras un invento sobresaliente y ganas mucho dinero, porque lo que has creado tiene un gran valor.
Vivimos en un mundo donde todo se basa en métricas, análisis y estudios muy profundos. ¿Dónde queda ahí el olfato, la intuición?
Nosotros hemos tenido, por un lado, la particularidad de que siempre solo hemos trabajado para empresas muy grandes, hacemos tecnología para corporaciones.
Por lo tanto, siempre hemos ido por el medio de la raya blanca, porque no nos podíamos ir hacia la raya roja ya que nuestros clientes no nos dejaban. Hemos tenido que ser chicos muy bien educados.
Pero luego, por otro lado, nuestro espíritu es juguetón. Juguetón para hacer negocios.
Ahora se utiliza mucho la palabra disruptivo. Hoy en día, lo que más se valora en el mundo si quieres hacer un negocio muy bueno es inventar algo.
Pero la gente se equivoca con eso, porque cree que inventar es crear un cohete para ir a la Luna.
¿Qué quiere decir inventar? Algo que ya se está haciendo, hacerlo de forma distinta: más rápido, más eficiente, más barato, más atractivo.
A nosotros eso nos fascina. Somos juguetones. Nos encanta no tomarnos nada en serio, aunque nos lo tomamos todo muy en serio, y estar todo el día inventando cosas que mejoren las cosas.
Como eso es muy poderoso, es una de las razones de que hayamos ganado dinero.
¿Cómo ve desde Madrid el panorama del emprendimiento tecnológico en Andalucía, su tierra natal?
Yo soy sevillano y, aunque resida en Madrid, voy a Andalucía con frecuencia. En los últimos años la región ha tenido una variación económica y social muy importante.
Los andaluces somos gente muy inteligente y creativa, y con el despliegue de las nuevas tecnologías —tanto en la agricultura como en el turismo y el polo de desarrollo tecnológico de Málaga con firmas como Google— se ha generado un ecosistema muy potente.
Los jóvenes andaluces están profundamente involucrados en tecnología y servicios. Siempre se ha dicho que Andalucía debería ser la ‘California europea’. Y aunque probablemente todavía no lo sea del todo, avanza hacia ello a toda velocidad.
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