Confundir la simpatía
Vengo encontrándome en los últimos tiempos ámbitos sociales en los que la simpatía se ha convertido en un valor omnipotente, en los que ser considerada una persona simpática da por sentado que eres merecedora de confianzas de todo tipo. Estas situaciones me ponen en alerta casi siempre y ante la necesidad de claridad, en vez de acudir a la inteligencia artificial, siempre busco en la inteligencia probada del diccionario de la RAE, que define la simpatía como inclinación afectiva entre personas, con sinónimos en cariño, estima o entendimiento.
[–>[–>[–>Sin embargo, hay personas declaradas o autodeclaradas simpáticas que pueden ser tremendamente molestas pasados los primeros minutos de conversación. Son las que fundamentan esta actitud en no oponerse a nada de lo que los demás opinan y hacen, no importa que sea blanco o negro, a un lado o al otro, esto o lo contrario, siempre encuentran un argumento para no oponerse, no provocar contradicción y lo que ellas consideran conflicto interpersonal. Su simpatía equivale al peligro del «pelota» del aplaudidor de manual que forma parte del decorado pero nunca, jamás, hará nada porque las cosas avancen, cambien y mejoren si eso implica controversia, como casi siempre ocurre.
[–> [–>[–>Las hay igual de molestas aunque puede que menos peligrosas. Escucharon hace años la canción de Roberto Carlos y siguen practicando lo de tener «un millón de amigos». Toda persona que nombres en su presencia es su amiga o amigo, su agenda está llena de contactos que no suelen materializarse en nada, y llama amiga o amigo al primer ser humano con el que intercambia un saludo ligero. También apodados «abrazafarolas» su vida social es intensa pero hueca y formar parte de su corte de amistades solo aporta estar en la interminable lista de su WhatsApp.
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El último tipo de persona simpática que hoy me viene a la mente, es la tóxica. Supera la barrera de la molestia, porque su hacer simpático tiene la finalidad de que te confíes para traicionarte. Afable, aparentemente empática, conversadora sin mucho fondo, nunca dirá la verdad, ni de lo que piensa ni mucho menos de lo que va a hacer. Aquí la deslealtad prima y no hay simpatía de verdad.
[–>[–>[–>Hay que tener cuidado al definir a una persona como simpática, para no caer en el error de considerar como tal comportamientos, como los descritos, que son una falsificación de sentimientos, un esconder la verdad propia tras una palabra amable.
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La experiencia y la observación me inclinan a buscar en las personas con las que me relaciono, la claridad de ideas, la sinceridad en los planteamientos y el respeto. Si viene dentro de una buena educación que siempre es consideración hacia los demás, puede no ser simpática, incluso tener fama de antipática esa persona, pero tiene los ingredientes para ser fiable.
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