conocida por su turismo de lujo y a 30 kilómetros de Málaga
Pepe Rodríguez ha encontrado el refugio perfecto en la Costa del Sol. Para el chef, un momento de desconexión de su exigente trabajo al frente de El Bohío, de su restaurante en Illescas (Toledo) y de las grabaciones de Maestro de cocina.
Este lunes, a las 22.30 horas, Televisión Española estrenará la decimocuarta edición del talento culinario, la primera que no tiene Samantha Vallejo-Nágera como juez junto a Rodríguez y Jordi Cruz. Toma el relevo Marta Sanahuja, la influencer culinaria Delicious Martha.
Cada verano, Rodríguez y su familia suelen ir de vacaciones a Marbella, donde se les puede ver haciendo los planes más cotidianos: paseos al atardecer con su familia, cervezas y largas charlas de bar lejos de los focos.
Pepe aprovecha estos descansos para bajar el ritmo, cambiarse la chaqueta por ropa cómoda y se mezcla con turistas y vecinos como uno más, disfrutando del ambiente relajado del paseo marítimo.
También se reúne con compañeros de cocina que veranean o trabajan en la zona, convirtiendo la ciudad en una extensión informal de esa ‘familia’ gastronómica que le rodea durante todo el año. Y, en la localidad de Málaga, El toledano se permite ser sólo un comensal.
Pepe Rodríguez, Mariví Fernández y sus hijos en el verano de 2020, en Marbella.
A unos 30 kilómetros de Málaga, Marbella es uno de los destinos turísticos con más potencia de España, con cerca de 160.000 habitantes y una reputación internacional que combina lujo, mar y un clima privilegiado casi todo el año.
El municipio se jacta de 27 kilómetros de costa y 24 playas, desde concurridos arenales urbanos hasta zonas más exclusivas con chiringuitos y beach clubs, un escenario perfecto para disfrutar de la gastronomía típica: pescado frito, espeto y tapas de todo tipo junto al mar.
Es imprescindible mencionar Puerto Banús, La marina de lujo inaugurada en 1970, vivió su esplendor en los años ochenta con la ‘jet set marbellense’ que se reunía cada verano, y que hoy es uno de los más emblemáticos del Mediterráneo.
Allí se concentran los yates más espectaculares, los coches de alta gama y las boutiques de lujo. marcas como Gucci o Louis Vuitton, además de una oferta constante de restaurantes y terrazas con vistas a los pontones.
Pero detrás del glamour hay mucha historia: Marbella era un pueblo minero y agrícola antes de convertirse en meca del turismo, y conserva vestigios romanos, visigodos y paleocristianos como las termas de Las Bóvedas o la basílica de Vega del Mar.
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