CONTAMINACIÓN AGUAS | Los desechos ya contaminan casi la mitad de los entornos acuáticos del mundo
Imagínese caminando por la orilla de un río, por una playa o entre los canales de un manglar. Pues bien, según la ciencia, tiene casi un 50% de probabilidades de que ese paisaje esté severamente afectado por la basura. Esto no es una proyección futura, sino el retrato actual que dibuja un macroestudio global, que ha logrado medir con datos concretos lo que hasta ahora era una preocupación difusa.
[–>[–>[–>La investigación, tejida con miles de observaciones recogidas durante diez años, confirma que los plásticos y las colillas de cigarrillo han colonizado los entornos acuáticos del planeta, y que ni siquiera los espacios naturales protegidos son un santuario completamente seguro. Hasta ahora, la magnitud de la contaminación por desechos sólidos se entendía a través de estudios locales o imágenes impactantes de islas de plástico. Faltaba una fotografía global y sistemática.
[–> [–>[–>Un equipo de investigadores brasileños se dedicó a revisar minuciosamente casi trescientos artículos científicos publicados en la última década. Recogieron 6.049 registros de la densidad de basura en ríos, playas, lagos, estuarios y manglares de todo el mundo. Para darle sentido a esta montaña de datos, utilizaron una herramienta común, el Clean Coast Index (Índice de Costa Limpia, CCI), que les permitió clasificar cada lugar en una escala comprensible para cualquier persona de a pie: desde ‘muy limpio’ hasta ‘extremadamente sucio’.
[–>[–>[–>
Un patrón inquietantemente homogéneo
[–>[–>[–>
El resultado, publicado en el Journal of Hazardous Materials, es aleccionador: el 45,8% de los entornos acuáticos analizados entraron en las dos categorías más graves de suciedad. Solo uno de cada veinte lugares examinados estaba libre de residuos. «Los lugares que están completamente libres de desechos son extremadamente raros», comenta el coordinador del estudio, Ítalo Braga de Castro.
[–>[–>[–>Basura en el mar. / Pixabay
[–>[–>[–>
Llama la atención que Brasil sea el país que más datos aportó a este análisis global. Pero, como advierte Castro, la cantidad de monitoreo no se traduce en salud ambiental. «Los resultados muestran que cerca del 30% de los ambientes costeros brasileños fueron considerados sucios o extremadamente sucios«, destaca.
[–>[–>[–>
El mapa de la contaminación señala un punto especialmente crítico: los manglares de Santos, un ecosistema vital que figura entre los más afectados del planeta. Al otro lado del mundo, en costas de Europa, Asia o África, la composición de la basura repite un patrón inquietantemente homogéneo.
[–>[–>
[–>Plásticos y colillas
[–>[–>[–>
Casi ocho de cada diez objetos encontrados son plásticos (68%) o colillas de cigarrillo (11,2%). Los primeros, por su persistencia y su ‘habilidad’ para desintegrarse en partículas casi invisibles, viajan con las corrientes oceánicas y se cuelan en las cadenas alimenticias. Las segundas, pequeños residuos aparentemente inocuos, actúan como auténticos caballos de Troya, liberando un cóctel de más de ciento cincuenta sustancias tóxicas en el agua.
[–>[–>[–>
Frente a este panorama, la investigación quiso evaluar si los espacios protegidos –áreas delimitadas para salvaguardar la biodiversidad– estaban cumpliendo su función de escudo frente a la suciedad. Analizaron 445 de estas áreas en 52 países.
[–>[–>[–>
Recogida de basura en Cabo de Palos, Murcia. / Libera
[–>[–>[–>
«La conclusión es inequívoca: la protección reduce la contaminación hasta siete veces«, afirma Danilo Freitas Rangel, coautor del trabajo. Efectivamente, cerca de la mitad de las áreas protegidas se clasificaron como «limpias» o «muy limpias». Sin embargo, la protección no es un muro infranqueable. «Alrededor del 31% de las áreas protegidas fueron clasificadas como ‘sucias’ o ‘extremadamente sucias’, lo que demuestra que no son efectivamente inmunes a la contaminación por basura en el mar», matiza Rangel.
[–>[–>[–>
Turismo, urbanización y transporte
[–>[–>[–>
El estudio descubrió también un fenómeno sutil y revelador: el denominado ‘efecto borde‘. La basura tiende a acumularse en los límites de las reservas, como si la presión humana de fuera se colara por los poros de la frontera.
[–>[–>[–>
«Este efecto se ve reforzado por presiones externas como el turismo, la urbanización cercana y el transporte de residuos por ríos y corrientes oceánicas. La vulnerabilidad de los bordes sugiere la necesidad de políticas de amortiguamiento territorial, gestión integrada y aplicación más allá de los límites formales», reflexiona Castro.
[–>[–>[–>
La mirada de los científicos fue más allá de lo ecológico y se adentró en la compleja relación entre prosperidad y contaminación. Al cruzar sus datos con índices de desarrollo socioeconómico, descubrieron una dinámica que depende del lugar. Leonardo Lopes Costa, otro de los autores, lo explica: «Observamos un patrón no lineal: en áreas no protegidas, la contaminación aumenta en las primeras etapas del desarrollo económico pero comienza a disminuir cuando el país alcanza un cierto nivel de infraestructura y gobernanza ambiental».
[–>[–>[–>

IX Gran Limpieza Internacional de Fondos Marinos y Playas dentro del proyecto Libera en la Playa Rincón de la Victoria, Málaga, en 2023. / Gogo Lobato
[–>[–>[–>
Soluciones integrales
[–>[–>[–>
No obstante, dentro de las áreas protegidas la historia es diferente: «El desarrollo tiende a aumentar la contaminación, una señal de que las inversiones en gestión y aplicación aún no están al mismo ritmo que la actividad económica». Es como si el crecimiento económico llegara antes que la capacidad para proteger esos espacios especiales.
[–>[–>[–>
El estudio no se queda en el diagnóstico, sino que apunta a la necesidad de soluciones integrales que vayan desde el rediseño de los productos hasta acuerdos internacionales. Sus autores creen que este trabajo ofrece una brújula valiosa.
[–>[–>[–>
«Los resultados ofrecen una base científica sin precedentes para apoyar políticas públicas y negociaciones, como el Tratado Global de Plásticos y el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal», remata Castro.
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí