continuismo, desafío a EEUU y revés al principio de la revolución contra la sucesión hereditaria
Mojtaba Jameneí siempre estuvo en la lista, pero nunca entre los favoritos. Su padre, el hasta ahora líder supremo iraní, Alí Jameneí, murió el 28 de febrero a los 86 años —a causa de un bombardeo israelí— y durante la última década, medios y expertos pasaban las horas especulando sobre su salud y avanzada edad y ponderando quién podría sucederle.
[–>[–>[–>Los nombres eran muchos: Ebrahim Raisí, presidente de Irán hasta 2024, cuyo nombre salió de la lista tras su muerte en un accidente de helicóptero; Hasán Rohaní, presidente hasta 2021; Alireza Arafí, alto clérigo de la Asamblea de Expertos; Mohammad Baqer Qalibaf, exlíder de la Guardia Revolucionaria y ahora presidente del Parlamento… Entre ellos, al final de la lista, había un nombre, siempre descartado: Mojtaba Jameneí, hijo del líder supremo.
[–> [–>[–>El hombre, en sus 56 años, apenas ha tenido perfil ni público ni político, y la población iraní —tanto entonces como ahora— desconocía y desconoce sus tendencias políticas, pensamientos e incluso discursos. No hay, apenas, grabaciones de él dando discursos. Clérigo de formación, ha sido en los últimos años ayudante y emisario de su padre. Poco más. Nunca ha tenido un cargo público.
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Jameneí padre, además, aseguró en vida que no quería que la posición del líder supremo pasase a ninguno de sus hijos para no caer en un sistema hereditario como el que la República Islámica sustituyó y prometió no repetir, el de la brutal monarquía de los Pahlaví.
[–>[–>[–>Pero Mojtaba, según los expertos, ha sido elegido precisamente por ello, por ser capaz de heredar la batuta de su padre. Para subrayar, tanto dentro como fuera del país, una continuidad del régimen a pesar de la guerra y la presión —con protestas y violencia— de la población iraní por un cambio radical.
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«Jurista multifacético»
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«Celebramos la elección de este jurista multifacético, este joven pensador, el que más sabe de cuestiones sociales y políticas, su reverente eminencia, el ayatolá Mojtaba Jameneí. Como el brazo fuerte y castrense del líder, estamos listos para obedecer y sacrificar nuestras vidas cumpliendo las órdenes divinas del gran jurista de nuestros tiempos», ha declarado en un pomposo comunicado este lunes de madrugada la Guardia Revolucionaria iraní, el cuerpo de élite político-militar de la República Islámica.
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[–>Mojtaba Jameneí, de hecho, ha sido empujado por la propia Guardia hacia el trono, según los rumores que han circulado en los últimos días, mientras que otras altas figuras dentro del estamento clerical iraní favorecían perfiles más eclesiásticos e ideológicos, como el ayatolá Alireza Arafí. Jameneí hijo ha sido relacionado en el pasado con figuras radicales y de gran peso económico y político dentro de la Guardia Revolucionaria.
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«Todo lo que queda de la casta dirigente de Irán está claramente dándole un gran ‘no’ al presidente estadounidense, Donald Trump. Han optado por una opción continuista dentro del régimen y, de hecho, hacen más que eso: le están diciendo a Trump que no serán persuadidos por su presión», ha explicado el experto del Middle East Institute, Alex Vatanka. «La elección de Mojtaba Jameneí es el reflejo del hecho que los ultraconservadores en el sistema tienen el poder. No solo señalizan que continuarán con la guerra militarmente, sino también políticamente. Y esto debería despertar a Washington, porque los planes que Trump tiene en Irán, si busca un cambio dentro del propio régimen, no están ocurriendo», añade Vatanka.
[–>[–>[–>Una familia rota
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Junto con su padre, Mojtaba perdió, el sábado 28 de febrero, a su madre, su mujer, un hijo y una cuñada, según ha reconocido el Gobierno iraní durante la última semana. Se desconoce si él también estaba en el lugar del bombardeo sorpresa de ese sábado por la mañana, con el que Israel consiguió descabezar la cúpula política del país, asesinando también a varios asesores cercanos a Jameneí padre.
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«La elección de Mojtaba como líder supremo conlleva un gran riesgo para la República Islámica», escribe Sina Toossi, experto del ‘think tank’ estadounidense Center for International Policy: «Su ascenso refuerza la idea de que el régimen está dispuesto a cruzar límites que antes se había puesto, incluso si esto conlleva alienar a la sociedad y apartar a los sectores más centristas y reformistas dentro de Teherán. Durante años, Mojtaba no fue visto como un candidato serio precisamente porque una sucesión dinástica dañaría la legitimidad revolucionaria del sistema».
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Según Toossi, con esta elección, la República Islámica no hará más que distanciarse de la población iraní, castigada tras años de penurias económicas, brutalidad policial en las varias olas de protestas en la última década y, ahora, bombardeada desde el cielo diariamente.
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«Que Mojtaba haya sido escogido —explica el experto— señala una posible trayectoria de Irán hacia un modelo parecido al de Corea del Norte: armas nucleares, un gobierno rígido centrado en la seguridad y un estado puramente ‘revolucionario’ que se parecerá cada vez más a una monarquía hereditaria».
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