Corea del Sur | El presidente llega a Pekín para resetear las relaciones con China
A Yoon Suk-yeol se le recordará, y no necesariamente en este orden, por su vibrante interpretación del ‘American Pie’ de Don McLean en una cena oficial en la Casa Blanca, por el audaz y suicida autogolpe de Estado que le costó la presidencia y la libertad, y por dinamitar el tradicional equilibrio surcoreano entre China, su principal socio comercial, y Estados Unidos, el paraguas militar contra el revoltoso vecino del norte. Su sucesor, Lee Jae Myung, está en Pekín esta semana para arreglar lo último.
[–>[–>[–>Es la primera visita de un presidente surcoreano a China en seis años. Ha llegado con una nutrida delegación de 200 empresarios, entre los que se cuentan los mandamases de Hyundai y Samsung. En la cumbre se han firmado 15 acuerdos de cooperación en áreas como el comercio, el transporte, la tecnología y la protección medioambiental.
[–> [–>[–>Seúl quiere profundizar los vínculos comerciales y apoyo en su campaña para acercarse a Pionyang mientras Pekín prioriza la sintonía política en un entorno asiático cada vez más revuelto. Los indicios sugieren la concordia. Lee ya habló de reset o reinicio de las relaciones tras reunirse por primera vez con Xi Jinping, presidente chino, en la cumbre de la APEC en Gyeongju (Corea del Sur) en noviembre. El fin de este viaje, ha aclarado, es «minimizar o eliminar en todo lo posible los malentendidos», «restablecer la normalidad de las relaciones» y «llevarlas a una nueva fase». Hoy ha sido recibido por Xi en el Gran Palacio del Pueblo y también se verá con el primer ministro, Li Qiang, y el presidente del Parlamento, Zhao Leji.
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Xi ha animado hoy a Lee a «mantenerse en el lado correcto de la historia y tomar las decisiones estratégicas acertadas». «El mundo está viviendo unos cambios acelerados e inéditos en un siglo y la situación internacional se está volviendo cada vez más compleja y turbulenta», ha insistido. «Los dos países deben contribuir a promover la paz, que es el fundamento para la prosperidad y el crecimiento», ha respondido Lee.
[–>[–>[–>Reparar los puentes quemados
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Es clara la voluntad surcoreana de reparar los puentes quemados por el desbocado filoamericanismo de Yoon. Seúl no participó del coro condenatorio tras las masivas maniobras militares chinas en las aguas cercanas de Taiwán. Y tras el incendio causado por la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, al comprometerse a la defensa militar de la isla, se apresuró a aclarar su adhesión al principio de una sola China. Es la política «pragmática» que había prometido en campaña electoral.
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La creciente polarización global exige mucha finezza a la diplomacia surcoreana. China no es sólo su principal socio comercial, con unos intercambios que alcanzaron los 273.000 millones de euros el pasado año. También le suministra la mitad de las tierras raras a su potente sector tecnológico y le compra un tercio de sus chips. Contra la sintonía confabulan los lazos militares de Seúl y Washington. Cuenta Corea del Sur con decenas de miles de tropas estadounidenses en el país y el pasado año acordaron construir submarinos con propulsión nuclear. Los THAAD o escudos antimisiles llevaron la ira china a su cota más alta en 2016. Durante décadas se había resistido Seúl a instalarlos hasta que el gobierno conservador de Park Geun-hye cedió a las presiones estadounidenses tras la enésima orgía misilística norcoreana. China, que teme que sus potentes radares también fiscalicen su territorio, la castigó sin piedad. En esta reunión intentará Lee que Xi levante el boicot oficioso a la música y series televisivas surcoreanas vigente desde entonces. China es un mercado masivo para la industria del entretenimiento surcoreano.
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[–>También Corea del Norte está sobre la mesa. Son los progresistas partidarios de la zanahoria mientras los conservadores se abonan al palo. Los esfuerzos de Lee por acercarse a Pionyang han sido estériles y busca un empujón de Pekín. «Es un socio muy importante para movernos hacia la paz y la unificación de la península coreana», dijo esta semana. Corea del Norte disparó dos misiles hipersónicos al mar y reveló que sus armas nucleares están listas para la guerra en la víspera de la llegada de Lee. Con los progresistas en Seúl y Donald Trump en Washington se abre una ventana a la esperanza en la península.
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