crece un 2,9% pero el 24% de los puntos están inoperativos
El 23,9% de los puntos de recarga públicos no están operativos. Casi uno de cada cuatro cargadores que encuentras en la calle o en el centro de la ciudad está apagado, roto o esperando el permiso final de conexión. La red española sumó 1.605 nuevos puntos para alcanzar el segundo trimestre de 2026 56.682 puntos operativoslo que destaca un crecimiento del 2,9%, pero los 17.821 puntos fuera de servicio eclipsan la tendencia. Los datos acaban de ser publicados por ANFAC en el barómetro trimestral de electromovilidad.
El indicador global de España se mantiene estable 26,9 puntos sobre 10013,2 puntos por debajo de la media de la Unión Europea, que alcanza los 40,1. La brecha se amplió tres décimas respecto al trimestre anterior. Para quienes utilizan un vehículo eléctrico, la lectura es inmediata: encontrar un cargador que funcione sigue siendo una incertidumbre diaria.
La brecha operativa: casi 18 mil puntos fuera de servicio
El dato más incómodo del barómetro no es el crecimiento, sino las operaciones. Del 74.503 puntos instaladossólo 56.682 están en servicio. El resto, 17.821, se reparte entre averías, equipos deteriorados y, sobre todo, sistemas a la espera de luz verde administrativa para conectarse a la red eléctrica.
La cifra supone que si todos los centros funcionaran, la infraestructura real duplicaría el crecimiento durante el trimestre. Pero la burocracia y la falta de mantenimiento convierten esta capacidad potencial en una promesa incumplida. No es un problema menor: cada cargador que no funciona en una ruta interurbana o en un barrio sin garaje propio reduce la confianza en el coche eléctrico.
Las claves técnicas
- Qué es: El segundo barómetro trimestral de ANFAC a 2026 mide el estado de operativa, potencia y distribución territorial de la red de tarificación de acceso público en España.
- ¿Qué problema resuelve (y cuál no): La red crece, pero el porcentaje de puntos no operativos ralentiza la experiencia real del conductor y amplía la brecha con Europa. El ultrarrápido tira del carro, pero la base sigue siendo lenta.
- Dónde y cuándo llega: Los datos ya son realidad (cierre 30 de junio de 2026). La urgencia recae en los próximos trimestres, donde ANFAC pide simplificar los trámites de conexión y reforzar el mantenimiento para evitar que el 23,9% de inoperatividad se cronifique.
La red de recarga en España crece, pero un punto de cada cuatro está desconectada. Sin un funcionamiento real, la distribución se convierte en un espejismo estadístico.
Potencia y velocidad: el problema pendiente de la carga lenta
La calidad de los puntos de operación tampoco es homogénea. A él El 68% de los cargadores en servicio son de baja potenciaigual o inferior a 22 kW. En la práctica, esto significa que una carga completa tarda más de tres horas, un tiempo que sólo cabe en destinos de larga duración (oficinas, centros comerciales) pero no dentro de la dinámica de un viaje por autopista.
Sólo el 32% de la red pública supera los 22 kW, lejos del objetivo del 55% que se había marcado ANFAC para 2026. La buena noticia está en el segmento que más importa para los grandes desplazamientos: carga ultrarrápidacon potencias a partir de 250 kW. A lo largo de este año, el 90% de la nueva capacidad de alta potencia procederá de este tipo de cargadores, concentrando ya más instalaciones que todo lo incorporado en 2025.
La consecuencia es clara: la red ultrarrápida gana terreno, pero el usuario sigue dependiendo de puntos lentos para la mayoría de sus paradas. La brecha entre la potencia prometida y la disponible en la carretera sigue siendo notable.
Un intermitente que avanza a dos velocidades
El barómetro de ANFAC también fotografía las desigualdades territoriales. Ya son 22 provincias las que han superado la meta de potencia instalada para este año, mientras que otros 10 no alcanzan ni el 50% del objetivo. La lectura es que el despliegue se concentra en corredores estratégicos y zonas urbanas densas, pero deja tras de sí gran parte de España vaciada.
Mientras tanto, en Europa, el indicador medio de 40,1 puntos refleja que países como Países Bajos o Alemania han construido una red más densa y fiable. España no sólo parte de una base más baja, sino que el peso de los puntos muertos le impide ganar terreno.
La conclusión del sector es unánime: si no se toman medidas urgentes para superar los obstáculos administrativos y de mantenimiento, el coche eléctrico seguirá sin despegar en el mercado de masas. El barómetro señala que el dinamismo de las matriculaciones es el único dato que sustenta el indicador; La infraestructura hoy va en contra.
El avance de los ultrarrápidos es un rayo de esperanza. Si la tendencia se consolida y es posible desbloquear los puntos inactivos, la red podría dar un salto de calidad en los próximos años. Pero la cifra de inoperabilidad del 23,9% es un recordatorio: sin puntos que realmente funcionen, las cifras de implementación son sólo eso, números.
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