Creo que no me invitaron a un cumpleaños por si les contagiaba
Aíslate del ruido y, por un momento, métete en la cabeza de Violeta Díaz, quien padece una rara enfermedad que le provoca autismo y la convirtió en blanco de bullying durante su época escolar. «Se reían de mí o hacían bromas conmigo que no entendí y se echaron a reír, como si yo fuera un extraterrestre», dice la joven.
O preguntarle a Pau Brunet sobre aquel momento en el que se sintió discriminado, por ejemplo, en aquel cumpleaños al que finalmente no fue invitado. «Creo que fue por miedo, por si se contagiaba. autismo, que no se puede contagiar», expresa el niño, que en numerosas ocasiones ha sido juzgado por sus rasgos autistas. Y, como él mismo señala, cuando se agobia suele hacer «estereotipias, que es un movimiento reglamentario para relajarse». «Cuando lo hago, me miran como diciendo: ‘¿Qué está haciendo este tipo?'», se lamenta.
Si sufren, imagina a sus madres. Beatriz Lázaro, mamá de Nico, si el pequeño se cae al suelo en el supermercado, siente «las miradas que juzgan»algo que, según subraya, «no ayuda en nada que madre o padre de un niño con autismo ayude a tu pequeño a gestionar esa crisis».
O preguntarle a Ainara por su hijo: «Para autorregularse se da la vuelta o aplaude muy fuerte y si esto pasa en un restaurante o en un supermercado, la gente se gira y mira«.
Luis Simarro, psicólogo especialista en autismo, explica cómo actuar, con empatía y sin juzgar: «Hay que da tiempo a responder, no toquesmantén un poco de distancia, no uses bromas ni dobles sentidos ni ironías que a veces son difíciles de entender.»
Si aún dudas, trátalos como recomienda Violeta: «Como una persona más, que es lo que somos; no hay necesidad de tratarte diferentesino incluir”. Por ello, busca tu empatía para no juzgar a los que son diferentes.
*Seguir laSexta en Google. Todas las novedades y el mejor contenido aquí.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí