CRIMEN PELEAS DE ABAJO | Hablan los vecinos de los hermanos protagonistas del asesinato de Zamora: «Se defendían a capa y espada»
«Se querían con locura. ¿Quién iba a desconfiar de lo que había hecho conociéndolos como los conocían?». Es la voz de los vecinos de Peleas de Abajo (Zamora) que, aún sumidos en la conmoción, niegan cualquier mala relación entre la víctima, E.S. de 70 años, y su hermano y presunto autor del fratricidio, J. S. de 66 años al que se le ha decretado prisión provisional sin fianza. Lejos de la impresión y de las apariencias iniciales que suelen despertar este tipo de casos, aseguran que «se defendían a capa y espada» y vinculan los hechos con una interrupción de la medicación.
[–>[–>[–>Aseguran que «todo el mundo» en el pueblo conocía que J. S. había sido diagnosticado y permanecido ingresado en el servicio de Psiquiatría y Salud Mental años atrás, regresando al domicilio en el que convivía con la víctima una vez se le pautó el tratamiento correspondiente. Durante todo ese tiempo, ambos «permanecieron (conviviendo) juntos y sin pasar nada de nada», relata uno de los vecinos más unidos con la familia y los dos hermanos.
[–> [–>[–>Fue precisamente este residente, de iniciales E. R. y en declaraciones a LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA, uno de los últimos de ver a la víctima con vida en la noche del pasado viernes en torno a las 00 horas cuando se dirigía hacia su casa. La ausencia, al día siguiente en el bar después de comer le extrañó. Siempre que faltaba a su cita con la partida llamaba a J. S. (el único de los hermanos con terminal móvil) siendo casi siempre por indisposición o alguna intervención quirúrgica. En esta ocasión, la llamada no llegó a efectuarse.
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Este vecino habla desde su estrecha relación con la familia y los dos involucrados en el crimen a quienes desplazaba regularmente hasta Zamora y Morales del Vino, dado que carecían de vehículo propio.
[–>[–>[–>Antes de tener conocimiento del crimen, los vecinos sí pudieron ver a J. S. a quien en la mañana del sábado algunos apreciaron «algo pálido y alterado» llegando, incluso, a intentar arrojarse contra varios coches que en ese momento pasaban por la carretera que cruza la localidad.
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A su salida del domicilio, ya detenido tras confesar el crimen a otro de sus seis hermanos, J. S. no dijo nada. Era la mañana del domingo cuando los servicios sanitarios y las diferentes unidades de la Comandancia de la Guardia Civil de Zamora se acercaron al domicilio en el que se cometieron los hechos para confirmar el crimen, proceder a la detención del varón y recabar las primeras pruebas. Ya esposado y antes de acceder al furgón, tan solo miró a este vecino, personado ya junto a un pequeño número de conocidos, alertado por el alcalde de Peleas de Abajo, Félix Roncero para confirmar lo sucedido.
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[–>«Sabemos casi seguro que lo ha hecho sin conocimiento». El vecino habla en plural, convencido (al igual que otras fuentes consultadas por este medio) que el crimen no lo desencadenó «una riña, una pelea, ni nada parecido»: «Podría la mano en el fuego y no me quemo».
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De esta forma, vinculan los hechos con una posible alteración psicológica derivada de la interrupción de la medicación, algo que en todo caso deberá confirmarse durante el transcurso de la investigación. El caso, bajo secreto de sumario, investiga a J. S. por un posible delito de homicidio, si bien el resultado de las diligencias que se practiquen durante la instrucción determinará el delito que finalmente se le impute.
[–>[–>[–>En un pueblo que ronda los 250 habitantes y en el que todos se conocen, aseguran que en situaciones similares «se le notaba algo alterado» elevando el tono e incluso gritando y gesticulando, si bien no agresivo.
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El suceso «nos ha dejado a todos en shock», aseguran, no sin antes apuntar que ambos hermanos eran «maravillosos», «muy queridos y apreciados».
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