Crónicas gijonesas: Jueves de Comadres 1924
La fábrica de Tabacos de Gijón fue la más antigua factoría gijonesa y sus orígenes datan de 1822 en la casa de los Valdés, en el Campo Valdés, y desde 1843 en el antiguo convento de las madres agustinas. La fábrica clausuró sus puertas en julio de 2002, y con ello se fueron ciento ochenta años de la historia industrial de la ciudad. Las cigarreras de Gijón no solamente eran unas simples trabajadoras, sino que fueron ejemplo primitivo del asociacionismo obrero local. Eran una piña y no sólo trabajaban juntas sino que se divertían juntas al salir de la fábrica, y tenían redes solidarias entre ellas.
[–>[–>[–>En la parte más alta de la «Cima de la Villa», el edificio de la fábrica de Tabacos estuvo ocupado por las cigarreras pero antes de eso, antes de la desamortización, fue convento de las madres agustinas. Las mujeres (monjas primero, cigarreras luego) fueron las protagonistas de la historia de ese conjunto próximo a convertirse en un centro cultural. La fábrica de Tabacos fue una parte fundamental de la industria local. De la industria propiamente dicha, y de la sociología gijonesa con la aportación de las mujeres cigarreras que allí trabajaban. El Ayuntamiento de Gijón dio, en el año 2001, el nombre de Les Cigarreres a una calle de la ciudad y es que la fábrica llegó a tener hasta 1.500 trabajadoras a mitad del siglo XIX cuando la ciudad tenía poco más de 23.000 habitantes.
[–> [–>[–>Jueves 28 de febrero de 1924. Ese día era Jueves de Comadres. Ya desde mediados del siglo XIX consta en Gijón la celebración de esta fiesta femenina y feminista que fomentada por trabajadoras se componía de una merienda en los alrededores de Gijón donde sólo participaban mujeres. Pero en ese año de 1924 el mal tiempo hizo que se suspendiesen las reuniones al aire libre que estaban previstas en merenderos de La Guía, en Somió y en Veriña y los actos tuvieron que celebrarse bajo techo. Concretamente dentro de la propia Fábrica de Tabacos de Cimavilla dado que eran las cigarreras las más decididas impulsoras de la fiesta y las que más cantidad de comensales reunían.
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Un comadreo que en aquella ocasión tenía diversas novedades porque recientemente había ingresado en la fábrica bastante personal nuevo que daba un aire más joven a la fiesta, y que aseguraba su continuidad. La principal novedad era que las cigarreras habían organizado diversas actuaciones artísticas y variadas comparsas compuestas por ellas mismas― para animar la merienda. Lucieron, en definitiva, todo su arte en el interior de la fábrica. Una de las comparsas se componía de trabajadoras ataviadas de gitanas que cantaron y bailaron dirigidas por una cigarrera llamada Conchita Fernández mientras que otra, compuesta por las cigarreras más veteranas, hizo un cuadro cómico en el que representaban al entonces alcalde de Gijón, Enrique Zubillaga Martínez, y a una comisión de lagareros que iban a pedir permiso para poder abrir en domingo.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Mucho éxito tuvo otra comparsa disfrazada de «chicas de mal vivir» con el nombre de «Las Reinas del Cabaret» que causó admiración por sus ropas y por su canción más celebrada, de título «Rey del Bailongo». Conocemos por la prensa local los nombres de las «jóvenes y lindas operarias» más perreras que, en aquel Jueves de Comadres de 1924, hicieron de cabareteras: Aurorina Álvarez, Luisa Margolles, Lola Vigil, Justina García, la mentada Conchita Fernández, Emilia Montes, Teresina Cuervo, Araceli Álvarez, Maruja González, Sara Balbona y Rafaelina Díaz.
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La letra de la citada copla, decía así: «Cuando tengo dos copas de más / en mi mente comienza a surgir / el recuerdo de aquella fiel mujer / que me quiso de verdad / y que, ingrato, abandoné./ De su amor, que burlé / sin mirar que pudiera sentirlo después / sin pensar que los años, al correr, / iban crueles a amargar / a este Rey del Cabaret. Coro: Patotero, rey del bailongo / patotero sentimental / escondes bajo tu risa / muchas ganas de llorar».
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[–>La diversión del Jueves de Comadres del año 1924 continuó en diversos locales de la ciudad, ya para hombres y mujeres. En el teatro Dindurra hubo el clásico «Baile de Comadres» y en el teatro Robledo actuaron ese día ―de inicio del carnaval― el Coro Marino Gijonés y el cuadro artístico de la Peña Galaico-Astur y recorriendo las calles de la ciudad se pudieron ver a la Estudiantina Pelayo, a la Tuna Escolar Leonesa y al Coro Jovellanos.
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Era el Jueves de Comadres, y sigue siéndolo, una manifestación multitudinaria de cultura popular y enérgica sin la presencia del hombre. El antroxu estuvo prohibido en Gijón durante el franquismo pero el Jueves de Comadres se siguió celebrando en la ciudad (digamos sin publicidad) por ejemplo por las cigarreras, en los talleres de costura y en ambientes familiares. En la prensa gijonesa leemos el 21 de febrero de 1939: «Con la República volvieron las cosas feas y sucias, volvió también el carnaval con los camiones llenos de furcias ebrias. Bien ido sea el carnaval y los desfiles están reservados ahora para la juventud, alegre también pero victoriosa, de los ejércitos de Franco». n
[–>[–>[–>Comadres Jueves 1924 | MUSEO DEL PUEBLO DE ASTURIES, COLECCIÓN DE CONSTANTINO SUÁREZ. / .
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Retrato de Gijón
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Fielato de la Puerta de la Villa
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El fotógrafo Constantino Suárez (Gijón, 1899-1983) captó esta imagen de la Puerta de la Villa en el año 1935. En ese punto se unen tres importantes vías: la que lleva a Oviedo y luego a la meseta; la avenida de Schulz que recorre El Llano camino de las cuencas mineras, y la avenida de la Costa que lleva a Villaviciosa. A la izquierda el fielato (oficialmente Estación Sanitaria) que regulaba la entrada de mercancías a la ciudad. «Fielato» por el fiel de la balanza para pesar las mercancías.
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