Cuando caigan las tapias de La Vega
Caerán las tapias de lo que fue fábrica de armas en La Vega y Oviedo será otra. La factoría se apagó en 2012 y los muros se cerraron sobre sí mismos para capturar 120.000 metros de una desconocida maravilla industrial. Lo que tanto tiempo sonó a quimera, a ensoñación de unos pocos románticos, ahora se certifica como una realidad próxima. La fábrica se abrirá al fin a la ciudad, caerán esas paredes y florecerá un proyecto tantos años dormido.
[–>[–>[–>Es tan real que aparecen hasta los nombres de quienes le pondrán firma: Rafael Moneo, Kengo Kuma, César Portela y Joan Busquets. Suena a otra cosa. A otra liga. A otro nivel. A esos que nunca eran para Oviedo, que rara vez sentíamos como propios. Son cuatro arquitectos de talla mundial para la ciudad del siglo XXII, que está, créanme, a la vuelta de la esquina.
[–> [–>[–>La fábrica es nuestro reto más grande porque mezcla vida nueva, patrimonio y actividad económica
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Hace ya algunos años que el eje carbayón se ha desplazado al este, donde florece una nueva ciudad. De empresas, de innovación, de sanidad. Y por ahí irá la apuesta en La Vega, de la mano además de urbanistas de Champions League, los que se han presentado al concurso de ideas para bajar al papel esas ensoñaciones de quienes imaginaron un Oviedo mejor. Es ilusionante, un espaldarazo, un chute de autoestima colectiva.
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Pero conviene no olvidar quiénes somos. Una pequeña capital de provincia, con sus limitaciones, su escala, sus ritmos y, por qué no admitirlo, con su inevitable carga de filias y fobias. No se puede ser más humano, más terrenal. A la superestrella que gane el concurso no le faltará quien le cuente Oviedo; a los de primer nivel se les supone esa altura de miras para saber rodearse, encontrar el tesoro escondido en un terreno que para ellos será virgen.
[–>[–>[–>La Vega exige cabeza, proyecto, entender lo que esta ciudad necesita y dar un paso más allá de la firma, porque aquí sabemos que no todo lo que brilla encaja siempre y que no todo lo ambicioso sale bien a la primera.
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Y La Vega, decía, es un reto de grande, para nosotros el más grande, porque mezcla patrimonio e identidad con vida nueva, actividad económica y espacios verdes. En este lugar pasarán cosas, es una puerta que se abrirá tras muchos años de espera y los ovetenses lo aguardan con expectación y la ceja arqueada a ver qué pasa, a ver cómo se resuelve todo esto. Por eso es tan importante jugar este partido con cabeza, para hacerlo bien, para triunfar y que La Vega, la nueva Vega, pueda ser el orgullo carbayón.
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