Cuba pide a Trump un «diálogo serio» y «sin injerencias»
«No existen conversaciones con el Gobierno de EEUU, salvo contactos técnicos en el ámbito migratorio«, ha asegurado el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, pocas horas después de que Donald Trump conminara La Habana a llegar a un acuerdo con Washington «antes de que sea demasiado tarde». Díaz-Canel recurrió a X para sostener que «la historia demuestra» que el avance posible en las relaciones entre ambos países «deben basarse en el derecho internacional en vez de en la hostilidad, la amenaza y la coerción económica». El Gobierno atribuye la crisis estructural de la isla a las sanciones impuestas por la Casa Blanca.
[–>[–>[–>Díaz-Canel dijo no obstante que su país tiene la disposición de «sostener un diálogo serio y responsable» con EEUU, siempre que sea sobre «bases de igualdad soberana» y «respeto mutuo», «sin injerencia en asuntos internos y con pleno respeto a nuestra independencia». Recordó a su vez que los cubanos que viven en Estados Unidos «ahora víctimas del cambio en las políticas hacia los migrantes y de la traición de los políticos de Miami».
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Los sucesos del 3 de enero que desembocaron en la salida del poder de Nicolás Maduro supusieron un fuerte golpe para la isla, y no solo por la muerte de 32 cubanos que formaban parte del «anillo de seguridad» del presidente de Venezuela. Trump anunció el domingo el fin del suministro petrolero a la mayor de las Antillas. El corte del suministro amenaza con agravar los problemas energéticos de un país sometido a frecuentes cortes de luz que son a la vez fuente de un profundo malestar social. El multimillonario predijo que Cuba «está a punto de caer».
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«No nos gusta que nos amenacen», respondió Granma, el órgano oficial del Partido Comunista (PCC), en el poder. Tras «las declaraciones irrespetuosas» de Trump, «miles han sido las reacciones, desde las redes sociales, defendiendo la soberanía y el derecho a la autodeterminación del pueblo cubano, tambores de guerra suenan en la distancia, y sobre nuestras cabezas revolotean los buitres que anuncian la amenaza». Según lectores de la publicación, no es EEUU el que «marca el destino» de la isla: «Somos nosotros, los hijos de un pueblo de paz, los que sufriremos bajo las bombas». Cuba «no pide más que respeto, solidaridad y amor, los cubanos de todo el mundo deben alzar su voz, impedir que la locura de unos pocos intente doblegar nuestro suelo patrio».
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