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Cuentas Trump: ¿la mejor idea de la década? Sí, aunque sea de Donald

Cuentas Trump: ¿la mejor idea de la década? Sí, aunque sea de Donald
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  • Publishedjulio 18, 2026




el gobierno de donald triunfo ha anunciado una iniciativa que ha pasado casi desapercibida en los medios españoles y que, sin embargo, merece un análisis detenido: la creación de una cuenta de inversión financiera por cada niño nacido en Estados Unidos, dotado desde el primer día con 1.000 dólares públicos. La medida, presentada por el Tesoro americano bajo el nombre de cuentas de trumpNo tiene precedentes recientes en ningún gobierno occidental en términos de su potencial de transformación patrimonial para las clases media y baja.

El mecanismo es sencillo. El Estado aporta 1.000 dólares al momento del nacimiento. Ese dinero se invierte en activos financieros (principalmente el mercado de valores estadounidense) y No se puede tocar hasta la mayoría de edad.. Las familias pueden sumar hasta $5,000 adicionales anualmente con beneficios fiscales, y las empresas tienen incentivos para contribuir hasta $2,500 por cada hijo de sus empleados.

Las organizaciones sin fines de lucro también pueden canalizar donaciones directamente a las cuentas de niños de familias de bajos ingresos. En el acto de presentación ya se anunció una contribución de varios miles de millones de dólares destinada a reforzar las cuentas de los diez millones de niños estadounidenses más pobres.

interés compuesto

El verdadero poder de la medida no está en los 1.000 dólares iniciales, sino en el tiempo y capitalización compuesta. Tomando como referencia el desempeño histórico del mercado de valores estadounidense en términos reales –aproximadamente un 7% anual durante los dos últimos siglos– un niño que no recibiera ninguna contribución adicional a esos 1.000 dólares llegaría a la edad de jubilación con poco más de $114.000 en términos reales. Sin haber hecho nada.

Si la familia incorpora el hábito de aportar $200 mensuales, el escenario cambia radicalmente. A 30 años, el patrimonio acumulado supera el cuarto de millón de dólares con una inversión total de poco más de 70.000. A sus 50 años supera el millón. A los 70 años alcanza cifras que transforman por completo las posibilidades de vida de esa persona: financiar estudios, saldar deudas, afrontar la entrada de una vivienda o disponer de un complemento a la pensión que ningún sistema público podría ofrecer por sí solo. En el escenario del aporte máximo permitido —5.000 dólares anuales— el patrimonio a los 50 años supera los dos millones de dólares en términos reales.

Un círculo virtuoso para la economía

Más allá de las cifras individuales, la iniciativa tiene una dimensión estructural que va más allá de la política económica convencional. países europeos con mayor capitalización en planes de ahorro privados (Dinamarca, Países Bajos) no son sólo aquellos con ciudadanos más ricos: también son aquellos con ecosistemas empresariales más sólidos y mercados de capital más desarrollados. Los ahorros de los ciudadanos, cuando se canalizan hacia inversiones productivas, generan un círculo virtuoso que beneficia a toda la economía.

También hay una dimensión política que merece énfasis. Los bienes individuales actúan como escudo contra la dependencia del Estado. Un ciudadano con patrimonio propio tiene más opciones, más autonomía y más capacidad de decisión que uno que depende exclusivamente de los ingresos del trabajo y de las prestaciones públicas. Por eso medidas de este tipo generan resistencias en ciertos sectores políticos: un país de propietarios es también un país de Ciudadanos menos dependientes del poder..

La medida tiene otra virtud que la distingue de iniciativas anteriores –como el baby check en España– con las que superficialmente se podría comparar: irreversibilidad práctica. Una vez que millones de familias tengan cuentas abiertas y dinero acumulado, ningún gobierno posterior, por muy contrario a la filosofía de la medida, podrá eliminarla sin un costo político insostenible. Lo que comienza como una política de un solo mandato termina convirtiéndose en una institución permanente.

La propuesta también nos invita a pensar en su transferencia a otros contextos. El costo para el tesoro es mínimo.Los 1.000 dólares iniciales por recién nacido representan una pequeña fracción del gasto público—, mientras que el impacto potencial a largo plazo sobre la desigualdad de la riqueza, la cultura del ahorro y la estabilidad financiera de las clases medias difícilmente es comparable a cualquier otra medida reciente de política económica.

El análisis completo de esta iniciativa, con todos los cálculos del interés compuesto y el debate sobre su posible aplicación en España, está disponible en La pizarra de Domingo Sorianoque se podrá seguir en las principales plataformas de podcast y en el canal de YouTube de Libertad digital.



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