cumbre familiar en Marbella y baño de masas en los toros
Después de meses de ausencia y con su residencia fijada yn Abu Dabi al lado del Rey Juan Carlos I (88 años), Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón (27) ha regresado a España.
el hijo del infanta elena (62) ha elegido el Costa del Sol volver a verse dentro de nuestras fronteras.
¿El motivo de tu regreso? Un reencuentro con su madre y su hermana, Victoria Federica (25), en uno de los eventos imprescindibles del verano marbellí.
la plaza de toros de marbella Fue el escenario en el que se desarrolló esta cumbre familiar, que rápidamente captó la atención de todos los presentes, y sirvió de medio para que el joven se diera un auténtico baño entre curiosos y viejos rostros familiares.
La infanta Elena se ha dejado ver el pasado sábado, 13 de junio, en Marbella.
Una reunión familiar
La infanta Elena llegó a la localidad malagueña tras una intensa agenda en Madriddonde apenas una semana antes se la pudo ver en la multitudinaria misa presidida por el Papa León XIV en la capital -a la que asistió con el Infanta Cristina (61) y su prima, Simoneta Gómez-Acebo (57)- y en un posterior audiencia privada con el Pontífice.
Con el Santo Padre ahora De vuelta en Romala hermana del rey Felipe VI (58) puso rumbo al sur para disfrutar de uno de sus planes favoritos y más alejado del foco institucional: una tarde de toros.
Esta vez, la infanta no ha estado sola. Sus dos hijos se han sumado al plan, marcando el Primera aparición pública de Froilán en España desde, el pasado Domingo de Resurrecciónfue visto en Sevilla.
Victoria Federica ha asistido a una tarde de toros en Marbella.
Asientos distanciados
Pese a la expectativa, la infanta y sus hijos, que Llegaron al lugar por separado.parecían cercanos y relajados, a pesar del pequeño revuelo que provocó su presencia a las puertas de la plaza de toros.
Una vez dentro, todos ellos se ubicaron en distintos puntos de la línea, disfrutando de la obra desde diferentes perspectivas. La infanta Elena, visiblemente sonriente, fue la primera en ocupar su lugar.
Froilán saluda a Enrique Ponce, en Marbella, el pasado sábado 13 de junio.
Complicidad con figuras del toreo
El gran protagonista de la tarde acabó siendo el propio Froilán. En el pasillos y alrededores Desde la plaza de Marbella, el joven apareció plenamente integrado en el entorno.
Lejos de mantener un perfil bajo, Froilán no evitó los reflectores de la prensa. Tampoco dudó en charlar de forma animada y distendida con grandes figuras del toreo que no quisieron perderse el evento.
Froilán, el pasado sábado, 13 de junio, en la plaza de toros de Marbella.
Entre ellos Enrique Ponce (54), al que saludó muy efusivamente -con abrazo incluido-, y El Juli (43). La complicidad entre el nieto del Emérito y los diestros evidenció la estrecha relación que une a algunos miembros de la familia con el sector taurino.
La cita no solo atrajo a la infanta Elena y sus dos hijos. Las gradas de la plaza de toros de Marbella se llenaron de otros rostros conocidos de la cultura y la sociedad, destacando la presencia del torero Javier Conde (51) y su mujer, la cantaora Estrella Morente (45).
Froilán, en Marbella, este fin de semana.
El fin de una ausencia de dos meses
Este viaje a Marbella rompe un periodo de distanciamiento físico de Froilán con acontecimientos familiares recientes.
Cabe recordar que el joven no estuvo presente en Madrid durante la reciente audiencia privada que la Reina Sofía, sus hijas y nietos mantuvieron con el Papa León XIV.
Froilán, en la plaza de toros de Marbella.
Para encontrar la última historia de Froilán en nuestro país hay que remontarse a la pasada Semana Santa en la capital hispalense, una visita que estuvo marcada por la presencia del Rey Juan Carlos I.
Sin embargo, en aquella ocasión ni Froilán ni Victoria Federica entraron jamás al Maestranza Realalgo que hicieron su madre y su abuelo.
Froilán, en las gradas de la plaza de toros de Marbella, el pasado sábado 13 de junio.
Esta tarde relajada en Marbella no sólo supone el regreso de Froilán a su patria, sino también su reconciliación, al menos momentánea, con los focos, ante los que se ha mostrado más sonriente que nunca.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

