Cupra y Volkswagen exigen menos regulación, igualdad de condiciones con los fabricantes chinos y más puntos de recarga
«La regulación europea del automóvil es demasiado fuerte y los fabricantes necesitan menos regulaciones, por eso estamos en contacto con Bruselas para garantizar, por ejemplo, que los coches pequeños se beneficien», afirmó el presidente del grupo Volkswagen, Oliver Blume, presente en Madrid en el acto de presentación de Cupra Raval. El directivo alemán argumentó que la industria del motor necesita más flexibilidad en la normativa y que el mercado decida, por lo que sería adecuado proponer un acuerdo sobre emisiones entre 2028 y 2032 para conseguir la flexibilidad necesaria. “Vamos hacia la electrificación, pero es el mercado el que marca el tiempo”.
Respecto a la competencia de los fabricantes chinos a la que tiene que hacer frente la industria europea, Blume cree que «hace falta una política que luche por los intereses europeos. No queremos proteccionismo, pero tenemos que pensar en nuestra industria. Hacer regulaciones desde Europa para Europa y beneficiar a las empresas que invierten e industrializan nuestros países. Favorecer a los empresarios que traen tecnologías, inversiones a Europa y garantizan puestos de trabajo. Quienes lo hagan pueden tener beneficios en impuestos, en regulación del CO…, pero es necesaria una política». Para tener una competencia justa es necesario que vengan aquí y creen un tejido industrial”. Comentó en este sentido que hace un mes se reunieron con el Gobierno chino y discutieron el tema de crear regulaciones justas por ambas partes para encontrar un equilibrio.
Tanto Oliver Blume como el director general de Seat y Cupra, Markus Haupt, destacaron la importancia de la presentación del Raval como un coche importante para la marca y, en general, para todo el grupo ya que marca el inicio de una generación de coches accesibles, pero de gran calidad y tecnología. Sobre la misma plataforma, la sinergia del grupo se aprovechará para construir otros modelos como el Id Polo o el Skoda Epic que, aunque diferenciados entre sí, compartirán su tecnología. Para este proyecto, el grupo VW ha realizado una inversión en España de diez mil millones de euros tanto en el acondicionamiento de la planta de Martorell como en la fábrica de baterías de Sagunto. Actualmente, en la fábrica de Barcelona hay tres líneas de producción trabajando a máxima carga con modelos de todo tipo de motorizaciones: combustión, híbridos enchufables y eléctricos.
En este sentido, el Raval supondrá un hito importante para las cuentas de la compañía española que asegurará una rentabilidad del 6% hasta 2030, según los planes establecidos. Actualmente, dentro de la gama Cupra, el número uno es el Formentor, con 105.000 unidades vendidas. Pero el Raval abrirá nuevos mercados y se convertirá en el modelo eléctrico que más volumen aportará.
Respecto al futuro de la electrificación en la movilidad, Blume y Haupt destacaron que, durante esta fase de transición, todos los implicados deben hacer un esfuerzo extra. El fabricante, el comprador y la administración, para quienes el establecimiento de ayudas a la compra es imprescindible hasta que exista un equilibrio de costes respecto a otras tecnologías. “Las ayudas son la columna vertebral para impulsar la electrificación en Europa”, afirmó Blume, quien insistió en que la red de carga debe desarrollarse no sólo en las carreteras principales sino también en las ciudades y zonas rurales, para dar a la gente la oportunidad de cargar en postes públicos ya que la mayoría de los conductores no tienen cargadores en casa.
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