de imitar a la presidenta de México a afirmar que el rey de Arabia Saudí le está «lamiendo el culo»
donald triunfo está desatado. Más bien, está más desatado que nunca. Ha sido así desde que comenzó su segundo mandato. Desde que llegué nuevamente a la casa blanca tomar el testigo por Joe Biden una vez derrotado a Kamala Harris en las elecciones. Desde ese día, desde aquel enero en que asumió el cargo, cada día ha sido una fiesta para el republicano entre aranceles, amenazas, bombardeos e incluso avisos de «haz algo» con Tierra Verde poniendo todo en control OTAN.
Y todo eso ha sido en poco más de un año. En apenas 365 días ha tenido tiempo para todo. Ahora con la guerra en el Medio Orienteestá sacando a relucir toda la artillería pesada en un repertorio en el que incluso se ha permitido imitar a Claudia Sheinbaum, presidenta de mexicopaís con el que las relaciones son como son desde que Trump regresó a la Casa Blanca.
Porque Trump, en una conferencia conservadora donde estuvo rodeado de multimillonarios, se sintió como en casa. Se sintió en su elemento, con advertencias para Irán y con la idea de convierte a Ormuz en tu próximo Golfo de América o, mejor dicho, de México. «Conmigo no hay errores», ha declarado.
Se ha jactado de cómo están lanzando misiles contra Irán. Cómo atacan a un país que tiene en jaque la economía mundial con el bloqueo de las aguas por donde pasa, o pasó, el 20% del petróleo mundial. «Tienes que verlo. Es genial. Lanzando misil, lanzando misil, lanzando misil»dijo.
Podría ser inteligencia artificial, pero no lo es. Es Trump. Se trata de un Trump desencadenado que compartió con los presentes que podrían preguntarle «lo que quieran»: «Pueden hablar de sexo, de cualquier cosa».
Por supuesto, habló mucho. Hablo como suele hacerlo y además sin mencionar la palabra guerra en lo que él llama una «operación militar» en Irán. «No necesito ninguna aprobación» ha considerado.
Sobre la OTAN, más de lo mismo de los últimos días. Porque Trump cree que los países de la alianza lo han traicionado al no apoyar sus acciones en Irán: «Siempre hubiéramos estado ahí para ellos. Ahora, en base a sus acciones, «Supongo que no tenemos por qué serlo».
Eso sí, aunque ha perdido a sus aliados de la OTAN, lo que ha ganado, dice, es al rey de Arabia Saudí, del que dice que está «lamiéndole el culo».
«Él no pensó que iba a lamerme el trasero, realmente no lo hizo, pero «Ahora tienes que ser amable conmigo».Trump continuó en su discurso.
En uno en el que, como es habitual en él, no dejó de decir frases y gustarse antes la adulación de los multimillonarios presente allí. Fue como en casa.
*Seguir laSexta en Google. Todas las novedades y el mejor contenido aquí.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí