de la irregularidad a los problemas en defensa
El Sporting de Gijón cerró con la derrota (3-2) ante el Cádiz en el Nuevo Mirandilla una primera vuelta manifiestamente mejorable (9 victorias, 3 empates y 9 derrotas), marcada por una gran irregularidad y por problemas defensivos que han condenado al proyecto a una posición vulgar: décimo clasificado (podría ser undécimo a la espera que hoy se dispute el Huesca-Córdoba) y con un balance global de –3 goles. No todo son sombras. También hay luces: el nivel de dos apuestas que están justificando la inversión (hasta 3,6 millones de euros), como Dubasin y Gelabert, o el renacimiento de un Curbelo que estaba muy cuestionado. A ello se suma el balance del equipo desde el aterrizaje de Borja en la entidad, con una media de 1,62 puntos por partido. El fichaje del actual entrenador, con un cartel relevante, se incorpora así a la hoja de aciertos.
[–>[–>[–>Las dos últimas derrotas en Liga, eso sí, han reducido el impacto de la llegada del abulense al banquillo, que mantiene números más que aceptables (6 victorias, 3 empates y 4 derrotas) al frente del Sporting, donde ha sido capaz de sumar 21 puntos en 13 jornadas, por los 9 que había conseguido el club gijonés en los ocho encuentros que dirigió Asier Garitano antes de ser cesado. Pero la fotografía ampliada ofrece ahora mismo más oscuros que claros y abre un profundo debate sobre la confección de la plantilla, ya en revisión en este intenso mercado de enero, donde el Grupo Orlegi se juega parte de su prestigio. ¿En qué está errando el club para no conseguir confirmar ese salto?
[–> [–>[–>Estas son algunas de las claves.
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Irregularidad. Al Sporting le ha costado un mundo encontrar un comportamiento estable y regular, condicionado por las rachas. Así cayó Garitano, después de cinco derrotas seguidas que eclipsaron un inmaculado arranque (3 victorias). Esta condición de equipo inestable se ha extendido a la actual etapa de Borja (3 victorias, 5 jornadas sin ganar, otras 3 victorias y ahora 2 derrotas).
[–>[–>[–>Composición de la plantilla. La composición del plantel también ha sido muy cuestionada. Las apuestas millonarias (3,6 millones) por Dubasin y Gelabert (9 y 7 goles, respectivamente) apuntan a ser grandes aciertos, al menos como inversiones de futuro, aunque también han condicionado la confección global de una plantilla con lagunas estructurales, posiciones cojas y, sobre todo, falta de profundidad. Estas apuestas fuertes han tenido secuelas como la configuración del ‘9’, con Otero en solitario. Otro peaje ha sido asumir seis meses más la continuidad de Caicedo, al que finalmente se le encontró destino en Argentina. La pregunta en el entorno es clara: ¿por qué no se colocó al ecuatoriano en verano o se apuró más su salida para no verse abocados ahora a buscar un delantero en un mercado tan complejo como el de invierno?También se asumen errores en la planificación de un plantel diseñado mano a mano con un técnico —Garitano— que parecía no gozar de excesivo crédito interno (duró ocho jornadas). O en la configuración de una zaga en la que se dejó cojo el lateral izquierdo y se erró en la elección de los centrales. Del mismo modo, la apuesta por el mercado internacional ha dejado ejemplos fallidos, como el de Óscar Cortés, que ya ha salido de la entidad sin contar para ninguno de los dos entrenadores. La falta de profundidad es un dolor de muelas: el banquillo del Sporting solo ha aportado un gol, el de Gaspar Campos en Cádiz.
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Problemas en defensa. El rendimiento de la defensa es uno de los grandes quebraderos de cabeza. El Sporting ha encajado ya 29 goles en 21 partidos, sus peores números en Segunda División desde que la categoría cuenta con 22 equipos. Una losa enorme. Los dos centrales firmados (Perrin y Pablo Vázquez) no han elevado el nivel respecto al pasado verano.
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