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De pequeño me refugiaba en mi cuarto y escondía mi secreto. Era un niño muy solitario

De pequeño me refugiaba en mi cuarto y escondía mi secreto. Era un niño muy solitario
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  • Publishedmarzo 11, 2026



el paso de Miguel Poveda (53 años) para el Festival de Málaga no ha estado marcada únicamente por la presentación de Locosu último proyecto. También ha sido una oportunidad para mirar atrás.

en conversación con LOS ESPAÑOLESEl artista ha recordado algunos de los momentos más íntimos de su infancia, una etapa que describe con sinceridad y emoción, marcada por el refugio que encontró en la música cuando aún era un niño.

Poveda no oculta que aquellos Los primeros años estuvieron plagados de dificultades personales. La soledad y el silencio formaban parte de su vida cotidiana, aunque en ese aislamiento también encontró la puerta a su vocación artística.

«Mi La infancia fue dura porque me escondí en mi habitación y escondí mi secreto.Refugiarme en una radio, en la música, esa fue mi salvación», comenzó diciendo.

Miguel Poveda en un pose en el Festival de Málaga 2026.

Miguel Poveda en un pose en el Festival de Málaga 2026.

Gtres

Ese pequeño aparato de radio se convirtió en su mayor aliado. A través de las voces que escuché, El joven Miguel empezó a imaginar una vida ligada al arte.una aspiración que con el paso del tiempo acabaría convirtiéndose en realidad.

La música, según recuerda, era mucho más que un hobby: era una forma de entenderse a sí mismo y encontrar un lugar en el mundo.

Sin embargo, con el paso de los años, llegó el momento de afrontar la realidad fuera de ese espacio íntimo que había construido entre las paredes de su habitación. Ahí es cuando decidió dejar los miedos atrás y mostrarse tal como era.

Miguel Poveda en el Festival de Málaga 2026.

Miguel Poveda en el Festival de Málaga 2026.

Gtres

«Cuando salí a la calle y fui al ejercito y tuve que afrontar realmente la vida, cogí coraje enseguida. No quería llevar esa carga conmigo todo el tiempo. Dicho: ‘este soy yo’ y el que no me quiera ver o no me acepte que se compre un libro‘», recuerda con firmeza.

Aquella decisión marcó un punto de inflexión en su vida personal y profesional. Desde entonces, el artista ha construido una sólida carrera en el flamenco y ha logrado convertirse en una de las voces más reconocidas del género, defendiendo siempre su identidad con naturalidad.

Pese a todo lo vivido, Poveda asegura que con el paso del tiempo ha aprendido a relativizar sus propias vivencias. Hoy, explica, su preocupación va más allá de su historia personal. «Sufro más por lo que pasa en el mundo que por lo que me pudo haber pasado a mí, que son minucias.«, reflexiona.

Un pensamiento que revela la perspectiva madura de un artista que, tras años de experiencia, ha aprendido a transformar las heridas del pasado en sensibilidad artística.

Y tal vez por eso, cada vez que sube al escenarioel niño que un día se escondía en su habitación con una radio sigue presenterecordándole que la música fue, desde el principio, su mayor salvación.



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