Declara la guerra al hambre
Con este lema, que renueva el de sus orígenes, promueve la ONG católica Manos Unidas la 67ª. campaña de este año 2026. Con este mismo lema, nació, primero solo como campaña y más tarde ya como institución, esta organización que surgió en el seno del Movimiento de la Acción Católica de Mujeres en 1959 respondiendo a un compromiso de la Unión de Mujeres Católicas reunidas en 1955 en la sede romana de la FAO. Allí, ante el panorama de un mundo hambriento, iniciaron esta guerra singular, haciéndonos ver que el hambre es sin duda el arma más mortífera que mata en silencio a miles y miles de personas en países subdesarrollados. Tristemente, estos países hambrientos son también los que sufren el mal crónico de la guerra. Todavía en este siglo XXI, en el que se pretende conquistar el espacio, la Luna, Marte…, 673 millones de personas pasan hambre y mil cien están es pobreza extrema. Aquí mismo, en Asturias, según el informe Foessa, 200.000 personas padecen exclusión social; su precario salario no alcanza al final de mes.
[–>[–>[–>Manos Unidas encarna el genio femenino, como decía el papa Francisco. Con poco hacen mucho. En la primera campaña, en 1959, recaudaron unas 500.000 pesetas, equivalentes a 3.000 euros. Fue en 1970 cuando la Conferencia Episcopal instituyó el segundo domingo de febrero la colecta para esta finalidad. Hoy tiene tal prestigio y credibilidad que recibe donativos de socios y donantes (39%), herencias (21%), de administraciones locales y autonómicas (12%) … Las últimas cifras que he visto, son las de 2024, en el que se asignaron 575 proyectos de alimentación, educación, salud, agua y saneamiento, promoción de la mujer…en 53 países de África (235), Asia (172) y América (168) en los que invirtieron 48.001.270 euros. Su estrategia es la de no darles el pez sino enseñarlos a pescar.
[–> [–>[–>Tristemente la mayor parte de los que sufren el mal casi crónico de la violencia y de la guerra son estos países pobres: Burundi, Etiopia, Nigeria, Somalia, Sudan, Malí, Haití, Honduras…, increíblemente Cuba, Venezuela…; y, a su vez, la guerra siembra el hambre y la miseria como en Palestina y Ucrania. «El desarrollo es el nuevo nombre de la paz», decía San Pablo VI y que apostilló Benedicto XVI: «Combatir la pobreza es construir la paz».
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Ahora que estamos con el gravísimo problema de la migración, la realización de estos proyectos ayuda a retener y fijar la población y que los jóvenes no se vean obligados a emigrar de sus países de origen.
[–>[–>[–>Una manera práctica de actuar y de crear solidaridad es asignar un proyecto a cada arciprestazgo de España. Este año a Gijón le ha correspondido el de «Promoción de niñas con discapacidad en Muyurbhanj», una población al este de la India, que han solicitado las religiosas Hermanas de la Adoración del Santísimo Sacramento y que realizarán en su Centro Educativo. La cuantía asciende 79.979 euros. Esta es la finalidad de la colecta de este domingo en nuestras parroquias. La solidaridad y generosidad están en ADN gijonés.
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