declarado Conjunto Histórico, una torre única y a 40 minutos de Madrid
El rincón perfecto para desconectar del bullicio de la capital está a un paso. A tan sólo 40 minutos de Madrid. Rodeado de campos agrícolas entre los ríos Tajo y Tajuña, en plena Región de Las Vegas, se encuentra Villarejo de Salvanés.
Este pueblo de alrededor de 7.000 habitantes tiene como principal emblema monumental la Torre del Homenaje, Único vestigio que queda de su antiguo castillo y una de las construcciones militares más singulares de España.
Se trata de una torre cuadrada a la que se adosan pequeños cubos cilíndricos, tres a cada lado, una disposición inusual dentro de la arquitectura defensiva de Madrid y Toledo.
Declarado Monumento Histórico-Artístico y parte del conjunto histórico de la localidad en 1974, hoy alberga el museo local y permite disfrutar de amplias vistas del centro de la localidad y la llanura circundante.
Esta distinción reconoce el valor de su tejido urbano y de edificios como la iglesia de San Andrés Apóstol, la Casa de la Tercia o el Santuario de Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto.
La Torre del Homenaje de Villarejo de Salvanés.
Pasear por su centro permite descubrir pequeñas plazas, antiguas masías y rincones donde aún se puede ver el pasado vinculado a la Orden de Santiago y a la defensa de esta encrucijada histórica.
Hay muchas actividades, la mayoría en torno al patrimonio y la naturaleza, que se pueden realizar en Villarejo de Salvanés: desde visitas guiadas a la Torre del Homenaje y al museo hasta rutas por el centro histórico y excursiones por el entorno agrícola de la Comarca de Las Vegas.
A lo largo del año, rcreaciones históricas, mercados medievales o celebraciones como la Pasión de Cristo, que aprovechan la imagen del castillo como escenario iluminado. Para quienes buscan un plan más relajado, las terrazas de sus bares y restaurantes invitan a hacer una pausa antes de regresar a Madrid.
Tradición a menos de 1 hora de Madrid
Comer en Villarejo de Salvanés es apostar por cocina tradicional de huerta y campo, marcada por el aceite, el vino y los productos locales.
No faltan entrantes sobre la mesa como ensaladas, pisto o gachas, seguido de cordero asado y platos de caza, especialmente conejo y perdiz, los cuales se acompañan con vinos locales.
Los productos típicos incluyen queso, aceite de oliva y caldos locales, que se pueden degustar en diversos locales situados en el centro del pueblo.
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