Desarticulan grupo especializado en manipular cheques y pagarés sustraídos que perjudicó a empresas de Toledo
– POLICÍA NACIONAL
ZARAGOZA/TOLEDO, 27 feb. (EUROPA PRESS)-
Agentes de la Policía Nacional han detenido en Zaragoza a cuatro personas como presuntos responsables de los delitos de pertenencia a grupo criminal, estafa, falsedad documental y blanqueo de capitales.
La investigación, enmarcada en la denominada ‘Operación Nelson’, se inició después de que una importante entidad bancaria presentara una denuncia al detectar una operación fraudulenta consistente en el depósito de cheques y pagarés previamente robados y manipulados en distintas oficinas bancarias de Zaragoza.
Inicialmente se detectaron tres hechos delictivos, con una tentativa de fraude de más de 38.000 euros, de los cuales 22.500 euros fueron bloqueados o recuperados, siendo el perjuicio económico consumado de casi 16.000 euros.
Posteriormente, las diligencias realizadas permitieron comprobar la existencia de otro hecho relacionado en Madrid, donde una «mula bancaria» fue detenida cuando intentaba depositar un pagaré falsificado por importe de casi 7.000 euros, vinculado al mismo envío de efectos manipulados investigado.
ESTRUCTURA ORGANIZADA Y DISTRIBUIDA POR PROVINCIAS
Las diferentes gestiones realizadas por los agentes durante la investigación permitieron determinar la presunta existencia de un Grupo Criminal que estaría operando en distintas provincias de España y que tendría funciones claramente diferenciadas por sus componentes, en función de su grado de especialización o disponibilidad de medios de pago en cada una de sus fases.
El modus operandi utilizado por los delincuentes se dividió en varias fases. En primer lugar, el robo de cheques y pagarés en buzones situados en polígonos industriales o comerciales, perjudicando a varias empresas de las provincias de Madrid, Barcelona, Alicante y Toledo. Asimismo, la manipulación y falsificación de los efectos, con un alto nivel de calidad, que permitió que varios de los cheques fueran inicialmente aceptados por las distintas entidades bancarias, pudiendo cobrar el dinero; el reclutamiento de «mulas bancarias», cuyos datos personales fueron utilizados como beneficiarios de los billetes falsos.
Finalmente, la entrada y posterior transferencia del dinero, utilizando métodos de ingeniería financiera para enmascarar el verdadero destino final de las operaciones y dificultar así la posible investigación policial sobre el seguimiento de los fondos.
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