Desayuno huevo todos los días con un tomatito de ensalada, aguacate, jamón cocido y lonchitas de lomo
Generaciones de españoles han aprendido a encender fogones guiados por Karlos Arguiñano. a su 77 añosEl chef más popular de la televisión sigue grabando a diario, derrochando un envidiable sentido del humor y una agilidad mental y física que muchos desearían para sí.
Su gran secreto es rechazar categóricamente la modas nutricionales y abraza la comida real desde el mismo momento en que pones un pie en tierra.
Para los guipuzcoanos un buen día empieza inevitablemente con el estómago bien abastecido. En una de sus visitas a El hormigueroCuando le preguntaron qué hace por la mañana para empezar el día de buen humor, no dudó en responder: «Desayunar, sin duda«.
Añadió además que «Voy a la sartén, voy a la sartén.«, un gesto lógico y natural para alguien cuyo hábitat principal está delante de los fogones.
Arguiñano es un firme detractor de las prisas matinales y los escasos desayunos. «A mi lo del café… me parece cosa de estudiantes«, afirmó el vasco con su habitual claridad.
Su primera tarea del día conecta directamente con la tierra: «Tengo que ir a la sartén y voy al gallineroque tengo a 30 metros, y atrapo el huevo«, explicó.
A continuación, prepara este manjar fresco «revuelto o revuelto o en tortilla», y lo enriquece con «una cabecita de jabalí, una cebolla frita…no me cuesta nada hacer eso», insistió.
Queda patente que el chef es un adepto absoluto absoluto a los desayunos completos, contundentes y con la proteína animal como protagonista. En otra ocasión, matizó la composición de esta primera ingesta que ejerce como su particular escudo protector contra el envejecimiento.
«Yo desayuno huevo todos los días; o frito, o en tortilla, o revuelto… con un tomatito de ensalada, un poquito de aguacate, un poquito de jamón cocido, unas lonchitas de lomo… pero todo medido, sin exceso».
Esta sabrosa combinación es un cóctel nutricional infalible. Las proteínas de alto valor biológico del huevo previenen la temida pérdida de masa muscular, mientras que el aguacate y el tomate le brindan grasas cardiosaludables y potentes antioxidantes celulares.
Tal y como comento Arguiñano, su rutina matutina rompe con la norma habitual. Él lo hace al revés que la gran mayoría. Primero se alimenta y, al cabo de unos minutos, es cuando se toma el café.
La rutina de Arguiñano
El secreto de tu metabolismo activo reside en no pasar hambre, dividiendo tus raciones a lo largo del día: «Nada más levantarme voy a la cocina a comerme un huevo con dos o tres cosas y luego un pellizco a las 11 de la mañana y ahora hasta el almuerzo, luego un pincho por la tarde y luego a las tomar crema para cenaruna tortilla… algo suave”, confiesa el chef.
Esta estructura férrea, que culmina siempre con cenas muy ligeras para garantizar un descanso reparador, es la gasolina de primera que te permite cumplir con tu innegociable hábito físico: caminar 10 kilómetros al día a lo largo de la costa de Zarauz.
es el equilibrio magistral entre lo que ingieres y lo que gastas; la demostración práctica de que el secreto de la longevidad muchas veces comienza con encender una buena sartén.
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