Desayuno un café pero en los hoteles me como 2 huevos con bacon crujiente
Con la llegada de la primavera y la mente puesta en las próximas escapadas, también resurgen pequeños rituales que sólo aparecen cuando salimos de la rutina. Habló de ello con total naturalidad. Ana Fernández (36 años) durante su paso por el podcast sincericidioliderado por Celia Gallego.
Una conversación distendida en la que el intérprete salió Una confesión tan sencilla como reveladora. sobre tus hábitos de desayuno.
En su día a día, admite, apenas se toma un café antes de empezar el día. Sin embargo, cuando viajas y te alojas en un hotelalgo cambia completamente. «No sé si a la gente le pasa», comentó entre risas.
«No sé por qué, Es tomar un avión y estar en un hotel y sentir un hambre desproporcionada como para tomar unos desayunos brutales. de huevos con bacon crujiente… Llegas a casa y no vuelves a desayunar hasta el próximo viaje.
La actriz, sorprendida por su propio comportamiento, también lanzó una pregunta al aire: «¿Qué nos pasa en el hotel que nos abre el apetito?».
Lejos de quedarse en una simple anécdota viajera, la pregunta ha Una explicación que conecta directamente con nuestros niveles de estrés. y con la forma de empezar las mañanas. La nutricionista integrativa Elisa Blázquez proporciona una perspectiva que ayuda a comprender qué hay detrás de este cambio en el apetito.
Por un lado, nos invita a reflexionar sobre el contexto habitual. Mucha gente -como la propia Ana- afirma No tengas hambre al despertar. Según el experto, esto se debe a que vivimos en un estado constante de activación: prisas, responsabilidades acumuladas, notificaciones desde el primer minuto y un café rápido antes de agotarse. Ese escenario activa el sistema nervioso simpático, conocido como modo «supervivencia», que no prioriza la digestión.
Además, el cortisol -la hormona que nos ayuda a activarnos por la mañana- ya se encuentra en niveles altos al inicio del día. si a eso La presión mental aumenta.la sensación de apetito puede pasar a un segundo plano. No significa que el cuerpo no necesita energíapero está gestionando otras prioridades.
Ana Fernández en el Festival de Cine de Málaga 2025.
Gtres
El panorama es muy diferente cuando duermes en un hotel. El entorno cambia, la urgencia se reduce y la rutina automática desaparece. Hay una sensación de descanso, novedad y disfrute que facilita la activación del sistema nervioso parasimpático, que se relaciona con la relajación y la digestión. Cuando el cuerpo se siente tranquilo, el hambre aparece de forma natural.
A esto se suma un factor sensorial evidente: el olor del café recién hecho, la vista de un buffet bien cuidado, el tiempo disponible para sentarse sin mirar el reloj. Todo ello estimula señales hormonales y físicas que despiertan el apetito.
La experiencia que describe Ana Fernández conecta con algo más profundo que el simple placer de un desayuno abundante. Sus palabras reflejan cómo el contexto influye directamente en nuestros hábitos y en la forma en que nos cuidamos.
Tal vez no se trata solo de «huevos con tocino crujiente«, sino permitirnos momentos de pausa en medio de las exigencias diarias.
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