DESCENSO GALIANA AVILÉS | La primera vez en el Descenso de Galiana: «Esto no lo hay ni en Sudáfrica ni en Zimbabue»
«Ni en Sudáfrica ni en Zimbaue vi nada como esto». Ana Brogiolo «debutó» este año en el Descenso de Galiana. «Es la primera vez que vengo», asegura con un marcado acento argentino esta vecina de San Esteban (Muros de Nalón), que hasta hace un año vivió en Torre del Mar (Málaga). ¿Y cómo llegó una argentina con pasado en el sur de África al Descenso de Galiana? «Pues lo vi por televisión y dije: ahí tengo que ir». Y ahí que llegó, acompañada de su amiga Patricia Vallabino, colombiana que también vive en San Esteban. Antes lo hizo en Vigo. «Es muy entretenido, de momento le ponemos muy buena nota», coinciden.
[–>[–>[–>Patricia Vallabino y Ana Brogiolo. / Miki López / LNE
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Brogiolo y Vallabino ven pasar las primeras carrozas del Descenso desde el recodo de Galiana con la plaza del Carbayedo. Cuando la espuma empieza a salir a todo trapo de los cañones que hay junto a la puerta del parque Ferrera se echan para atrás intentando resguardarse con las vallas. «De momento no nos animamos a mojarnos», aseguran. Justo a su lado está el pequeño Mael Lobo, vestido de tigre. También su primera vez en el Descenso. «Alucina con todo», confiesa su madre, la praviana Isa Lobo, que ha pasado de vivir la fiesta con sus amigos a hacerlo en familia. «Se vive de manera distinta, cambia mucho, pero sigue mereciendo la pena», asegura.
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Fabián Lobo, Mael Lobo, Isa Lobo y Ainhoa Garrido. / Miki López / LNE
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En estas llega el pequeño Mateo Bellas y se tira en segada por los adoquines de Galiana. Saca la cabeza con sus gafas de bucear de la espuma, y se ríe a carcajadas. «Lo está pasando bomba», asegura su madre, Alba Novoa. Es la primera vez que este corverano disfruta del día grande del Antroxu avilesino. «Nos gusta mucho y presta con la vida. Es un día para disfrutar con amigos», destaca Novoa, que va perfectamente preparada la ocasión. «Además de las gafas de bucear traemos toallas y de todo. Venimos preparados, porque, en realidad, tenemos muchos años de experiencia», advierte.
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Patricia Álvarez, Bruno y Alejandro Asensio. / Miki López / LNE
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Ambiente familiar y tradición en Avilés
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También vio su primer Descenso de Galiana el pequeño Bruno Asensio. «Está alucinando», asegura su madre, Patricia Álvarez, mientras el padre, Alejandro, coge en brazos a este pequeño bombero al que los ojos se le van para todas las esquinas de la calle. «Le flipa la música, la espuma… Solo quiere meterse allí», explica la progenitora, mientras el pequeño «pone cara de bombero». ¿Y se hará aficionado al Descenso? «Pues seguro, como lo fuimos todos, porque otra cosa no, pero esto es una tradición de Avilés y de toda la comarca».
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