Desde la geografía
Los pasados días publicó LA NUEVA ESPAÑA dos artículos, uno acerca de cómo, durante los últimos 20 años, degeneró el asunto de los accesos a El Musel y de cómo nuestros gobernantes actuales están matando por asfixia a un puerto cuya actividad está ligada al paso de mercancías de la mar a la tierra. La otra noticia nos transmitió que los barcos de contenedores tienen problemas dado que no pueden entrar a plena carga porque los calados de los muelles oscilan desde los 10.80 a 11,80 metros cuando los necesarios son de 15-16 metros. Según la noticia «La Autoridad Portuaria de Gijón está estudiando, a petición de la naviera que opera la línea, la viabilidad de aumentar el calado de la terminal, ubicada en los muelles de La Osa».
[–>[–>[–>Las razones que llevan a perpetrar estos crímenes son varias y dependen, tanto de los actores y sus intereses como de su situación, en la ciudad o fuera de ella. En lo que respecta a los accesos fue determinante la conversión urbanística de la ronda de camiones, que lo unía a la «Y» a través de una zona industrial, en la avenida del Príncipe de Asturias. Todo nació de la política de unos gobiernos municipales que impulsaron un modelo de ciudad gentrificada, por lo que no se creó otra industria para sustituir a la obsoleta, sino que se reconvirtió el suelo para la construcción de viviendas y negocios. Ello llevó a la aparición de todas las barriadas del Oeste de Gijón y a la actual presión sobre el pasillo entre El Musel y Serín, donde están Arcelor y la Zalia. Por eso, después de cambiar varias veces el trazado del acceso a El Musel en función de los intereses de promotores varios, se llegó al protocolo de 2004 que inmediatamente fue incumplido por los tres actores asturianos. Del fracaso nació la solución que pretende llevar a todo el tráfico por Aboño sin considerar la falta de competitividad que se impone al Puerto por los sobrecostes de los rodeos. Por otra parte, cercenar la conexión directa, entre el puerto y la industria del área entre Gijón y Avilés, es matar una de las bases del futuro asturiano.
[–> [–>[–>Además, se ha creado un conflicto con los vecinos del Valle de Aboño, que tampoco quieren ni tráfico ni contaminación, y además se sienten agraviados. Asimismo, parece que los responsables no conocen al Valle de Aboño. Quizá por eso el Principado no enseñó aún ni una línea de su proyecto y ahora pide que el asunto lo estudio el Ministerio. Por otra parte, nadie se quiere acordar de que, más o menos, la mitad los vehículos pesados que circulan por La Calzada no van a El Musel.
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En cuando a los calados, parece inverosímil que Gijón después de construir un gran puerto, muy superior a los del resto del Cantábrico, no haya sido capaz de hacer la fácil obra de profundizar los calados del muelle de contenedores para que puedan entrar los navíos que lo hacen a las líneas de atraque de puertos próximos, hasta con muelles de ría. Asombra más aún, no sabemos si por dejadez o por falta de conocimientos de gestión, cuando se dice que la Autoridad Portuaria lo está estudiando, a petición de la naviera, ya que parece inverosímil que un puerto que se dedica a este negocio no se hubiera enterado antes de que no entren los barcos.
[–>[–>[–>De todo lo anterior cabría deducir que aquí nadie sabe cómo funciona el puerto, como están distribuidas sus instalaciones, así como todo aquello que lo encarece y lo hace no competitivo. Ello es imposible salvo que todo sea deliberado y que el actual Gobierno de España y en consecuencia el de Asturias no puedan admitir en el Norte de España la existencia de un superpuerto porque ello perjudica a Bilbao y de ahí penden los votos vascos.
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De unos días a hoy, el mundo ha cambiado, pues estamos en plena batalla del Estrecho de Ormuz y, por ello, los responsables del Puerto de Asturias (para nosotros Avilés y Gijón son funcionalmente uno) deberían vislumbrar el futuro y la falta de competitividad de la ruta de Suez frente a la del Ártico, que es el porvenir (la geografía existe para recordarnos que no se puede actuar despreciando a la naturaleza). Por ello, la geopolítica es importante y hace importante a España: entrada a Europa tanto por las rutas de Suez y del Cabo de Buena Esperanza como por la del Canal de Panamá, así como la del Cabo de Hornos o la mixta del Pacifico–Atlántico gracias a la unión de los poderosos ferrocarriles que van de costa a costa en Estados Unidos. Y también por la mencionada ruta del Ártico que acerca copernicanamente al Extremo Oriente y a Europa. Así como también por ser España la prolongación de la que será, a partir de ya y en los próximos tiempos, la frontera más importante de mundo, la que existe entre Europa y África. En esa España es esencial la fachada Noroeste y en ella, por sus calados y situación en el centro del mar Cantábrico, Asturias puede ser el alma de la triple charnela.
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[–>Este impotente abandono de la lucha por los accesos terrestres y esta imprevisión estrepitosa en el asunto de los calados muestran que lo que se está haciendo con el puerto de Gijón es un escándalo que solo tendría significado si se intenta cerrarlo por los motivos que sean.
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Lo decimos porque, ademas de no tener resueltos los accesos viarios, los ferroviarios están fuera de la red europea con el aplauso de nuestras autoridades, que ahora muestran su satisfacción por el miserable trazado que se está haciendo entre Campomanes y los puertos: una infraestructura que no cumple con las características estándar europeas. La Zalia, sin un criterio de gestión, ha desaparecido como tal, tras mostrar el Gobierno asturiano un nulo interés en que nuestra tierra forme parte de las cadenas logísticas mundiales, dado que se ha suprimido funcionalmente una zona que vertebraría a la mar con la tierra y daría un valor añadido a las mercancías. Tampoco Asturias ha sido capaz de generar actualmente la oferta y la demanda necesarias para mantener los tráficos de un gran puerto, ni tiene una red logística terrestre ni es un vértice de una marítima.
[–>[–>[–>Como el Puerto es vital para Asturias, estamos absolutamente perdidos y los actores han cerrado todas las salidas. Solo cabe poner el cerebro a funcionar para discernir un poco y sobre todo echar raudales de sentimiento para llegar a soluciones y acuerdos. Gritar y descalificarse mutuamente no vale más que para entretener a los ingenuos mientras todos juntos bajamos, río abajo, hacia la muerte.
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Pongamos un poco de sentido de común y algo de finura. En nuestra opinión el asunto de los calados, salvo que impere la desidia, es de fácil solución y en el otro lo único racional que cabe (dado que las demás alternativas son un despilfarro mayor) es hacer la «locura» de construir el tramo enterrado del vial de Jove. Es caro, pero recordamos que, mientras el Principado renunciaba al acceso, el Puerto de Barcelona llegó a un acuerdo con el MITMS para resolver por 720 millones de euros los accesos viarios y ferroviarios a su puerto.
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Hablemos pues con el señor ministro para que asuma con generosa solidaridad, esta humilde sugerencia. Y a a la vez empujemos todos juntos, no con palabras y postureos sino con actos. Hay que luchar, luchar y luchar. ¡Despierta, Asturias! ¡Salvemos el puerto de El Musel! n
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