Detenido tras amenazar con volar un edificio para frenar un desahucio en Aguadulce (Almería)
– GUARDIA CIVIL – Archivo
ALMERÍA 22 julio (EUROPA PRESS)-
Un hombre ha sido detenido en Aguadulce, en el municipio de Roquetas de Mar (Almería), tras rociar con gasolina el rellano de un edificio y amenazar con que «volarían todos por los aires» si se llevaba a cabo un desalojo.
En la casa se encontraban su esposa y su madre, ambas con importantes limitaciones de movilidad que les habrían impedido salir por su cuenta de la propiedad en caso de incendio.
Según fuentes de la investigación, los hechos se produjeron sobre las 11.20 horas de este martes, cuando varios agentes de la Guardia Civil fueron comisionados para acompañar a una comitiva judicial que iba a realizar un lanzamiento en una vivienda de la avenida Carlos III.
A su llegada, un amigo del hombre que iba a ser desalojado se encontró con los agentes cerca del inmueble y les explicó que había recibido varias fotografías en las que se veía el suelo rociado con un líquido.
Uno de los agentes contactó telefónicamente con el hombre y mantuvo una breve conversación con él. Durante la llamada, el guardia civil constató que se encontraba bajo un «fuerte estado de ansiedad».
El hombre afirmó en varias ocasiones que había rociado la casa con gasolina, que estaba «muy desesperado» y que su esposa y su madre estaban gravemente enfermas. También afirmó que «ya lo había perdido todo», que estaba dispuesto a cometer «una locura» y que quería que se pospusiera el desalojo.
CON UNA LATA Y UN ENCENDEDOR
El agente logró convencerle para que le permitiera subir solo y hablar con él. Al ingresar al portal olió un fuerte olor a gasolina, por lo que alertó a los bomberos y abrió las puertas del edificio para ventilar las áreas comunes.
Al llegar al primer piso, encontró el rellano de las escaleras completamente cubierto por un líquido de características similares a la gasolina. El hombre se encontraba junto a la puerta entreabierta de la casa con un bidón abierto de unos cinco litros en una mano y un encendedor de cocina en la otra.
Tras conversar con él, el agente logró que entrara en la casa, se acomodara y le entregara tanto la lata como el encendedor. Los dos continuaron hablando hasta que el hombre se calmó y accedió a retirar el combustible que había derramado.
Cuando el hombre se encontraba en el rellano para recoger el líquido, lejos de cualquier objeto o fuente de calor que pudiera provocar una combustión, los agentes lo inmovilizaron y detuvieron. En la intervención participó un segundo guardia civil que había logrado acercarse sin levantar sospechas.
El hombre ha sido detenido como presunto autor de los delitos de desobediencia a la autoridad, atentado y tentativa de daño.
Posteriormente, efectivos del Parque de Bomberos de Roquetas de Mar recogieron el líquido y ventilaron el inmueble hasta neutralizar el peligro de una posible explosión o incendio.
Tras comprobar el interior de la vivienda, los agentes localizaron al matrimonio y a la madre del detenido en dos de sus habitaciones. Las dos mujeres fueron trasladadas al Hospital Universitario de Poniente, a petición del médico enviado al lugar, para evaluar su estado y valorar la conveniencia de informar a los servicios sociales.
CRÍTICAS DEL MINISTERIO DEL INTERIOR
El subsecretario de Relaciones Institucionales de Jucil y secretario de Jucil Almería, Rafael Maldonado, ha destacado que el «conocimiento, la serenidad y la profesionalidad» de los agentes permitieron evitar «una desgracia mayor».
Asimismo, destacó que «no dudaron en poner en riesgo su vida para salvar la de otras personas» y criticó que el Gobierno de España siga sin considerar la Guardia Civil y la Policía Nacional como profesiones de riesgo.
Maldonado ha criticado que el Ministerio del Interior y la Dirección General de la Guardia Civil no hayan informado sobre los criterios técnicos ni operativos para sustituir la Guardia Civil por la Policía Nacional en Roquetas de Mar.
Según ha precisado, las obras en el municipio siguen adelante gracias al «sacrificio personal de los guardias civiles allí destinados» y «no por culpa de la Dirección General ni del Ministerio del Interior».
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