Dos expertos nos explican qué ocurre cuando dejamos de utilizar rellenos
Los rellenos se han convertido en una de las opciones más populares en medicina estética. Tu capacidad para recuperar volúmenesespecialmente en etapas como la llegada de la menopausia, así como sus beneficios para estimular el colágeno y la elastina de nuestra piel, lo convierten en uno de los procedimientos más populares. Por supuesto, también podemos llegar a un punto en el que luzcamos poco favorecedores o con excesivo acolchado, también conocido como “cara de almohada”.
En el caso de los empastes, una de sus grandes ventajas es que podemos parar cuando queramos, pero pagando el precio deEl rejuvenecimiento o frescura que veíamos en nuestra piel ya no está presente. En un momento en el que la naturalidad y la tendencia en estética van hacia el respeto a los rasgos faciales, saber si hay que parar también es fundamental.
Cómo actúan los rellenos en la piel
En primer lugar, necesitamos saber cómo actúan los rellenos en la piel y qué podemos conseguir con ellos. La doctora Cristina Corredera, directora médica de IMR Torrent, además de especialista en dermatología médico-quirúrgica, medicina estética y medicina capilar, explica que «los dos mecanismos más importantes son dar volumen (dar volumen) a las estructuras que se han reabsorbido con el tiempo o que no teníamos por nuestra anatomía (sienes, pómulos, labio, mentón, mandíbula, etc.). Su segunda característica sería «Estimular la síntesis endógena de colágeno y elastina.dependiendo del tipo de relleno y mejorando así la calidad y apariencia de la piel.
Todo ello se da, en palabras del profesional, porque “indirectamente, cuando perdemos huesos o grasa con el envejecimiento natural, aparece una mayor flacidez y aflojamiento de la piel, por lo que el uso de rellenos puede contrarrestarlos”. Por su parte, el Dr. Carlos Gómez, cirujano general especializado en medicina estética y antienvejecimiento, considera que “El ácido hialurónico también atrae el agua, lo que también mejora la hidratación. elasticidad y luminosidad. En el caso de otros rellenos, como los estimuladores de colágeno, se menciona que “actúan más a medio plazo, porque estimulan la producción de colágeno”.
Áreas de aplicación y sostenibilidad
El asesoramiento personalizado es muy importante a la hora de realizar este tipo de trámites. Si hablamos de las zonas en las que podemos utilizarlos, el Dr. Corredera considera «aquellas zonas en las que queremos aumentar o recuperar el volumen, siempre que no hay riesgo de causar complicaciones debido a la existencia de estructuras vasculares u otras razones de peso. El profesional divide el rostro en tres y lo detalla. El tercio superior, que serían las sienes y la frente, en el que “la zona del entrecejo tiene un abordaje complejo que sólo debe ser tratado por expertos inyectores”. En el caso del tercio medio, es el «que se trata con mayor frecuencia. Ojeras, pómulos, mejilla, surco nasolabial. La profesional destaca que «la nariz es otra zona de riesgo vascular y hay que valorar con mucha cautela el hecho de tratar o no». Por último, estaría el tercio inferior con «el labio, la barbilla y la mandíbula».
Una vez aplicado, la durabilidad varía dependiendo de cada caso. El Dr. Carlos Gómez menciona que “depende del tipo de producto, la zona a tratar, El metabolismo del paciente y la técnica utilizada.El profesional profundiza en los tipos de rellenos y considera que “el ácido hialurónico dura entre 6 y 18 meses”, mientras que “los rellenos más densos o estructurales pueden durar entre 12 y 14 meses y en zonas con mucho movimiento, como los labios, suele durar menos (6 a 9 meses)”. Los estimuladores de colágeno estiman que “se pueden mantener de 18 a 24 meses”. Gómez concluye que «no depende tanto del tipo de piel como del metabolismo, el tabaquismo, la exposición solar, la actividad física y el movimiento muscular».
Deja los ingredientes
¿Qué pasa si decidimos dejar los rellenos puestos? ¿Cómo pueden cambiar nuestros rostros? “Existe la falsa creencia de que puede haber un efecto rebote cuando dejamos de usar rellenos”, afirma Corredera. Agrega que “Lo que pasa es que los empastes que ya tenemos se van deteriorando hasta desaparecer. total o parcialmente y, por tanto, iremos envejeciendo poco a poco más rápido que cuando usábamos rellenos. El experto cree que “si nos hubiésemos acostumbrado a una versión mejorada o más rejuvenecida no nos gustaría vernos así, pero no es por efecto rebote, sino porque ya no luchamos contra el envejecimiento que se produce cuando no los utilizamos”.
Por este motivo, podemos tener la impresión de tener la piel más vieja, pero, como apunta el doctor Gómez, “el paciente se acostumbra a verse mejorado y, al perder este efecto, puede percibirlo como un empeoramiento”. Otro punto importante es que “durante los años que estuvo lleno, El tiempo siguió pasando y la piel siguió envejeciendo.aunque la guarnición lo oculte. Eso sí, Gómez añade que “en algunos casos, tras años de tratamientos bien realizados, incluso podemos comprobar que la piel está mejor que antes, sobre todo si se ha combinado con una hidratación profunda o una bioestimulación”.
Volver a ingredientes
Siempre hay tiempo para volver a los rellenos, lo principal es consultar a nuestro médico estético. El doctor Corredera del IMR cree que “no hay problema en volver a tomarlos, y Probablemente necesitarás menos producto que cuando empezaste. tratarse si aún no se ha resuelto por completo. El doctor Gómez recomienda que “lo ideal es realizar una evaluación médica completa, ya que el rostro puede haber cambiado y no siempre es recomendable repetir exactamente lo mismo”. Para ello, opta por “un plan progresivo y natural, evitar el relleno por el placer de rellenar, favorecer la armonización del rostro y el soporte estructural”.
Finalmente, la doctora Cristina Corredera cree que «constituyen una herramienta que, en manos expertas, nos ayuda a frenar el envejecimiento y embellecer nuestra anatomía a pesar de nuestra juventud». Recomendar el “uso de productos y profesionales adecuadosporque «será un éxito, aunque dejemos de usarlos en el futuro por el motivo que sea». Eso sí, concluye que «ante la duda, un buen profesional también te dirá que no es recomendable instalarlos si en tu caso es mejor no hacerlo».
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí



