Dos mujeres apuntan alto en la dinastía patriarcal de Corea del Norte
El líder del país más testosterónico glorificó recientemente la contribución de las mujeres. “En todas las posiciones de nuestra revolución, ya sea en la defensa nacional, en la construcción socialista, donde sea que estén, podemos ver a nuestras mujeres decididas, tenaces, con el corazón puro y honestidad, evitando mostrar su debilidad física y quedar rezagadas tras los hombres”, sostuvo Kim Jong-un. La élite norcoreana, tercamente descrita como imprevisible y alocada, no da puntada sin hilo. Si no está preparando a su pueblo para ser regido por una mujer, un anatema en su tradición, se parece mucho.
[–>[–>[–>Sería su hija. Se llama Kim Ju-ae y tiene 13 años según la brumosa biografía zurcida con retales por los servicios de inteligencia surcoreanos (NIS). Pero ni lo uno ni lo otro es seguro. De ella sólo supo el mundo cuando Dennis Rodman, excéntrico jugador de baloncesto y amigo del dictador, la mencionó tras visitarle en Pionyang en 2013. La chiquilla parece ungida como el cuarto eslabón de la dinastía hereditaria desde que acompañó a su padre al lanzamiento del imponente misil Hwasong-17 diez años más tarde.
[–> [–>[–>Kim Ju-ae observa una prueba de lanzamiento de misiles con su padre. / KNCA / DPA / EUROPA PRESS
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Sus continuas apariciones en la prensa desde entonces han fortalecido su candidatura. Con las últimas ha endurecido su imagen: practicando con un rifle de francotirador, en más lanzamientos de misiles o presidiendo un desfile militar. Siempre a la vera paterna y a menudo con la misma vestimenta. El mensaje es diáfano: una amazona que defenderá al país de su poderosa nómina de enemigos con el mismo ardor que sus antepasados varones.
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Los norcoreólogos, ese gremio que consagra su vida a estudiar el país más hermético del planeta, alude también a la escenografía, compartiendo el centro de las grabaciones con Kim Jong- un, y a las múltiples etiquetas (“la amada hija”, “la preciosa niña”, “la respetada hija”…) como el corolario del culto a la personalidad.
[–>[–>[–>Aversión a las lideresas
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A su favor juega el presunto deseo del padre y su sagrado linaje del Monte Paektu que la emparenta con su abuelo y fundador del país, Kim Il-sung. Y en contra, la secular tradición heteropatriarcal. Norcoreanos y chinos comparten su aversión a las lideresas. A los segundos, al menos, les sustenta la historia: solo desastres trajeron la emperatriz Cixi y la última mujer de Mao, Jiang Qing, junto al resto de la Banda de los Cuatro. A los norcoreanos les apoya la superstición. Un desertor norcoreano explicaba que los taxistas de Pionyang rechazaban a las mujeres como primer cliente de la jornada para evitar el mal fario o, si lo hacían, escupían tres veces para combatirlo.
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Apenas 413 de los 5.000 delegados en el reciente Congreso de los Trabajadores eran mujeres y solo la ministra de Exteriores, Choe Son-hui, rompe el monopolio masculino en el Politburó. Pero ese “solo” ya es revolucionario, señala Ramón Pacheco, profesor de Relaciones Internacionales del King College londinense y experto en Corea del Norte. “Habría sido impensable que su padre o abuelo confiaran en una mujer para ese puesto y Kim también ha colocado a su lado a su hermana. No creo que los militares estén contentos con la niña, pero años atrás ya se pronosticaba que se lo iban a comer a él cuando fue nombrado tan joven tras la muerte de su padre, y se acabó asentando en el poder a base de purgas. Si Kim ha elegido a su hija es porque piensa que puede actuar como él”, señala.
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[–>Su hermana, Kim Yo-jong, es la más joven de los siete hijos de Kim Jong-il y comparte madre con el dictador. Ha lavado la cara al mohoso culto a la personalidad con técnicas occidentales y fustiga a Seúl con amenazas cotidianas de destrucción masiva. Ejerce de consejera áulica de su hermano y del Congreso ha salido reforzada con un puesto de rango ministerial. Hasta ahí las certezas, ahora empiezan las hipótesis habituales: para unos, será la guardiana de su sobrina; para otros, peleará con ella antes o después por la jefatura del país.
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Kim Yo Jong, la hermana del líder norcoreano / E^
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Tampoco hay certezas sobre la competencia de Ju-ae en casa. Tiene un hermano menor, de género desconocido, y un hermano mayor, aparentemente. La tradición apunta al primogénito varón como elección más ortodoxa y diferentes teorías explican por qué habría sido descartado. Quizá sufra alguna discapacidad. Quizá no haya hermano porque el NIS dedujo su existencia con gaseosos informes de juguetes para niños enviados años atrás a la mansión familiar de Pionyang. O quizás ha sido elegido como heredero y la exposición pública de su hermana es una cortina de humo para protegerle.
[–>[–>[–>Las especulaciones sucesorias, en cualquier caso, parecen prematuras para un padre de 42 años y una hija prepúber. La salud del dictador parecía frágil años atrás: sobrepeso, tabaco, alcohol, diabetes y hábitos nocturnos, según el NIS. Últimamente se le ve más delgado y lozano. “Tiene a los mejores médicos del país y también a varios del extranjero. Le pueden quedar varias décadas de vida. Pero Corea del Norte siempre está preparada frente a cualquier contingencia. Creemos que el país es sólido pero no podemos descartar inestabilidades, ya pasó con los regímenes tumbados en la Primavera Árabe”, añade Pacheco.
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Esa incertidumbre aconseja prudencia. Incluso si Kim Jong-un ya ha resuelto la cuestión sucesoria, nada le impide un volantazo. Él mismo fue beneficiado por los giros del destino que escapan incluso a la metódica planificación norcoreana. Kim Jong-nam, su hermano mayor, apuntaba a heredero hasta que fue detenido en un viaje a Disneylandia de Japón con pasaporte falso. Acabó Kim Jong-un en el trono. A Kim Jong-nam le quedó el exilio y murió envenenado en el aeropuerto de Kuala Lumpur por orden de su hermano.
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