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edificio clásico, grandes ventanales y de estilo parisino

edificio clásico, grandes ventanales y de estilo parisino
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  • Publishedfebrero 11, 2026



en el corazón de Madridescondido en el cuarto piso de un edificio antiguo, Máximo Huerta (55 años) guarda uno de sus tesoros más personales: un pequeño apartamentopero con alma de película francesa y vistas directas al horizonte de la capital.

No es una casa ostentosa, sino una refugio íntimo donde cada objeto cuenta algo de su vida, sus novelas y sus obsesiones estéticas.

Al entrar, la sensación es clara: aquí vive alguien que mira mucho, siente mucho y escribe mucho.

Él receptoradornado con papel pintado y espejos, conecta directamente con un sala de estar abierta y muy luminoso, donde la luz entra a raudales a través de grandes ventanales que parecen hechos para contemplar la ciudad durante horas.

A partir de ahí, Máximo ha confesado que aplaude, mira a sus vecinos, se desespera y se reconcilia con el mundo, copa de vino en la mano.

El corazón del piso es que salón de revistasdecorada en tonos claros y pasteles, con suaves alfombras, plantas, mantas y cojines que crean una atmósfera de calma casi instantánea.

No hay estridencias: muebles sencillosDetalles vintage y una distribución pensada para aprovechar cada metro, sin renunciar al encanto.

En el medio, un chimenea francesa El estilo parisino se roba el show; Fue la única condición que puso el escritor a la hora de reformar la casa: que no la tocasen.

Encima de la chimenea, un espejo vintage, flores y candelabros refuerzan esa estética de apartamento parisino Eso lo define mucho.

un pequeño busto de perro vestido La camisa blanca aporta el toque lúdico y ligeramente kitsch que revela a un propietario con sentido del humor y gusto por las piezas peculiares.

No es casualidad que Huerta haya llenado el apartamento de guiños a sus libros, a París y el mar, sus tres grandes refugios simbólicos.

Máximo Huerta, en el despacho de su casa

Máximo Huerta, en el despacho de su casa

Separado del salón por un arco con vigas de madera, aparece uno de los rincones más deseados por cualquier lector, el despacho.

Allí se mezcla el aire de un antiguo estudio con el confort actual: un escritorio de madera, dos sillones retro, un gran estantería llena de librosvelas, cuadros y un espejo que juega con la luz y la sensación de amplitud.

Es el lugar donde escribe, pinta acuarelas y da forma a muchas de las historias que luego llegan a las librerías.

El cocinaIntegrado en el salón, sigue la misma línea: Blanco, minimalista y moderno.con electrodomésticos panelados y campana en el techo para ganar espacio.

Sobre el lienzo blanco, un carta de colores Rompe la monotonía y recuerda que en la casa de Máximo siempre hay lugar para el arte y los detalles inesperados.

Es una cocina pensada para tanto cocinar para vivirlocon la ciudad desplegándose al fondo detrás del cristal.

Más allá de la estética, lo que atrae de este apartamento es su narrativa: no es la típica casa famosa, sino una casa clasica del centro transformado en un «pequeño apartamento» lleno de personalidad, donde lo retro y lo moderno conviven sin esfuerzo.

Una casa que demuestra que, con luz, buenos libros, unos objetos con historia y una chimenea con encantopuedes convertir un pequeño apartamento en un escenario perfecto para la vida… y para una novela.



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