Economia

EEUU creció un 2,1% en 2025, siete décimas menos que en 2024, tras el regreso de Trump a la Casa Blanca

EEUU creció un 2,1% en 2025, siete décimas menos que en 2024, tras el regreso de Trump a la Casa Blanca
Avatar
  • Publishedmarzo 13, 2026



La economía de Estados Unidos cerró 2025 con un crecimiento del 2,1%, siete décimas menos que el 2,8% registrado en 2024, en el primer año del segundo mandato de Trump. Se trata del dato más débil desde 2020, cuando la economía se contrajo un 2,1% como consecuencia de la pandemia de Covid-19 y los confinamientos.

Estos datos también significan una revisión a la baja de una décima en comparación con la primera estimación de la Oficina de Análisis Económico (BEA).

Se trata del segunda estimación del producto interno bruto (PIB), publicado este viernes, que incorpora información más completa y revisada sobre el consumo, la inversión, el comercio exterior y el gasto público en el primer año completo del segundo mandato de Donald Trump.

Según la BEA, el PIB real en Estados Unidos aumentó un una tasa anual de sólo el 0,7% en el cuarto trimestre de 2025, frente al 4,4% registrado entre julio y septiembre, lo que muestra una desaceleración de la actividad a finales de año.

Esta segunda estimación reduce a la mitad los datos adelantados para ese período, lo que situó el crecimiento en el 1,4%.

La BEA atribuye la revisión a la baja principalmente a menores exportaciones de servicios vinculados a la propiedad intelectual, un gasto más débil de lo esperado en servicios de salud y una corrección en la inversión en estructuras, especialmente en manufactura e infraestructura pública.

En términos puramente intertrimestrales, el avance del cuarto trimestre equivale a un crecimiento aproximado del 0,2% respecto al trimestre anterior. Son siete décimas menos de lo que reflejaba la primera estimación.

Cierre del gobierno y aranceles

A pesar de la desaceleración de finales de año, el avance del 2,1% en el conjunto de 2025 estuvo sustentado sobre todo por el consumo y la inversión privados, que siguieron actuando como principal motor de la economía estadounidense.

El año fiscal 2025 estuvo condicionado en Estados Unidos por el cierre del gobierno federal. El cierre comenzó el 1 de octubre por falta de un acuerdo presupuestario en el Congreso y duró 43 días, hasta el 12 de noviembre, convirtiéndose en el más largo de la historia de Estados Unidos.

Según simulaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), un cierre gubernamental de esta magnitud puede restar entre 1 y 2 puntos a la tasa de crecimiento anual del PIB de un trimestre, mientras el gasto federal colapsa durante varias semanas.

En términos de nivel de actividad, la CBO estima una pérdida permanente de entre 7.000 y 14.000 millones de dólares (decisiones de consumo y de inversión que se cancelan y no se recuperan), aunque la mayor parte del impacto se compensará en los trimestres siguientes con la reapertura del Gobierno y el pago de los atrasos.

La BEA explica que este cierre obligó a reprogramar el calendario de publicaciones y complicó la recopilación de algunos datos oficiales clave, como estadísticas de precios y encuestas de servicios, lo que ha exigido imputaciones y revisiones posteriores en las series del PIB.

De hecho, la segunda estimación del PIB del cuarto trimestre, que tradicionalmente se publica a finales de febrero, se ha retrasado hasta el 13 de marzo precisamente por el impacto del shutdown en el trabajo de las agencias federales.

El balance de 2025 también está marcado por la nueva ronda de aranceles impulsada por Trump desde el inicio de su segundo mandato, con subidas generalizadas a las importaciones y recargos específicos sobre productos como el acero, el aluminio o determinados bienes manufacturados.

Diversos trabajos —entre ellos análisis del Peterson Institute y del Budget Lab de Yale— apuntan a que estos aranceles encarecen parte de la cesta de consumo y de los costes empresariales, elevan la inflación en torno a un punto en los primeros años de aplicación y pueden restar en torno a dos décimas de crecimiento al PIB estadounidense en 2025.

La inflación y la Reserva Federal

En cuanto a los precios, el dato clave es el índice de gasto del consumidor (PCE), el indicador favorito de la Reserva Federal para medir la inflación.

Para el conjunto de 2025, la tasa general del índice fue del 2,6%, mientras que su versión subyacente -que excluye la energía y los alimentos- se situó en el 2,8%, todavía por encima del objetivo del 2% fijado por el banco central estadounidense.

En el cuarto trimestre, la inflación se mantuvo algo más alta. El PCE avanzó a un ritmo anual del 2,9% y el subyacente, al 2,7%.

Con este panorama –una economía que se está enfriando, pero con una inflación aún por encima del objetivo del 2%– la Reserva Federal (Fed) afronta la reunión de la próxima semana con poco margen para bajar las tasas de interés.

Frente a esta cautela, existe la presión de Trump para forzar recortes más rápidos y el impacto del reciente aumento de los precios del petróleo debido a la guerra en Irán, que complica aún más las decisiones del banco central.



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: