EEUU impide que Machado provoque un terremoto político en Venezuela
En medio del recuento de cadáveres que no cesa, mientras los rescatistas agotan sus últimos esfuerzos para alumbrar un nuevo milagro de supervivencia entre los escombros y miles de ciudadanos se mantienen a la intemperie porque perdieron casi todo, Estados Unidos emitió una clara señal de respaldo a la «presidenta encargada», Delcy Rodríguez. La tragedia que ha provocado al menos 2.295 muertos, unos 40.000 desaparecidos y casi 12.000 heridos, obligó a Washington a poner un límite al intento de la líder opositora María Corina Machada de regresar al país. El temor de que su presencia provoque nuevos temblores, pero del orden político, que agraven la precaria situación derivada del desastre llevó al encargado de negocios de EEUU en Caracas, John Barrett, a recordar la vigencia, aún bajo estas dramáticas circunstancias, de la hoja de ruta trazada el 3 de enero, tras el secuestro de Nicolás Maduro. «El presidente (Donald Trump) y el secretario (Marco) Rubio han expuesto un plan de tres fases para Venezuela que permanece intacto«, dijo Barrett.
[–>[–>[–>EEUU había pensado entonces en que el tutelaje se apuntalaba en tres fases diferenciadas: estabilización política, recuperación económica y transición institucional. El seísmo modifica las velocidades de acercamiento a ese horizonte, pero, por el momento, no parece tener un lugar para Machado. Venezuela, dijo Barret, «se ve un poco distinta ahora después del devastador terremoto, pero la recuperación económica ya había comenzado y volveremos a centrarnos en esta inversión y la recuperación de la economía para los ciudadanos venezolanos que realmente merecen una vida mucho más próspera con sus ingresos petroleros». El dinero derivado de la renta petrolera «sigue llegando a través de cuentas especializadas que el Tesoro controla» y se «asegura» que esos recursos «estén disponibles para estos esfuerzos específicos como reconstrucción, incluyendo alojamientos, saneamiento, salud y generación de energía».
[–> [–>[–>Barret reivindicó los esfuerzos que ha hecho EEUU con recursos humanos y dinero para ayudar a su nuevo socio y evitó la crítica pública a Machado tras su intento de hacer pie en Venezuela, procedente de Panamá. La Premio Nobel de la Paz aseguró días atrás que el espacio aéreo venezolano fue cerrado para prohibir su aterrizaje. El Gobierno interino no hizo ningún comentario al respecto. Esa denuncia choca, sin embargo, con un dato: militares norteamericanos han tomado en los hechos el control del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, en las afueras de Caracas, tras los daños producidos el 24 de junio.
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Protagonismo político
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De acuerdo con Axios, una publicación cercana a la Casa Blanca, el propio Trump ha criticado a Machado por su búsqueda de un «grotesco protagonismo político» en medio de la emergencia humanitaria. La publicación cita a cinco altos funcionarios que rechazaron la estrategia de la dirigente de derechas. «Quiere una fotografía entregando nuestra ayuda. Esto responde a sus propios intereses», dijo uno de ellos, siempre según Axios. Otra de las fuentes asegura que Machado reclamó a Washington que vele por su seguridad en caso de volver al país, pero Estados Unidos no quiere transmitir públicamente una imagen que se interprete como el propósito de instalarla en el Palacio de Miraflores.
[–>[–>[–>Según The New York Times, el multimillonario republicano «ha rechazado varias veces» las peticiones de Machado «y le ha hecho saber» que «se ha convertido en una distracción, lo que ha transformado meses de tensiones latentes en una ruptura abierta con la política más popular de Venezuela, según seis personas al tanto de las conversaciones. Algunos funcionarios, añade el diario neoyorquino, «afirman ahora que no está claro si Machado podrá enmendar su relación con el Gobierno de Trump». El magnate sigue sin estar convencido de que la dirigente «tiene la influencia política necesaria para gobernar Venezuela». Y por eso ensaya otras variantes. Se le ha dado relevancia al centroizquierdista Enrique Márquez, expreso político del madurismo, y, recientemente, a la exdiputada Dinorah Figuera.
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Apoyo a Machado
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Edmundo González Urrutia, cuya victoria electoral en julio de 2024 es reivindicada tanto por la oposición como EEUU, apoyó este jueves el retorno de Machado con un sutil reproche a Washington. «El derecho de todo venezolano a entrar, permanecer y regresar a su propio país no depende de una autorización del poder». Ella, «como cualquier venezolano, tiene el derecho de entrar a Venezuela». Un país no puede reconstruirse «mientras sus ciudadanos dependan del permiso del poder para volver a casa». En la misma dirección se había pronunciado el excandidato presidencial, Henrique Capriles.
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[–> [–>[–>[–>Un grupo de 33 expresidentes iberoamericanos, a los que se ha sumado el exjefe de Gobierno de España José María Aznar, pidieron lo mismo en una declaración conjunta. «Venezuela tiene derecho a que la legitimidad democrática que forjó en 2024 se haga presente en estas horas aciagas».
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Para Carmen Beatriz Fernández, de la consultora política Datastrategia, sería «absurdo» que el Gobierno provisional se preocupara por Machado bajo las enormes presiones que enfrenta. «Eso no tiene pies ni cabeza». Sectores de la oposición reconocen que la realidad venezolana se ha modificado dramáticamente y ahora temen que la fase de transición institucional pueda demorarse debido a las necesidades derivadas del desastre. «El regreso de María Corina Machado es un desafío que hace mucho más complejo el escenario para el oficialismo, vaciado de contenido político y que se intenta vender como un gobierno tecnocrático. Para ellos, Machado es un factor de desestabilización para el modelo que intentan vender de estabilización», señaló al portal El Pitazo el consultor Ricardo Ríos, de la firma Poder & Estrategia.
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