EEUU rechaza un modelo de preferencia europeo en la adquisición de material de defensa por parte de la UE
– A. Pérez Meca – Europa Press – Archivo
MADRID, 21 de febrero (EUROPA PRESS)-
El Gobierno estadounidense ha expresado su desacuerdo con la posible incorporación de un modelo de preferencia europeo en la llamada Directiva de Adquisiciones de Defensa de la Unión Europea, al entender que supondría un ejercicio de proteccionismo y un incumplimiento de los acuerdos conjuntos de defensa entre Washington y Bruselas.
«Estados Unidos se opone a cualquier intento de incorporar una preferencia europea en la Directiva de Adquisiciones de Defensa», afirmó el embajador estadounidense ante la UE, Andrew Puzder, en un mensaje publicado en las redes sociales.
Esta reacción se produce en un momento en que los líderes europeos han pedido aumentar la independencia de seguridad de la UE dada la guerra en Ucrania y su relación inestable con la Administración Trump. El presidente de Estados Unidos, cabe recordar, lleva reclamando a los países miembros de la OTAN que incrementen su contribución a la defensa desde su primer mandato tras denunciar que su país está siendo explotado por sus aliados en la Alianza Atlántica.
Puzder acompaña su mensaje con una respuesta adicional del Departamento de Defensa estadounidense, publicada en el sitio web de la Comisión Europea, y en la que manifiesta su «firme oposición a cualquier cambio en la Directiva que limite la capacidad de la industria estadounidense para apoyar o participar de otro modo en las adquisiciones nacionales de defensa de los Estados miembros de la UE».
La preferencia europea, entiende Washington, «socavaría el rearme europeo y debilitaría la preparación de la OTAN», además de «contradecir los compromisos de la UE en la declaración conjunta firmada en 2025 sobre comercio y los compromisos y obligaciones de los Estados miembros en los acuerdos recíprocos» entre la UE y EE.UU. «sobre adquisiciones de defensa», así como los tratados bilaterales adicionales en este ámbito firmados entre EE.UU. y 19 de los 27 Estados miembros de la UE.
Dado que, según el Departamento de Defensa, las empresas estadounidenses están profundamente integradas en la economía y la cadena de suministro europeas, además de emplear a miles de ciudadanos europeos, una «exclusión» de la industria estadounidense en última instancia «impediría que los países europeos adquieran las capacidades que necesitan para su propia defensa» y «debilitaría los lazos entre Estados Unidos y los aliados de la OTAN».
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