El 37% de las pequeñas empresas ya invierten en IA y nueve de cada diez la utilizan
Cuando el mundo entero reflexiona sobre la necesidad de poner freno a la Inteligencia Artificial para que juegue a favor y no en contra de la dignidad humana, un debate que lleva años en el foro público pero que desde hace … unos días ha cobrado protagonismo gracias a la primera encíclica de León
Se podría decir sin miedo a equivocarnos que no hay gran empresa en el mundo que no se haya sumado a este cambio, pero lo cierto es que también entre las pymes este ‘software’ va camino de volverse ubicuo, lo que no es tan extraño, dado que ya está al alcance de cualquiera en un teléfono móvil o en un buscador de Internet. El valor del informe Adecco es que ha puesto cifras al fenómeno en España: en nuestro país, Más del 92% de las pymes ya han incorporado sistemas de computación cognitiva. De ellos, el 20% lo ha hecho con lo que se podría considerar un ‘grado alto’ de adopción, mientras que el 51,4% se ha mantenido en un ‘grado medio’ y el 20,9% se ha sumado al proceso sólo de forma limitada. Sólo el 7,7% de las empresas sigue viviendo ajena a esta realidad, lo que demuestra que la IA ha permeado prácticamente en todas las capas del tejido productivo.
¿Un uso perezoso de la IA?
53%
Se utiliza principalmente en ‘marketing’.
La mitad de las pymes utilizan nuevas tecnologías en las áreas de ventas, siendo el área con mayor implantación, por lo que Grupo Adecco advierte que su uso se concentra en tareas de impacto inmediato.
A partir de ahí, el informe del Grupo Adecco, que se basa en una batería de encuestas realizadas a más de 600 directivos de empresas de hasta 249 empleados, da algunos detalles sobre el grado de implantación de los nuevos sistemas informáticos que sugieren que su uso es todavía algo epidérmico. Consultados sobre los procesos en los que utilizan el software, el 53,4% dice utilizarlo en las áreas de marketing y ventas, mientras que el 47,5% lo hace para atención al cliente y el 36,9% para las áreas financiera y de planificación. Con todo, los editores del estudio concluyen que las pymes españolas todavía «priorizan aquellos espacios donde el impacto es más inmediato y medible», un hecho que podría resultar problemático si se tiene en cuenta que algunos analistas llevan tiempo advirtiendo de que es necesario formar a empleados y empresarios para aprovechar todas las capacidades de la computación cognitiva y no quedarse en su versión más ‘amateur’.
En relación a esto último, la buena noticia es que el 48,9% de los encuestados reconoce haber comenzado a desarrollar programas de formación en IA para sus trabajadores, mientras que El 41% apuesta por incorporar o tener perfiles con habilidades específicas. Otro 36,9%, por su parte, confiesa reforzar la inversión en programas de este tipo.
Y por supuesto, empleo. «Cualquier introducción de la automatización y la IA debería ir acompañada de medidas verificables de protección del empleo, de reconversión y de participación de los trabajadores, de modo que la tecnología tenga como objetivo liberar tiempo y capacidades humanas, no generar exclusión», reza la encíclica de Leo
Ahorran tiempo gracias a la IA
90%
Mejora de la competitividad
Nueve de cada diez directivos de pymes cree que la computación cognitiva ha aumentado la competitividad de su empresa y la mitad afirma que optimiza mejor el tiempo
Preguntados por el efecto que todo esto puede tener en los puestos de trabajo de sus empresas, más de un tercio de los directivos (37%) señalan que están reaccionando a la IA incorporando nuevos perfiles profesionales, un 30% reconoce que están recurriendo a la subcontratación de determinadas tareas y un 26,4% señala cambios en el número de empleados, aunque a estas alturas el informe no especifica si ‘cambios’ pueden entenderse como ‘despidos’.
El análisis no estaría completo si no incorporara algunos datos sobre el efecto sobre la productividad. El 90% de los directivos consultados considera que la IA mejora la competitividad de su empresa; En concreto, el 50% percibe una mejora en la optimización de los tiempos de trabajo y el 39,6%, en la calidad del producto o servicio, mientras que el 35,2% confirma una reducción de costes. Esta mejora, a su vez, tiene su eco en la productividad operativa. El 86,6% de las empresas asume que la computación cognitiva tiene efectos en este ámbito: el 48,9% destaca la reducción de los tiempos de los procesos, mientras que el 46% observa un uso más eficiente de los recursos y el 39,1% apunta a una reducción de los errores.
Seguridad y privacidad, lo que más preocupa a los directivos
La lista continúa. El 88,4% de los directivos reporta cambios en la productividad laboral, con efectos que van desde liberar tiempo para tareas de mayor valor agregado (45,8%) hasta automatizar procesos repetitivos (45,2%).
Y por el lado de la preocupación, con permiso de la posible pérdida de puestos de trabajo, resaltar los riesgos asociados con la seguridad y la privacidad de los datos, un temor real para el 39,1% de los encuestados, la dependencia tecnológica (39%) y el desconocimiento (37,8%).
Con estas cifras en la mano, es evidente que el tejido empresarial de nuestro país -y del mundo- se enfrenta a una revolución equiparable a la Revolución Industrial, y esto genera a veces preocupación, a veces esperanza. Preguntados por los posibles efectos beneficiosos de este cambio, 7 de cada 10 empresarios los ven, pero al mismo tiempo, tres de cada diez creen que están ante ‘software’ con capacidad de tomar el control de las personas, ‘peligrosos’ o directamente ‘siniestros’.
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