El 47,8% de los chiringuitos financieros detectados operan con criptomonedas y el fraude más común es la suplantación de identidad
Un hombre de aspecto serio, vestido de manera formal y sentado frente a un conocido plató televisivo, anuncia en un vídeo de Instagram que ha abierto un grupo VIP de bolsa “de forma gratuita” para todos sus seguidores, donde compartirá estrategias probadas para maximizar ganancias, tanto a corto como a largo plazo, y acciones con alto potencial analizadas diariamente por él mismo. El nombre que aparece en pantalla es el de Daniel Lacalle, uno de los economistas españoles con mayor proyección mediática. Sin embargo, Lacalle nunca grabó ese vídeo, sino que su identidad había sido suplantada para captar inversores mediante una estafa sofisticada.
[–>[–>[–>A varios kilómetros, en casa de una persona que acaba de perder a sus padres, una notificación de la Agencia Tributaria advierte de que es necesario verificar urgentemente unos datos fiscales para no perder una herencia. Tampoco es real.
[–> [–>[–>Ambos casos han sido resaltados hoy por el Col·legi d’Economistes de Catalunya (CEC), que ha presentado este martes en Barcelona el estudio Los Fake de Economía y Empresa, en el que la institución ha analizado 100 casos reales de contenidos falsos o engañosos en el ámbito económico y empresarial, detectados en entornos digitales a lo largo de todo el año 2025.
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Inversión sin autorización
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Entre los hallazgos, el CEC ha trasladado que la suplantación de identidad es la modalidad más frecuente de ‘fake’. Representa el 33% de los casos analizados, afectando tanto a personas físicas —como el ejemplo mencionado de Lacalle o el economista y divulgador Marc Vidal— como a organismos públicos, especialmente la Agencia Tributaria, la Seguridad Social o la Bolsa de Madrid.
[–>[–>[–>Un agente de la Policía Nacional especializado en ciberdelincuencia. / Archivo
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A cierta distancia, pero con presencia igualmente significativa, aparecen los denominados chiringuitos financieros (23%), es decir, plataformas o perfiles que ofrecen servicios de inversión sin ningún tipo de autorización por la CNMV ni supervisión regulatoria y que en casi la mitad de los casos (47,8%) se articulan a través de empresas de criptomonedas sin licencia. A las «estafas cripto», le siguen de cerca grupos de inversión de WhatsApp (21,7%) y otras prestaciones financieras igualmente opacas.
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La fiscalidad engañosa (13%) completa el podio de las tipologías más habituales, con consejos en redes sociales que mezclan conceptos y pueden inducir al error, aprovechando con frecuencia situaciones emocionalmente vulnerables como las herencias, que acaparan el 75% de esta categoría. El resto de casos se distribuye entre ‘fake news’ económicas (11%), consejos económicos inexactos (11%), formaciones milagrosas que prometen enriquecimiento rápido (5%) y otras prácticas engañosas (4%).
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[–>«La desinformación económica no es solo un problema comunicativo, sino un riesgo real para la toma de decisiones de la ciudadanía» ha subrayado el decano del CEC, Carles Puig de Travy, quien ha advertido también de que el problema alcanza por igual a las empresas, que «deberían incluir los ‘fakes’ dentro de su mapa de riesgos, porque cada vez hay más compañías que se ven afectadas».
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El 20% de la delincuencia
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El colegio observa que este tipo de delitos no para de crecer a la par que aumenta la conectividad ‘on line’, donde el 93,8% de los españoles se conectó a internet al menos una vez y el 81% lo hizo varias veces al día, según el Panel de Hogares del segundo trimestre de 2025 de la CNMC. En paralelo, las estafas informáticas registraron 430.493 infracciones penales en España durante 2025, representando el 88% de toda la ciberdelincuencia y el 17,4% de toda la delincuencia registrada en el país, de acuerdo con el Balance de Criminalidad del cuarto trimestre de 2025 del Ministerio del Interior. De hecho, el documento resalta que las ciberestafas han aumentado un 513,4% desde 2016, cuando se contabilizaron 70.178 casos. En conjunto, la ciberdelincuencia ya supone cerca del 20% de toda la delincuencia registrada en España.
[–>[–>[–>En este contexto, un elemento que el CEC subraya es su dimensión transversal: no existe ninguna franja de edad especialmente afectada, lo que desmonta el prejuicio de que este tipo de fraudes apunta principalmente a personas mayores o con escasa alfabetización digital. «Afecta a todos por igual, porque las formas se adaptan en función del público» asegura Víctor Bottini, director de comunicación marketing del CEC.
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Un Observatorio para afrontar la problemática
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Bottini ha anunciado que se trata de un trabajo inicial con el que el CEC pone en marcha la creación del Observatorio de las «Fake d’Economia i Empresa», concebido como una estructura permanente con tres líneas de actuación: la realización de una o dos encuestas a los más de 7.000 economistas colegiados con el que observar tendencias, un canal de denuncias conectado con los Mossos d’Esquadra y la CNMV, y acciones de divulgación para fomentar el espíritu crítico entre la ciudadanía.
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Pantalla de un ordenador sometido a un ciberataque. EPC / EPC_EXTERNAS
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Para ello colaborarán con universidades, como es el caso de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universitat de Girona (UdG), que este martes ha estado presente en el acto. En él ha compartido los resultados de un análisis propio de 21 herramientas digitales basadas en inteligencia artificial en función de criterios de fiabilidad, usabilidad y accesibilidad. La investigación, liderada por diez alumnos de la facultad, bajo la supervisión de la profesora Anna Carbonell, concluye que Google Gemini es la opción más completa y fiable por su capacidad para combinar verificación, razonamiento crítico y detección de marcas digitales invisibles incluso en imágenes y vídeos editados.
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Helena Garcia Mostazo, representante de este grupo, ha advertido de que «hoy en día cualquier persona puede recibir, a través de redes sociales, páginas web o mensajes, una recomendación financiera aparentemente fiable, pero detrás de esos contenidos puede haber ‘fake news’, ‘deepfakes’ o intentos de estafa«. Además, ha recordado que el entorno digital «es muy volátil, por lo que seguramente habrá que ir repitiendo el estudio periódicamente para mantenerlo actualizado».
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