el acoso en Yeda frenó, por ahora, el plan para llevar la versión femenina a Arabia
EL Supercopa de España regresa a Yeda esta semana (7-11 de enero) por quinta edición consecutiva en arabia saudí, y con ello reaparece una preocupación que no debe ser marginal en el deporte español: la seguridad y el respeto a la mujer.
Un año después de la semifinal entre el verdadero madrid Y Mallorca se ha teñido de denuncias de acoso sexual, el debate sobre la viabilidad de organizar competiciones españolas en países con sistemas jurídicos discriminatorios para las mujeres vuelve a cobrar protagonismo.
Los incidentes de enero de 2025 fueron claros y documentados. Las mujeres españolas vinculadas a la expedición de Mallorca (parejas de fútbol, familiares, aficionados) han denunciado tocamientos no consentidos, persecución y fotografías no autorizadas tomadas cuando abandonaban Mallorca. Estadio Rey Abdullah.
Las denuncias no se hicieron esperar: la esposa de Dani Rodríguez, Cristina Palavra, Fue particularmente explícita al enfatizar que “nadie de la Federación nos llamó” para preguntar qué pasó. El RCD Mallorca incluso recopiló vídeos e imágenes para intentar identificar a los agresores, mientras que el padre de Sergi Darder Describió la experiencia como una en la que “las mujeres estaban asustadas”.
Estos acontecimientos marcaron un punto de inflexión crucial en la estrategia de RFEF en materia de internacionalización de sus competiciones. Rafael Louzán, El presidente de la Federación, expresó poco después de estos incidentes su intención de traer también a Arabia Saudí la Supercopa femenina, además de la Supercopa masculina.
Jugadores del Real Madrid y FC Barcelona antes de la final de la Supercopa de 2025
EFE
Era una lógica mercantilista: los ingresos de la Supercopa masculina de Arabia Saudita habían pasado de 1 millón de euros a 51 millones desde que fueron «trasladadas» a 2020, cifra que benefició el reparto a todos los clubes españoles.
La fuerte oposición de la AFE
Pero la reacción fue inmediata y enérgica. EL Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) emitió un comunicado que marcó un antes y un después: declaró su “firme oposición” a la Supercopa femenina celebrada en Arabia Saudita, argumentando que significaría “blanquear un régimen que no respeta los derechos de las mujeres”.
El sindicato fue más allá: puso a disposición de los jugadores “medios legales para defender su no presencia” si la RFEF intentaba obligarles a viajar.
La amenaza no fue puramente retórica. Abogados vinculados a la AFE han argumentado que los futbolistas pueden invocar la objeción de conciencia basada en derechos fundamentales (Constitución, Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, recomendaciones de la OIT) para negarse a competir en un país que discrimina sistemáticamente a las mujeres, sin incurrir en incumplimiento contractual.
Además, la AFE reveló que había consultado a futbolistas de distintos clubes de la F League, quienes expresaron por unanimidad su oposición a la Supercopa de Arabia Saudí.
David Aganzo, en la sede de AFE
«Justificar la disputa de la Supercopa de España femenina en Arabia Saudí por simples razones económicas no nos parece en ningún caso aceptable», subrayó el sindicato, subrayando que «sobre todo deben primar otros aspectos, empezando por el respeto a las mujeres».
Miami, otro plan fallido
Ante esta presión, Louzán giró. En lugar de apostar por Arabia Saudí para el fútbol femenino, la RFEF empezó a valorar otras opciones internacionales. Miami surgió como una alternativa. En octubre, Louzán confirmó que había negociado un acuerdo económico para llevar a cabo la Supercopa femenina. EE.UU.
Sin embargo, este proyecto también fracasó cuando uno de los cuatro clubes participantes -el Real Madrid- expresó su negativa. «No será posible», lamentó Louzán ante los medios, desvelando que el conjunto blanco no lo consideraba viable «esta temporada».
Como resultado, la Supercopa femenina de 2026 se llevará a cabo en Castellón de la Plana (20-24 de enero), bajo el auspicio de estadio castalia, en una decisión que mantiene el torneo en territorio español tras la edición de 2025, que se disputó en Leganés.
Pero la historia no termina ahí. En sus intervenciones públicas, Louzán siguió apoyando la internacionalización de las competiciones españolas. Una estrategia que forma parte de su hoja de ruta como presidente de la RFEF y que pretende ampliar el alcance comercial y de audiencia del fútbol español más allá de fronteras.
Rafael Louzán, presidente de la RFEF
Arabia Saudí sigue apareciendo en el horizonte como una posibilidad de futuro, sobre todo porque allí se firma el contrato para la Supercopa masculina. se extiende hasta 2029permitiendo que los ingresos sigan financiando el fútbol español en general.
La paradoja es que si la RFEF afirma públicamente respetar los derechos de las mujeres -ha firmado acuerdos sobre igualdad y promoción del fútbol femenino- su estrategia económica choca frontalmente con esos principios cuando se trata de viajar a países que no respetan sistemáticamente esos mismos derechos.
El incidente de Jeddah obligó a reconocer esta contradicción, pero no a su resolución definitiva. La tentación económica de Arabia Saudita y otros mercados lucrativos seguirá acechando en el futuro. La duda que quedará es si la RFEF volverá a intentarlo cuando se disipe el ruido mediático.
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