El alcalde de Grazalema, sobre el regreso de los 1.600 desalojados: «Cuando volvamos será con la certeza de que estamos seguros»
Ha pasado ya una semana desde que Grazalema se quedó en silencio. El desalojo preventivo de sus 1.600 vecinos obligó a vaciar el municipio y a reordenar, de golpe, la vida cotidiana fuera de casa. Desde entonces, Ronda se ha convertido en el refugio y el punto de apoyo: el polideportivo El Fuerte funciona como centro de operaciones, los vecinos están alojados con familiares, en hoteles, casas turísticas o en viviendas cedidas por los propios rondeños, los niños ya han sido escolarizados y el día a día transcurre entre la espera, la incertidumbre y la necesidad de noticias concretas. Para toda España, Grazalema y Ronda, representados en sus alcaldes, están dando un ejemplo de mano tendida y lealtad institucional.
[–>[–>[–>En el pueblo, mientras tanto, no hay rutina posible: hay trabajo. Geólogos y especialistas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) continúan sobre el terreno, analizando el comportamiento del subsuelo y evaluando escenarios. La prioridad, repiten desde el Ayuntamiento y los servicios de Emergencias de la Junta de Andalucía, es la seguridad. Y, de momento, la respuesta sigue siendo prudente.
[–> [–>[–>«No tenemos novedad. Más allá de lo que hemos venido contando estos días: la ciencia al servicio de la seguridad», explica a El Correo de Andalucía Carlos Javier García, alcalde de Grazalema. El regidor insiste en el despliegue técnico y en la implicación de los equipos científicos: «De verdad, está siendo impresionante el nivel de los científicos, la implicación del CSIC y cómo están avanzando bastante los trabajos, la verdad”.
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La palabra clave que se ansía es «conclusiones». Aún no las hay. «De momento no hay conclusiones definitivas», admite el alcalde. Pero, en medio de una semana larga, con la serenidad y autoridad que ha desplegado ante este escenario, García trata de sostener el ánimo de los suyos con un mensaje que mezcla paciencia y confianza: «Yo estoy convencido de que vamos a tener conclusiones y que vamos a regresar al pueblo».
[–>[–>[–>Ese regreso, sin embargo, no será inmediato ni emocional: será técnico. Y condicionado. «En el estado de ánimo ya van pesando desde luego los días, no cabe duda», reconoce. «Pero estamos trasladando a los vecinos de que cuando regresemos va a ser con la certeza de que vamos a estar seguros».
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«Yo estoy convencido de que vamos a tener conclusiones y que vamos a regresar al pueblo»
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En la evaluación sobre el terreno se trabaja, además, con la posibilidad de un retorno por fases si los expertos logran delimitar áreas sin riesgo. El alcalde alude a lo avanzado por el consejero de la Presidencia, Antonio Sanz, en días anteriores: «Se está trabajando en esa hipótesis de si hay zonas seguras que puedan discriminar los técnicos que están trabajando en el pueblo. Igual se podría comenzar por ahí». La hipótesis, insiste, está sobre la mesa, pero depende de lo que dictaminen los especialistas una vez completadas las mediciones.
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[–>Los equipos han intensificado el análisis con distintas metodologías y herramientas. «Se está trabajando ya, con dos procedimientos que eran además necesarios: ya ha empezado el trabajo con los radar y con un sensor que emite también información del terreno y que viene lanzando información desde hace un par de días». El objetivo es obtener una fotografía lo más precisa posible del estado del subsuelo y de su evolución, para decidir con datos -y no con prisas- el siguiente paso.
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Técnicos del CSIC y del Instituto Geológico y Minero (IGME), en los trabajos que están realizando en Grazalema. / Ayuntamiento de Grazalema
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De momento, hay mensajes que llaman a la calma: los geólogos del CSIC no relacionan los terremotos en la sierra de Grazalema con los efectos de la borrasca. Mientras los expertos avanzan, las administraciones coordinan la emergencia. El Ayuntamiento de Grazalema ha informado en sus redes de un encuentro en el municipio de El Bosque, también en la Sierra de Cádiz, con el 112, que «sigue siendo el mando de la emergencia», y con los técnicos del CSIC que trabajan «en Grazalema y en todo el entorno». A esa reunión acudieron el alcalde, la alcaldesa pedanea de Benamahoma, Mamen Fernández, y el teniente de alcalde, Javier Pérez, en un esfuerzo por mantener la comunicación institucional alineada con los criterios técnicos.
[–>[–>[–>Tras esa cita, el regidor volvió a fijar el marco del mensaje: ciencia y seguridad como brújula. «La ciencia y el conocimiento al servicio de la seguridad. Agradecemos al 112 y al CSIC el trabajo a destajo en Grazalema. Estamos convencidos de que pronto habrá buenas noticias y que, cuando podamos volver al pueblo, lo haremos con la tranquilidad de quienes van a garantizar la seguridad de todos», señaló en una declaración difundida por el propio Ayuntamiento.
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Vecinos de Grazalema en El Pabellón El Fuerte de Ronda. / AYUNTAMIENTO DE RONDA / Europa Press
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La espera también se vive, de forma desigual, según el lugar de reubicación. Además de Ronda, varias decenas de vecinos se trasladaron a Montecorto, en la Sierra de Ronda. Este jueves -justo cuando se cumplía una semana desde el desalojo- el alcalde y el primer teniente de alcalde arrancaron la mañana allí para informar «de viva voz» a quienes se encuentran en el municipio, con la intención de reforzar el contacto directo más allá de las redes sociales. En ese encuentro estuvo también la alcaldesa del municipio, Lidia Escalante.
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A falta de calendario, el guion permanece: análisis, informes y decisión. El alcalde lo resume con una idea que busca abrir una ventana sin vender certezas falsas. «Se está trabajando en el terreno y bien, de manera concienzuda», insiste, antes de volver al punto de partida: el regreso llegará, pero solo cuando sea seguro. Porque, en Grazalema, el tiempo -esta semana- se mide en ciencia. Y en paciencia.
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