El almuerzo de los “cincuentañeros”
Un gran cachopo fue el plato central en un restaurante asturiano de Madrid donde unas setenta personas nos reunimos para celebrar que hace medio siglo iniciamos una aventura incierta en aquellos momentos: la apertura de un periódico. Celebrar un aniversario suele ser una fiesta llena de alegría. Así como LA NUEVA ESPAÑA lleva 90 años saliendo a la calle, alrededor de setenta autodenominados “cincuentañeros”, celebramos los cincuenta años de “El País”, diario que nació cuando caminábamos hacia la democracia.
[–>[–>[–>Nos reunimos los periodistas, administrativos, publicitarios, especialistas de los distintos talleres de impresión que iniciamos la labor de sacar a la luz un diario nuevo tras la desaparición del dictador. Corría el año 1976 y un grupo de personas encabezadas por José Ortega Spottorno, hijo del filósofo José Ortega y Gasset, el empresario Jesús Polanco, otros diversos empresarios y políticos de un variado arco ideológico que llevaban más de cuatro años buscando una licencia para editar un periódico, consiguieron los requisitos imprescindibles para sacarlo a la calle. Apenas hacía cinco meses de la desaparición del dictador.
[–> [–>[–>Formaron una redacción compuesta por periodistas jóvenes trufada por veteranos de muy variada ideología, con una red de corresponsales en los principales focos de información del mundo, tanto en las capitales de Europa y América como el lejano Oriente y en el llamado Telón de Acero, así como enviados especiales a los muchos punto en conflicto del globo; el diario se imprimía con una tecnología nueva, más limpia y menos contaminante que la usada hasta entonces por la mayoría de los diarios publicados en aquellos momentos, y su formato también era diferente a la de los periódicos ya existentes.
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El nuevo periódico se distinguía por la publicación de artículos y opiniones de políticos e intelectuales de muy distintas ideologías, las muy veteranas e históricas y las surgidas en los últimos años del franquismo, un arco ideológico que vio su pensamiento reflejado en un medio de comunicación que albergaba casi todo el pensamiento del momento.
[–>[–>[–>Este contenido luego ocasionó algunas controversias como el atentado sufrido el 30 de octubre de 1978 en el que murió el joven de 19 años Andrés Fraguas y resultaron heridos Juan Antonio Sampedro, jefe de los Servicios Generales del diario, con pronóstico muy grave, y Carlos Barranco, leve. El atentado se produjo por medio de un paquete bomba que se activó cuando era examinado. Fue reivindicado por distintos grupos neofascistas. También hay que resaltar el intento de meter en prisión a la cúpula de la empresa en el llamado “caso Sogecable”, que culminó con la sentencia del Tribunal Supremo que condenaba al juez Javier Gómez de Liaño por un delito continuado de prevaricación judicial (dictar a sabiendas resolución injusta), a las penas de 15 años de inhabilitación especial para cargo público, con la pérdida definitiva de su cargo de juez y los honores que le eran anejos.
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El almuerzo volvió a ser un encuentro de viejos compañeros, sobre todo viejos, la mayoría con sus achaques correspondientes, pero celebrador de un gran alumbramiento, un diario que alcanzó un merecido lugar en el universo de la prensa. Que fue pionero en muchos aspectos de la profesión, como el primero que tuvo una estatuto de la redacción y un comité de Redacción, quien primero instituyó el defensor del lector, el primero en tener un libro de estilo, quien estableciera un servicio de noticias exterior, News Service, para servir crónicas ya editadas fuera de las grandes agencias internacionales.
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[–>Todo un complejo cachopo para conmemorar un redondo aniversario.
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