El ataque de Arabia Saudí a milicias proiraníes en Irak reaviva la amenaza de una guerra regional en Oriente Medio
Después de cinco días de parón en los ataques y bombardeos en Oriente Medio —con el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurando dar un tiempo a Irán para volver a las negociaciones— EEUU y Arabia Saudí han atacado este miércoles de madrugada varias posiciones de las Unidades de Movilización Popular (UMP), las milicias de Irak controladas y financiadas por Irán.
[–>[–>[–>Estos grupos, el lunes, atacaron con varias salvas de pequeños drones tanto refinerías saudíes como bases estadounidenses en Jordania, mientras Trump decía estar teniendo «muy buenas conversaciones con Teherán». Por los ataques, según han confirmado las UMP, han muerto al menos 20 milicianos.
[–> [–>[–>Estos grupos, que ganaron poder e influencia durante la campaña militar contra el Estado Islámico hace una década, han construido un Estado iraquí en la sombra, basándose en la extorsión armada y una enorme corrupción. Desde hace un par de años las UMP forman parte del Ejército regular iraquí, pero actúan por su propia cuenta.
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«No estamos buscando escalar el conflicto, sino que nuestra intención es responder a cualquier agresión que recibamos», ha declarado este miércoles el Ministerio de Defensa saudí, que ha confirmado haber participado en el ataque conjunto con EEUU, cuyo objetivo han sido varias oficinas regionales de las UMP. «Estos ataques son un enorme error de cálculo«, ha declarado después un oficial anónimo iraní a la televisión estatal persa, IRIB.
[–>[–>[–>En respuesta al ataque saudí y estadounidense, Irán ha disparado contra tres cargueros que intentaban cruzar el estrecho de Ormuz, y ha lanzado un ataque con misiles balísticos contra Jordania, donde EEUU mantiene una de sus bases regionales. Amán ha confirmado haber derribado todos los cinco misiles entrantes dentro de su espacio aéreo.
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«Mientras se mantengan las amenazas contra la República Islámica de Irán, y EEUU prosiga con sus acciones ilegales y maléficas en contra de nuestros intereses, nuestra resistencia seguirá», ha dicho este miércoles la Guardia Revolucionaria iraní, el cuerpo de élite político-militar del país persa, en un comunicado.
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[–>El día de la marmota
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Desde que EEUU e Irán firmaron hace cuatro semanas su preacuerdo inicial —que debía abrir el camino para empezar unas negociaciones reales, hasta agosto, para llegar a un acuerdo de paz definitivo— ambos países han estado constantemente guerreándose, con escaramuzas, bombardeos y ataques cada día más violentos.
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El preacuerdo estipulaba un plazo máximo de 60 días para la firma del acuerdo final, y las negociaciones no solo no han ocurrido, sino que en las únicas dos ocasiones en las que representantes iraníes y estadounidenses se han reunido, las charlas han apenas versado sobre matices, roces y desacuerdos sobre el preacuerdo ya firmado.
[–>[–>[–>Estos desacuerdos incluyen el futuro de Ormuz, la continuada ofensiva israelí contra el Líbano y las sanciones internacionales contra Irán. Tan solo cuando estos puntos estén cerrados —no está claro que vaya a ocurrir pronto, a tenor de las enormes tensiones regionales— EEUU y la República Islámica empezarán a hablar del programa nuclear persa.
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Ahora mismo, sin embargo, las negociaciones están en punto muerto. Trump ha catalogado al liderazgo iraní de «escoria sangrienta y basura», y aseguró el fin de semana que las charlas debían «concluir rápido», o Washington optaría por la vía militar.
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«Cuando digo que hemos tenido una reunión excelente no lo digo de forma superficial. Hemos hablado en completa harmonía, con apoyo mutuo, y desde el entendimiento de nuestro objetivo común, que es el de asegurarnos de que Irán no tiene armas nucleares», ha declarado durante la noche del martes al miércoles el primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, tras una reunión en Washington con Trump.
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Netanyahu es el máximo proponente de volver a la guerra activa contra Teherán, y su servicio de inteligencia fue el que consiguió convencer a la Casa Blanca de lanzar el conflicto en febrero. Ese conflicto buscó un cambio de régimen en Teherán que fracasó estrepitosamente.
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