el aumento del SMI no recupera el poder adquisitivo medio de los salarios
El punto «débil» de la economía española sigue siendo la salariostal y como destaca el último informe Perspectivas de Empleo 2026 elaborado por la OCDE. Aunque el ‘think gracias’ que estudia las economías más avanzadas destaca la buena evolución de los tipos … de empleo y población activa en nuestro país, advierte también de algunos signos de debilitamiento.
Y en ese sentido, la principal nota negativa de la OCDE es la «Crecimiento limitado» de los salarios en España. Nuestro país se encuentra entre las economías donde más han caído los salarios reales desde la crisis del coronavirus. Entre el primer trimestre de 2021 y el primer trimestre de 2026, los salarios reales han caído un 2% en España.
La evolución de nuestro país es similar a la de la zona euro donde, en su conjunto, el salario real (que mide el poder adquisitivo de un trabajador) ha caído un 1,8%. Pese a ello, hay países que sufren consecuencias aún mayores. Es el caso de Italia, donde se ha perdido un 6,1% de poder adquisitivo en el mismo periodo. Pero también hay quienes se han recuperado o empiezan a hacerlo. En Alemania la evolución es del 0,9% y es mayor en Portugal con un aumento del 5,9%.
Las subidas del SMI protegen a los más vulnerables, pero no evitan el estancamiento del resto de salarios
Respecto a 2025, los salarios reales en nuestro país aumentaron un 2%, pero esta cifra positiva no camufla un efecto acumulativo entre 2021 y 2026 ya que los salarios globales continúan 2% por debajo del primer trimestre de 2021.
El informe de la OCDE destaca que en España el aumento del SMI ha protegido a los trabajadores con menores rentas. Este salario mínimo se situó en 2021 en 13.510 euros anuales, mientras que en 2026 se situó en 17.094 euros, un 26,5% más. Sin embargo, a pesar de estos avances, el informe indica que el desequilibrio “apunta a un estancamiento aún mayor de los salarios reales para gran parte de la fuerza laboral”.
La explicación se debe, por un lado, al estancamiento de la productividad laboral. Según Funcas, la productividad por hora trabajada en España en 2025 apenas creció un 0,7% mientras que la productividad por empleado cayó un 0,3%. Por otro lado, las presiones inflacionarias actuales indican que los salarios reales no repuntarán con fuerza entre 2026 y 2027. Otro factor a tener en cuenta más allá de la cesta de la compra es que los convenios colectivos en nuestro país que pueden determinar el aumento de los salarios y en consecuencia del poder adquisitivo se renuevan cada varios años y de forma escalonada.
Salario y dirección, otro factor clave
Los salarios en España también están definidos por el lugar de residencia. La OCDE destaca que las posibilidades de encontrar trabajo dependen en gran medida de la residencia y pone como ejemplo una comparación entre Melilla y Guipúzcoa. Desde 2010 estas diferencias se han reducido, lo que supone una evolución positiva del mercado laboral, pero aún hoy se produce un movimiento de trabajadores desde zonas con menores tasas de ocupación hacia otras con mayores opciones, lo que también hace que las brechas entre territorios no se reduzcan significativamente.
Esto se traduce también en el nivel de vida: «La renta disponible mediana en la Comunidad de Madrid supera en más de 1,5 a la de la región con menor nivel de renta, Almería. «Gran parte de esta diferencia refleja las condiciones del mercado laboral».
La OCDE aplaude un efecto conseguido por la reforma laboral: las limitaciones a los contratos temporales a partir de 2022. Esta reforma ha contribuido a reducir el dualismo del mercado laboral en España, muy condicionado por la temporalidad, pero no es suficiente porque parte de este ajuste refleja el mayor uso de contratos indefinidos discontinuos: «Aunque se catalogan como indefinidos, pueden implicar periodos de inactividad, por lo que su impacto en la estabilidad de la renta podría ser más limitado».
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